Distracciones y riesgos al volante

Manipular el móvil o el navegador, subir o bajar el volumen de la radio, mirar el móvil o buscar objetos en la guantera … son algunas de las distracciones al volante más comunes entre los conductores. La conducción requiere el cien por cien de tu concentración y atención, y cualquier cosa que te haga desviar la vista de la carretera puede provocar un accidente: una persona o un animal que se cruza, una colisión con otro vehículo porque sales involuntariamente de tu carril…

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Situaciones en las que se producen más distracciones al volante

Las distracciones al volante se producen con más frecuencia en situaciones cotidianas que muchos conductores consideran “seguras” o rutinarias. El riesgo aumenta especialmente en trayectos habituales, durante los atascos, en viajes largos y en momentos de fatiga o cansancio. También son frecuentes las distracciones en vías urbanas, donde el conductor debe atender simultáneamente a peatones, semáforos, bicicletas y otros vehículos.

Estas son algunas de las situaciones, algunas de ellas ilegales, donde es más habitual perder la concentración mientras se conduce:

  • Multa por conducir con el móvil, por leer mensajes, responder llamadas o consultar aplicaciones.
  • Durante trayectos largos en autopista, debido a la monotonía y la fatiga.
  • En los desplazamientos diarios o cuando circulas por rutas conocidas, por el exceso de confianza.
  • Al conducir con sueño, estrés o con cansancio acumulado.
  • En circulación urbana con mucho tráfico y múltiples estímulos visuales.
  • Mientras se manipulan sistemas del coche como el navegador, la climatización o el sistema multimedia.
  • Cuando comes, bebes o buscas un objeto dentro del vehículo.
  • Cuando aparecen las discusiones o cuando tienes preocupaciones personales.

Especialmente en los viajes largos, el automovilista se va relajando con los kilómetros, y empieza a dedicar el tiempo que pasa en el coche a otras actividades diferentes a la conducción, lo que en caso de un incidente imprevisto puede aumentar el tiempo de reacción.

También hay factores externos que te hacen perder la atención y, en este apartado, podemos citar una carretera familiar o monótona que te hace bajar la guardia, una señalización excesiva, mirar por la ventanilla cuando ha ocurrido un accidente (el conocido como efecto mirón), etc.

El estado en el que se encuentre el conductor es un factor determinante porque si tiene sueño o siente fatiga, es más fácil perder la atención. El alcohol, las drogas y algunos medicamentos también impiden la concentración. Ante la posibilidad de que puedas sufrir un percance, siempre estarás más protegido con un servicio de asistencia como el que tiene el RACE las 24 horas del día en todo el mundo.

Los tipos de distracciones al volante

Las distracciones al volante suelen dividirse en tres grandes grupos: visuales, manuales y cognitivas. En muchos casos, una misma acción combina varios tipos de distracción al mismo tiempo.

Distracciones visuales

Se producen cuando el conductor aparta la vista de la carretera. Algunos ejemplos frecuentes son:

  • Mirar el teléfono móvil. Por ejemplo, si alguien ha escrito un mensaje y lo lees en ese instante. Además de los daños personales y materiales, utilizar el móvil al volante puede conllevar sanciones económicas y pérdida de puntos del carnet de conducir.
  • Consultar el navegador GPS.
  • Leer el periódico.
  • Recrearse en el paisaje.
  • Girarse hacia los pasajeros.
  • Buscar objetos dentro del coche.
  • Observar un accidente o un elemento externo durante demasiado tiempo.
  • Incluso algunas señales de tráfico confusas o poco comunes pueden distraer.

Aunque parezcan acciones rápidas, retirar la vista de la carretera durante apenas 3 segundos puede ser suficiente para provocar un accidente.

Distracciones manuales

Ocurren cuando el conductor retira una o ambas manos del volante. Las más habituales son:

  • Sujetar el teléfono móvil.
  • Comer, beber o fumar mientras se conduce.
  • Ajustar la radio o el climatizador.
  • Manipular la pantalla multimedia o el ordenador de a bordo.
  • Maquillarse.
  • Alcanzar objetos en la guantera o en los asientos.

Perder el control físico del vehículo reduce la capacidad de reacción ante las frenadas de emergencia o las maniobras inesperadas.

Distracciones cognitivas o mentales

Son las más difíciles de detectar porque el conductor mantiene la vista en la carretera, pero su mente no está completamente centrada en la conducción. Por ejemplo:

  • Pensar en problemas personales o laborales.
  • Discutir o atender a los acompañantes del vehículo, tanto adultos como niños o incluso las mascotas.
  • Conducir con estrés o ansiedad.
  • Circular con fatiga o sueño.
  • Conducir en “piloto automático” en trayectos repetitivos.

Este tipo de distracción puede provocar reacciones tardías o errores de percepción.

