conducir motos con lluvia, nieve, hielo y viento

Los usuarios de motos son uno de los colectivos más vulnerables en las vías, principalmente porque no disponen de carrocería que les proteja en caso de accidente, y porque son vehículos pequeños y poco visibles para el resto de conductores. La inestabilidad de estos vehículos de dos ruedas aumenta el riesgo de caída, una situación que se incrementa en invierno cuando las condiciones climatológicas no acompañan.

A los riesgos de una conducción con lluvia, hielo, nieve o viento se añade, además, un menor número de horas de luz al día en la época invernal. ¿Cómo conseguir una conducción más segura?

El invierno no es la estación del año más adecuada para conducir un vehículo de dos ruedas, pero para muchas personas la moto es su medio de desplazamiento habitual, por lo que no tienen más remedio que equiparse correctamente y agudizar los sentidos para conducir con seguridad.

Ante una situación de lluvia, nieve, hielo o viento hay una serie de recomendaciones comunes que siempre hay que seguir para evitar la temida caída.

  • Ante la llegada del mal tiempo lo primero que debemos hacer es asegurarnos de que la moto, scooter o ciclomotor está en buenas condiciones de mantenimiento y que, especialmente, equipa neumáticos en buen estado.
  • También es imprescindible montar en moto con el equipamiento correcto: una chaqueta protectora, guantes que permitan una buena movilidad y un casco de la talla correcta y homologado son los tres elementos imprescindibles. Además, se pueden añadir un pantalón con protecciones y botas especiales para montar en moto, sin olvidar el impermeable, para evitar mojarnos cuando llueve.
  • Con meteorología adversa debemos reducir la velocidad y adaptarla a las condiciones de conducción. Con el suelo mojado las posibilidades de deslizamiento aumentan de forma considerable, especialmente al tomar una curva. Evita inclinar en exceso el vehículo y las frenadas bruscas.
  • Debes practicar una conducción defensiva y aumentar la distancia de seguridad.

Conducir con lluvia

Con lluvia, la adherencia se reduce a la mitad con respecto al suelo seco en condiciones normales, y con hielo puede llegar a ser de sólo el 10%.

Hay que prestar especial atención ante la caída de las primeras gotas de agua, ya que forman una película con la suciedad del asfalto que es muy resbaladiza. Con lluvia debes evitar los charcos, ya que podrían provocar el efecto aquaplanning. Si no es posible, pasa sobre ellos de manera lenta y lo más recto posible. Igualmente evita pisar la pintura de los pasos de cebra, ya que si no es la adecuada se vuelve muy deslizante al contacto con el agua, multiplicando el riesgo de caída.

Conducir con nieve o hielo

El mejor consejo para tu seguridad en caso de nieve o hielo es dejar la moto aparcada y ese día optar por otro medio de transporte para tus desplazamientos. Si no es posible o te pilla de sorpresa, debes circular lo más despacio posible para facilitar el agarre del neumático. También facilitará dicho agarre reducir la presión del neumático con respecto a la recomendación del fabricante.

En carretera debes ir muy atento ante la aparición de alguna placa de hielo y que muchas veces podrás confundir con un charco de agua, especialmente en zonas con sombra. Un cambio en el tono del asfalto te puede dar el aviso de la existencia de hielo.

La circulación sobre nieve o hielo debe ser suave, sin maniobras bruscas y aprovechando las roderas de los coches. Debes tratar de conducir lo más vertical posible y hacerlo en marchas altas.

En el mercado encontrarás algunos modelos de cadenas de nieve para motos. Otra solución es utilizar un spray para los neumáticos que mejoran el agarre de forma temporal, aunque siempre son una opción menos recomendable. Preparar tu moto para la lluvia o para la nieve con este tipo de accesorios puede ser clave para evitar resbalones y posibles caídas.

Conducir con viento

El viento fuerte es uno de los grandes enemigos del motero porque le puede hacer perder estabilidad con facilidad y provocar una caída, sobre todo cuando sopla de forma imprevista y racheada.

Ante esta situación, hay que agarrar con firmeza el manillar, y buscar una posición aerodinámica para hacer frente al viento. Para ello hay que esconderse bajo la cúpula (cuanto más alta, mayor protección) acercando tanto el cuerpo, las piernas y la cabeza hacia el depósito. Si el viento es lateral, inclina levemente la cabeza y los hombros hacia el lado por el que sopla el viento para equilibrar el conjunto motorista y moto. También puede ser de gran ayuda circular a marchas más cortas para conseguir mayor potencia y hacer frente al viento. Por último, mucho cuidado al adelantar a un camión o vehículo voluminoso porque podrías sufrir una fuerte ráfaga de viento al rebasarlo y desestabilizarte.

Especial precaución para los principiantes moteros y para los que conducen motos con el carnet de coche. Os podrán ayudar estos consejos para empezar a conducir una moto con seguridad.

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