Cuando hablamos de un motor de combustión interna, es difícil hacerse una idea de la gran cantidad de piezas que forman el corazón de nuestro coche y que trabajan de forma sincronizada. Entre todas ellas, están los inyectores.

Los inyectores son un elemento que tiene como misión pulverizar el combustible necesario dentro del cilindro para que se produzca una combustión dentro del motor. Como la mayoría de los componentes mecánicos, los inyectores pueden tener fallos, sobre todo en los motores diésel, al trabajar a una presión mayor. Entre ellos, nos podemos encontrar con que un inyector gotea o no pulveriza adecuadamente.

Vamos a explicar cuáles son los síntomas que podemos notar para averiguar si un inyector tiene un problema y, también, las averías que pueden surgir de su mal funcionamiento.

El fallo de los inyectores en los coches diésel: mucho más común que en los vehículos de gasolina

Tal como nos explica Juan Manuel Llorente, formador técnico del RACE, antiguamente los coches de gasolina no solían llevar inyectores, sólo los diésel. Sin embargo, con la normativa anticontaminación esto cambió y en la actualidad todos los coches, sean de gasolina o diésel, los llevan. Tanto unos como otros están montando inyección directa, es decir, que los inyectores meten la gasolina directamente en la cámara de combustión del motor.

Antiguamente, los coches de gasolina no solían llevar inyectores, sólo los diésel. Sin embargo, con la normativa anticontaminación esto cambió y en la actualidad todos los coches, sean de gasolina o diésel, los llevan.

Sin embargo, los coches diésel son los que suelen dar más problemas con los inyectores debido a que trabajan a muchos más bares de presión que los coches de gasolina. Este sobreesfuerzo provoca que, en muchas ocasiones, los inyectores de los diésel goteen cuando están en reposo.

Un síntoma de este mal funcionamiento puede ser un humo blanco por el tubo de escape, sobre todo cuando un coche lleva un tiempo al ralentí y al acelerar echa humo durante unos segundos. Una vez que ya nos ponemos en marcha, ese humo desaparece cuando los inyectores se ponen a trabajar e inyectan su cantidad de combustible programada.

La sonda lambda: el chivato de que algún problema pueden tener los inyectores

Cuando un inyector falla, no sólo gotea. También podemos tener un defecto o un exceso de combustible cuando se produce la mezcla de aire y combustible. El elemento que detecta este error en la mezcla es el sensor que tenemos en la línea de escape: la sonda lambda (también conocida como sonda NOX).

Este sensor nos dice cuándo los valores de contaminación de nuestro coche sobrepasan el registro normal. Como consecuencia, se encenderá en el cuadro de instrumentos un testigo amarillo de gestión del motor. Si el fallo ya es algo mucho más exagerado (que no debería ser lo normal), lo notaremos en la conducción: el coche dará tirones y tendrá una pérdida de potencia, además de generar el humo blanco que antes hemos mencionado.

La calidad del combustible es fundamental, sobre todo para los inyectores diésel. Siempre será más beneficioso que tengan unos aditivos de limpieza y lubricación, que ayudarán a que las piezas que forman los inyectores funcionen correctamente. No obstante, los últimos inyectores que están saliendo al mercado, denominados piezoeléctricos, no necesitan esta lubricación: llevan unas piezas dentro de los inyectores que, al estar sometidas a una tensión eléctrica, dejan pasar el gasoil, como si fuese una válvula.

Otros síntomas y averías causados por un problema en los inyectores

A lo largo de la vida de un diésel, además del fallo de la bomba de alta presión, otra de las averías principales es el mal funcionamiento de los inyectores. Eso sí, estas averías ocurren cuando el coche ya lleva muchos kilómetros a sus espaldas (a partir de los 200.000 kilómetros, aunque todo depende del mantenimiento y el uso que le hayamos dado). También puede ocurrir que haya que volver a regularlos y meterlos en parámetros, que pueden haber variado por el desgaste y el paso del tiempo.

Filtros de combustible saturados

Es importante saber que el correcto mantenimiento de los filtros de combustible es fundamental para mantener en buen estado el circuito de inyección. Si un filtro está saturado de suciedad, empieza a permitir el paso de partículas y esto afecta tanto a la bomba de alta presión como a los inyectores, que deben tener un gasoil libre de impurezas y de agua. Si esto ocurre, los daños en un diésel pueden ser muy superiores a los coches que utilizan gasolina. De hecho, lo peor que puede ocurrir en un sistema de inyección es que entre agua: se araña la bomba de alta presión y las toberas de los inyectores (son las piezas sometidas a mayor presión y las que empujan el combustible dentro de la cámara de combustión).

Mala junta entre la culata y el inyector

Otro de los problemas que nos podemos encontrar con los inyectores sucede cuando hay una mala junta entre la culata y el inyector. Ahí llevan una arandela que tiende a foguear, es decir, los gases de escape suben por el pistón y la culata y va formándose una argamasa de carbonilla que bloquea los inyectores. Cuando hay que retirarlos resulta una tarea tediosa al quedarse pegados. Para evitar esto, hay que hacer el mantenimiento recomendado por el fabricante y supervisar que dicha arandela está correctamente colocada. Recuerda que, seas o no socio del RACE, puedes acudir a cualquier taller del servicio Eurekar para revisar la mecánica de tu vehículo.

Inyector que gotea

Cuando el error de un inyector ya es acusado, notaremos que al coche le cuesta arrancar, que no llega a encenderse en frío o que da tirones cuando ya estamos en marcha. Si el inyector gotea, hay un aumento del consumo de combustible que veremos reflejado en nuestra cartera a final de mes.

¿Cómo se cambia un inyector?

El cambio de unos inyectores no es precisamente barato (puede rondar entre los 150 euros y 500 euros). Si te haces socio del RACE podrás disfrutar de nuestra garantía mecánica, un servicio que permite beneficiarse del pago total o parcial de las facturas del taller.

Llorente explica que, cuando hay algún problema de esta pieza, el coche se lleva al ‘bombero’, también conocido como rectificador. Así se llaman coloquialmente a los talleres especializados que se encargan de reparar las bombas de alta presión y los inyectores.

Aunque la mayoría de lo que hemos hablado en este artículo es sobre los inyectores en los diésel, hay que ser conscientes de que los problemas también pueden ocurrir en los coches de gasolina. No te olvides de tu fiel compañero de viaje y atiéndelo cuando corresponda.

Revisa el estado de los inyectores de tu coche con el servicio de garantía mecánica del RACE.
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