Conducir con nieve, y en especial conducir con hielo, son dos de las situaciones de mayor riesgo a las que se puede enfrentar cualquier persona al volante de un vehículo en los meses de invierno. Para conducir con hielo en la calzada, tanto Ernesto Nava, director de la Escuela RACE de Conducción, como Antonio Lucas, director de Seguridad Vial del RACE, coinciden en que lo importante es llevar el coche de una forma preventiva y adelantarnos a lo que podamos encontrar en la carretera.

Lo importante es llevar el coche de una forma preventiva y adelantarnos a lo que podamos encontrar en la carretera.

Ojo a la aparición de placas

Cuando tu zona de residencia se ve afectada por un temporal y hay presencia de nieve, el riesgo de hielo es más evidente. Sin embargo, las placas de hielo se pueden producir en días de anticiclón donde, aparentemente, la carretera está en buen estado. De hecho, ese es uno de los grandes peligros: en ocasiones, las placas no resultan del todo visibles, por lo que conviene estar especialmente atento.

Alerta de hielo
Lucas recuerda que debes estar alerta cuando, a primera hora de la mañana, el termómetro de tu vehículo marca 3ºC o menos: durante las últimas horas de la noche y hasta el amanecer, se producen las horas más frías del día que, sumado a la humedad o la vegetación de la cuneta, pueden ocasionar placas de hielo o escarcha. Presta especial atención a las áreas sombrías, las zonas situadas bajo puentes y las depresiones del asfalto, pues son las zonas donde mayor probabilidad de hielo puedes encontrar. Nava nos recuerda que una pista clara la tenemos cuando el asfalto está brillante. En ese caso, debemos pasar muy despacio porque seguramente será una placa de hielo y perdamos la tracción en las ruedas.
TRUCO
“Si la carretera brilla, puede haber placas congeladas”

Tranquilidad y suavidad al volante

En días con riesgo de hielo, tu conducción debe ser mucho más tranquila y suave. Trata de salir antes de casa y no llevar prisa. Eso te permitirá reducir la velocidad y no precipitarte a la hora de tomar decisiones como, por ejemplo, realizar adelantamientos que, en días gélidos, son mucho más arriesgados por la posibilidad de encontrar hielo.

La suavidad al volante es especialmente importante en estos días, donde la adherencia de los neumáticos se ve seriamente reducida. Toma nota de estos detalles a la hora de conducir con hielo:

Movimientos bruscos al volante
Evita movimientos bruscos de volante que podrían provocar que el vehículo pierda la trazada normal. De hecho, muchos de los vehículos actuales disponen de control electrónico de estabilidad, que ayuda a mantener la trayectoria del coche en estos supuestos.
Sobreviraje
Si se produce un sobreviraje, un fenómeno que puede aparecer con hielo y mediante el cual la parte trasera se descontrola, hay que tratar de girar el volante en la dirección opuesta para enderezar la trayectoria.
Evita aceleraciones y frenazos bruscos. Sólo conseguirás tener un mayor deslizamiento y, por tanto, perder el control del coche.
Para conducir con hielo es mejor ir con las marchas largas y sin superar las 2.500 rpm. Si no, las ruedas deslizarán sobre el firme resbaladizo.

Si hay hielo, aumenta la distancia de seguridad

Tal como advierte Antonio Lucas, la distancia de seguridad es fundamental en todas las condiciones meteorológicas. Al conducir con hielo, aumenta enormemente la distancia que recorre un vehículo desde que el conductor pisa el freno hasta que el coche se detiene completamente.

De manera orientativa, la distancia total de detención (reacción + frenada) es de 57 metros cuando se conduce en condiciones soleadas y a 90 km/h, una cifra que sube hasta los 89 metros cuando la calzada está mojada. Si hay placas de hielo, se puede llegar a multiplicar por 10.

Distancia de frenado en hielo

En cuanto a la adherencia, la DGT aconseja no superar el 20% de la velocidad límite de agarre para no salirse de la calzada. Según se desprende de los siguientes datos, aplicados a una curva de 90 metros de radio y 50 metros de longitud, las cifras de velocidad son especialmente sensibles con nieve y placas de hielo:

Velocidad límite según meteorología

Ten a punto tu coche y con los neumáticos revisados

Por estas razones, hay dos aspectos relacionados con las ruedas a los que hay que prestar siempre mucha atención. El primero es el tipo de neumático: aunque los grandes fabricantes continúan innovando y desarrollando neumáticos All Seasons, para todas las estaciones del año, es conveniente utilizar neumáticos de invierno si vives en una zona de montaña donde las nevadas y las heladas son habituales en época de frío. Los compuestos de goma empleados y el dibujo de la banda de rodadura están adaptados a ello y garantizan mayor adherencia. En cualquier caso, debes llevar revisados todos los elementos de tu coche, no sólo los neumáticos. Puedes hacer el mantenimiento de tu coche en cualquiera de los talleres del servicio Eurekar, con la garantía del RACE.

Por otro lado, es conveniente recordar que, aunque no es obligatorio llevar permanentemente un juego de cadenas para las ruedas del coche, sí es recomendable contar con ellas en el maletero. Sobre todo, si se visitan lugares de montaña puesto que, en caso de fuerte temporal y nevadas, la DGT podría decretar la obligatoriedad de usarlas en una determinada carretera. No obstante, con neumáticos especiales de invierno se puede prescindir de las cadenas en condiciones normales de nieve o hielo.

Recuerda que, si te haces socio del RACE, y tienes cualquier incidente en la carretera, por ejemplo si no puedes salir de la nieve o has tenido un problema con una placa de hielo, siempre puedes utilizar nuestro servicio de asistencia en carretera en cualquier parte del mundo.

Con condiciones adversas, una buena asistencia en carretera es primordial.
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