Ante las distracciones al volante, los sistemas ADAS actúan

Los sistemas avanzados de ayuda a la conducción (ADAS) están diseñados para mejorar la seguridad y reducir el riesgo de accidente, especialmente cuando el conductor pierde la atención momentáneamente. Algunos de los más útiles frente a las distracciones son:

  • El asistente de mantenimiento de carril: detecta si el vehículo se desvía involuntariamente de su carril y puede corregir ligeramente la trayectoria.
  • La frenada automática de emergencia: el sistema detecta obstáculos o vehículos delante y puede frenar automáticamente si el conductor no reacciona a tiempo.
  • El detector de fatiga y somnolencia: analiza el comportamiento del conductor y avisa cuando detecta señales de cansancio o pérdida de atención.
  • El control de crucero adaptativo: mantiene automáticamente la distancia de seguridad con el vehículo precedente, reduciendo la carga mental en viajes largos.
  • El detector de ángulo muerto: advierte de la presencia de vehículos en zonas de baja visibilidad. Es especialmente útil en adelantamientos y cambios de carril.

Cómo prevenir las distracciones al volante

Según la Dirección General de Tráfico, las distracciones al volante son la causa de más del 30 % de los accidentes. Para reducir el riesgo de que estos ocurran, es recomendable seguir estas medidas preventivas:

  • Activar el modo “No molestar” del teléfono móvil.
  • Programar el GPS antes de iniciar la marcha.
  • Evitar comer o beber mientras se conduce.
  • Descansar cada dos horas en viajes largos.
  • Mantener una postura cómoda y correcta al volante.
  • No conducir con sueño, fatiga o estrés intenso.
  • Utilizar los comandos por voz cuando sea posible.
  • Familiarizarse con los sistemas del coche antes de circular.
  • Mantener la distancia de seguridad para disponer de más tiempo de reacción.
  • Aprovechar las ayudas ADAS sin confiar excesivamente en ellas.

¿Cuáles son las consecuencias de las distracciones al volante?

Las distracciones aumentan considerablemente el tiempo de reacción del conductor. Esto puede traducirse en diferentes tipos de accidentes o incidentes:

  • Alcances traseros.
  • Salidas de vía.
  • Atropellos.
  • Cambios involuntarios de carril.
  • Colisiones en cruces o incorporaciones.

En un despiste, por pequeño que sea, cuanto más rápido circules, más metros recorrerás hasta que el vehículo se detenga del todo. La distancia de detención será mayor al igual que la distancia de reacción y, en consecuencia, tardarás más en darte cuenta del peligro inminente. Por tanto, recorrerás más metros si circulas sin atención, lo que supone la diferencia entre evitar o no una colisión.

El tiempo de reacción depende de los reflejos del conductor, de su estado de ánimo, si está o no bajo los efectos del alcohol o las drogas, de la temperatura interior del habitáculo y, sobre todo, del nivel de alerta.

También hay que tener en cuenta que la distancia de frenado no sólo depende de la persona que conduce, también del estado de los neumáticos y los frenos, de la masa del vehículo, de la carga que lleves y su colocación, de las condiciones del asfalto, de la climatología y de si tu vehículo dispone de sistemas ADAS.

La DGT pone el siguiente ejemplo: si marcas un número de teléfono en tu móvil mientras estás conduciendo a una velocidad de 100 km/h vas a recorrer unos 140 metros antes de levantar la mirada. Si ocurre un incidente, te dará tiempo a frenar, en el mejor de los casos, en unos 155 metros. Sin embargo, si no fueses distraído, podrías haber frenado el coche en unos 30 metros. Por tanto, en ese caso, ir conduciendo distraído supone que has recorrido más de la longitud de un campo de fútbol (120 m) sin controlar tu coche. Así que evita riesgos innecesarios manteniendo tu vista en la carretera, circulando a una distancia de seguridad adecuada y con las manos en el volante.

Preguntas frecuentes

Resolvemos algunas de las dudas más comunes sobre las distracciones al volante.

¿Cuándo es más probable perder la concentración al conducir?

Es más habitual perder la concentración durante los trayectos largos o en los recorridos rutinarios en los que puede aparecer la fatiga, el sueño o el estrés. También es probable que pierdas la concentración en la conducción si estás más pendiente de dispositivos como el móvil o el navegador.

Debido al riesgo de accidente por distracción al conducir, en la última reforma de la Ley de Tráfico se castigó todavía más el uso del móvil al volante: si antes era una falta grave que conllevaba la multa de 200 euros (100 euros por pronto pago) y la retirada de 3 puntos del carnet, con la nueva ley ahora se penaliza con 6 puntos.

¿El TDAH provoca distracciones al volante?

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) puede aumentar la dificultad para mantener la atención sostenida durante la conducción en algunas personas. Sin embargo, el impacto varía según cada caso. Ante cualquier duda, es recomendable consultar con un profesional médico.

¿Cuál es la regla de los 3 segundos al conducir?

La regla de los 3 segundos consiste en mantener una distancia mínima de seguridad respecto al vehículo de delante equivalente al tiempo que tardarías en llegar al mismo punto por el que acaba de pasar. Contrar durante tres segundos ayuda a disponer de más margen de reacción ante frenazos o imprevistos.

¿Cuál es la distracción más peligrosa al volante?

El uso del teléfono móvil es una de las distracciones más peligrosas porque combina la distracción visual, la manual y la cognitiva al mismo tiempo.

¿Los sistemas ADAS evitan completamente los accidentes?

No. Los sistemas ADAS son ayudas a la conducción, pero no sustituyen la atención del conductor. Su función es reducir los riesgos y asistir el vehículo en determinadas situaciones. En cualquier caso, como conductor no debes depender completamente de esta asistencia y debes estar siempre pendiente de la carretera.

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