Olor quemado coche

El coche está hecho de multitud de piezas que pueden alcanzar altas temperaturas: el motor, el escape, los frenos, el aceite, el refrigerante… trabajan a muchos grados centígrados y por eso, todos los elementos que estén próximos a estos deben tener un aislante térmico (una chapa de aluminio, fibra de vidrio, etc.).

Los Socios del RACE disfrutan de una garantía mecánica con reparaciones incluidas de multitud de piezas.
¡Infórmate ahora!

Si no estuviesen estas partes protegidas, saldrían ardiendo componentes como mangueras de combustible o cables en los que sobre todo la goma y el plástico pueden estar presentes. Álvaro García, asesor técnico del RACE, nombra a continuación otras causas comunes de este olor a quemado.

Problema en el embrague

Este fallo es común sobre todo en los coches con un motor menos potente y de menos cilindrada, que a su vez lleva un embrague pequeño. Cuando hay una cuesta pronunciada o el vehículo va muy cargado, es posible que el olor a quemado provenga de los ferodos del embrague que se están desgastando al patinar.

Si huele a quemado, lo más seguro es que le estés quitando la vida útil al embrague, así que sé muy sutil a la hora de accionar el acelerador y acoplar el embrague para que se transmita la potencia del motor hasta las ruedas.

Fugas del aceite o el anticongelante

Generalmente, el olor a quemado va a venir de algún tipo de pérdida de aceite o anticongelante. Son dos líquidos que van en un circuito cerrado, pero si algún conducto o manguera tiene una pequeña fisura, puede existir algún tipo de fuga que va a hacer que el aceite o el anticongelante entre en contacto directo con el bloque motor, que a pleno rendimiento en el interior de la cámara de combustión puede alcanzar cerca de 900 ºC.

También puede ocurrir que si llevas el coche al taller para hacer el mantenimiento correspondiente de aceite o líquido anticongelante, es posible que a la hora de echarlo se haya escapado alguna gota. García asegura que aquí no hay que alarmarse ya que es normal ese olor y va a desaparecer cuando el líquido se queme. No obstante, lo ideal es que en el taller se utilice un embudo a la hora de rellenar cualquier depósito. Y si no, lo correcto es limpiar la zona donde ha caído el aceite o el anticongelante.

De igual modo, si tras un viaje largo tienes que rellenar el anticongelante (recuerda esperar unos diez minutos antes de abrir el vaso de expansión porque tendrá cierta presión), cuando abras el tapón notarás un olor a quemado característico del refrigerante cuando está muy caliente. Éste proviene del alcohol que está incluido en el anticongelante para que el líquido no se congele cuando hace mucho frío en el exterior.

Sobrecalentamiento de los frenos

Al igual que ocurre con el embrague, cuando vas por un puerto de montaña a mucha velocidad o cargado de equipaje y tienes que hacer una frenada fuerte, es normal que percibas un olor a quemado, que viene de un desgaste de las pastillas del freno al frotarse contra el disco con cierta intensidad.

Olor a goma quemada

El olor del coche a quemado puede provenir de las propias ruedas, si arrancas haciéndolas derrapar, una práctica nada recomendable si quieres conservar el dibujo de los neumáticos. También es posible que el vehículo tenga las manguetas del motor sueltas o que se hayan desajustado las correas de transmisión y estén tocando con alguna parte caliente del propulsor.

Algún tipo de mal contacto eléctrico

Si algún componente eléctrico hace un mal contacto y el polo positivo se suelta, algo que puede ocurrir por las propias vibraciones del vehículo, y toca al negativo (el propio chasis hace de negativo) se está generando un cortocircuito que va a provocar un olor a quemado (algún sensor puede salir ardiendo porque no admiten un voltaje alto) y también que algunos fusibles salten al no soportar tanta intensidad.

Autocombustión del aceite del motor

Un fallo muy habitual en la parte sur o las zonas más cálidas de España es la autocombustión del aceite del motor. Es bastante llamativo este suceso por la cantidad de humo que sale en pocos minutos, además del olor que genera.

Esto suele ocurrirles a los coches con turbo, sobre todo a los diésel. Este turbo, al girar a tantas revoluciones por minuto, necesita que un aceite lo lubrique y lo refrigere. Unas juntas evitan que ese líquido entre dentro de la admisión del turbo. Sin embargo, debido a las altas temperaturas se pueden romper por lo que el aceite del motor se puede colar por la caracola de admisión.

Esta avería puede provocar que el coche no deje de acelerar hasta mantenerse al corte, incluso aunque saques la llave del contacto. En ese instante, saldrá mucho humo azul del escape y, como resultado, puede llegar a gripar el motor.

Es común que a quien le ocurra esto no sepa cómo reaccionar. El problema es que este fallo puede provocar un accidente ya que el humo acaba por no dejar ver la carretera.
En estos casos, García recomienda engranar una marcha larga para que el motor se cale (primero pisas el embrague y luego lo sueltas inmediatamente) y así no siga saliendo humo producido porque el motor está consumiendo aceite en lugar de gasolina.

Si alguna vez has percibido algún tipo de olor a quemado en el coche, puede ser por alguna de estas causas. Ante la duda, lleva tu coche a un taller, como los de la red Eurekar, para que hagan un diagnóstico de cuál puede ser la causa. Así evitarás males mayores.

Si percibes olor a quemado en tu coche, acércate a uno de los
talleres RACE Eurekar donde te daremos la solución para que siga funcionando a la perfección.

¡Encuentra tu taller más cercano!

Compartir:
Compartir:
Más sobre Tecnología y motor