Problemas embrague averías síntomas

Son varios los síntomas que pueden darnos la pista de que el embrague de nuestro coche está dando problemas. Esta pieza mecánica se encarga de transmitir la potencia del motor a través de la caja de velocidades hasta las ruedas. Debido a que hacemos un uso constante de él, su material se va gastando y, según cómo lo utilicemos, tendremos que cambiarlo antes o después. Recuerda que los Socios del RACE disponen de un servicio de garantía mecánica con el que se podrán beneficiar del pago total o parcial de las facturas del taller.

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Para entender por qué puede dar problemas hay que conocer cómo funciona el embrague. Cuando accionamos el pedal del embrague con el pie izquierdo, estamos desembragando, es decir, estamos haciendo que el disco de embrague se separe del volante motor, una pieza que va sincronizada con el giro del motor. Cuando dejamos de pisar el embrague y tenemos metida una velocidad, éste tiene unos ferodos que entran en contacto con el volante de embrague. Es entonces cuando la potencia del motor se transmite a las ruedas motrices.

En todo ese proceso, los componentes mecánicos están sometidos a un esfuerzo producido por el roce y el contacto entre ellos que va haciendo que, con el paso de los kilómetros y los años, cada vez pierdan más su eficacia, hasta el punto de que no se transmita la potencia del motor o se haga de forma incorrecta.

Si el embrague patina, ya tienes un síntoma de una avería

Tal como explica Juan Manuel Llorente, formador técnico del RACE, dependiendo del estado de las piezas del embrague, vamos a tener unos u otros síntomas.

Cuando un disco de embrague se gasta del todo, se suele decir que patina. Esto significa que el motor no es capaz de transmitir el régimen de vueltas a la transmisión. El conductor verá que la aguja del cuentarrevoluciones sube, pero el vehículo no avanza.

Si el disco de embrague, por el contrario, está a punto de gastarse, notaremos que, cuando vamos en marchas altas (4ª, 5ª, 6ª…) y aceleramos fuerte, el motor también subirá de vueltas y notaremos cómo al coche le cuesta avanzar, porque el embrague se desacopla. Si aceleramos suavemente, el embrague todavía será capaz de transmitir la potencia del motor al no ir muy subido de vueltas. Esto significa que el embrague tiene un problema y está a punto de dejar de hacer su función.

Más síntomas de avería en el embrague

  • Cuando los ferodos están muy gastados y sometemos a un sobreesfuerzo al embrague, notaremos otros síntomas como un olor a quemado que puede resultar muy desagradable y un humo que sale del vano motor (esto último ya sucede cuando exigimos mucho al embrague).
  • Otra pista de que el embrague no está en las mejores condiciones es que el coche dé tirones cuando arrancamos. Esto puede ser porque esta pieza ha sufrido un calentamiento excesivo y se ha deformado. A este problema se le conoce como el alabeo del disco, la misma avería que ocurría con los discos de freno.
  • Otro problema que nos podemos encontrar es que el pedal del embrague no vuelve. Esto puede suceder por tres motivos: el muelle de retorno puede fallar (es el encargado de que el pedal vuelva por sí solo a su posición original), el plato de presión del embrague está deteriorado o el bombín de embrague tiene una pérdida de fluido hidráulico.
  • Si hay una avería en el bombín de embrague, puede deberse a que ha habido un fallo en el sistema hidráulico (antiguamente funcionaba con un cable de acero), que comparte el mismo líquido que el circuito hidráulico de frenos. El bombín, que es el encargado de acoplar y desacoplar el disco de embrague, lleva un retén hermético (hace que el líquido de frenos no se escape del circuito). Si éste se estropea, puede dejar escapar el circuito y es entonces cuando llega una avería que suele ser común en los coches. Notaremos cómo el pedal se vuelve excesivamente blando o que hace un comportamiento extraño, como que no recupere su recorrido y se quede a medias.
  • Si notamos que el embrague está suelto, puede deberse a que el sistema hidráulico ha cogido aire y ha dejado de tener un circuito cerrado por donde pasaba el líquido de frenos, que actuaba sobre las membranas del disco de embrague. Cuando tengamos un problema en el sistema hidráulico del embrague, es posible que se encienda un testigo rojo en el panel de instrumentos que hace referencia al líquido de frenos porque el nivel puede bajar al tener una fuga.
  • Si el pedal de embrague está duro, es más común que ocurra cuando está al final de su vida útil y tiene que hacer un sobreesfuerzo para retirar el disco y desacoplarse del volante de embrague. Si el disco está muy gastado, notaremos que hasta el final del recorrido del embrague el coche no empieza a moverse y captaremos cómo, al intentar engranar una velocidad, oiremos más de lo normal el ruido de rascado.

Cómo solucionar las averías del embrague: precio, información y recomendaciones

El precio de un kit de embrague, dependiendo del tamaño del coche, suele costar entre 150 y 200 euros más lo que cueste el montaje y la mano de obra. Teniendo en cuenta esto, puede haber una diferencia de precios desde 600 euros hasta los 1.000 euros. Este rango es debido a que en algunos coches la caja de cambios puede costar más quitarla (por ejemplo, los que tengan tracción a las cuatro ruedas) para así poder acceder al embrague.

El volante bimasa: averías y precios

Si aprovechas para cambiar el embrague, es interesante que sepas que cada dos sustituciones del disco de embrague se suele cambiar el volante bimasa.  Esta pieza es un silentblock que se encarga de absorber las vibraciones del motor y de que los cambios de velocidad se hagan de una forma dulce cuando se acopla el embrague con el motor.

Roberto Prieto, asesor del área de Gestión de Garantías Mecánicas del RACE, explica que el volante bimasa es una parte muy importante que evita que haya claqueteo o vibraciones a la hora de transmitir la potencia del motor hasta las ruedas. De hecho, si tiene una avería, lo vas a notar al escuchar un sonido metálico.

Antes de que llegase el volante bimasa, los coches tenían un volante monomasa o volante de inercia que formaba un bloque de acero que no se desgastaba. Sin embargo, con el volante bimasa sí que hay desgaste y su avería es muy costosa

El volante bimasa está formado por dos platos: uno que es el volante monomasa de siempre y otro en cuyo interior hay una serie de muelles que ayudan a amortiguar los traslados de la potencia del motor a la transmisión. Estos muelles se desgastan con el paso del tiempo y los kilómetros. Además, el propio volante bimasa puede llegar a tener holguras axiales y radiales. Por eso, cuando se cambia el kit de embrague también se recomienda sustituir esta pieza, aunque su precio va desde los 600 euros hasta los 1.500 euros, según el coche, más la mano de obra. 

Por último, unas pequeñas recomendaciones. Evita manías como dejar puesto el pie en el embrague mientras circulas, dejarlo pisado en un semáforo o cuando pasas por un badén, y procura no acelerar mucho cuando haces el juego entre el acelerador y el embrague. Si sigues estos consejos conseguirás alargar la vida de tu embrague.

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