Mantener un coche en España cuesta de media entre 2.000 y 3.500 euros al año para un vehículo de combustión con un uso medio de unos 15.000 kilómetros anuales en 2026. Esto equivale aproximadamente a entre 170 y 290 euros al mes, teniendo en cuenta gastos habituales como el seguro, el combustible, los impuestos y el mantenimiento básico. En los casos en los que también hay financiación, el coste total anual puede superar fácilmente los 3.850 euros.
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Los gastos fijos de mantener un coche
Hay gastos del coche que llegan todos los años casi de manera automática, independientemente de que utilices mucho el vehículo o apenas lo muevas. El seguro, los impuestos, la ITV o buena parte del mantenimiento básico entran dentro de esos costes fijos que conviene tener siempre previstos para evitar sustos en el presupuesto.
La ITV del coche
Mientras el coche es nuevo, la ITV apenas preocupa. Durante los primeros cuatro años ni siquiera hay que pasarla, pero tarde o temprano acaba entrando en la lista de gastos habituales. A partir de ahí, la inspección pasa a hacerse cada dos años hasta que el vehículo cumple 10 años. Después, toca acudir todos los años, algo que puede hacer el RACE por ti con el servicio de la ITV a domicilio. Además puedes reservar y pagar tu cita en la ITV a través de nuestra web.
El precio cambia según la Comunidad Autónoma, el tipo de vehículo y el combustible. En un turismo de gasolina, lo habitual es moverse entre los 35 y los 50 euros, mientras que en muchos diésel la tarifa suele subir algo más por las pruebas de emisiones. En los eléctricos, el coste normalmente se mantiene en cifras parecidas o incluso algo inferiores.
No es el gasto más alto de mantener un coche, pero sí uno de esos pagos fijos que conviene tener en cuenta porque llega sí o sí. Y cuando el vehículo empieza a acumular años, también aumenta la probabilidad de tener que repetir la inspección o de realizar alguna reparación para conseguir el aprobado.
El impuesto de circulación (IVTM)
El conocido como impuesto de circulación —su nombre oficial es Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica (IVTM)— es otro de los pagos que toca asumir cada año simplemente por tener el coche dado de alta. Lo cobra el ayuntamiento donde esté registrado el vehículo y la cantidad cambia bastante de una ciudad a otra.
También influye el tipo de coche. No paga lo mismo un utilitario pequeño que un SUV potente o un coche de gran cilindrada, así que hay conductores que apenas superan los 50 euros al año y otros que pasan con facilidad de los 200.
Y ojo, porque este impuesto no es el mismo que el de matriculación. Ese solo se paga al comprar determinados coches nuevos; el IVTM, en cambio, acompaña al vehículo durante toda su vida útil.
Las revisiones periódicas de mantenimiento
Hay gastos del coche que pueden retrasarse unas semanas, pero el mantenimiento, normalmente, no es uno de ellos. Cambiar el aceite cuando toca, revisar frenos, vigilar el estado de los neumáticos o sustituir filtros y batería forma parte de lo que necesita cualquier vehículo para seguir funcionando sin problemas y evitar averías bastante más caras.
Aquí el gasto puede variar muchísimo. El presupuesto también cambia bastante según el tipo de coche, el taller al que se lleve y el uso que se le dé al vehículo: un coche que se utiliza a diario y acumula muchos kilómetros necesita revisiones más frecuentes y termina desgastando antes muchas piezas.
Una revisión sencilla puede rondar entre los 150 y los 350 euros, pero hay operaciones habituales que disparan bastante la factura. Cambiar neumáticos, frenos, amortiguadores o la correa de distribución puede hacer bastante daño al bolsillo, sobre todo en coches que ya tienen unos cuantos años.
El seguro del coche
Hay conductores que pagan menos de 400 euros al año por el seguro y otros que superan los 1.000 casi sin darse cuenta. Todo depende del coche, de la experiencia al volante, de dónde se viva y del tipo de cobertura que se contrate.
Evidentemente, no cuesta igual asegurar un utilitario pequeño con un seguro a terceros que un coche nuevo a todo riesgo. Tampoco paga lo mismo alguien con 20 años de carnet que un conductor novel. Las compañías tienen en cuenta muchos factores antes de calcular el precio final, y por eso las diferencias entre pólizas pueden ser tan grandes.
La financiación del coche
Muchos conductores compran el coche financiado y eso hace que el coste mensual suba bastante más allá del combustible o el seguro. Al final, no solo se paga el precio del vehículo: también hay que sumar los intereses, las comisiones y otras condiciones que pueda incluir el contrato.
La cuota cambia según el importe financiado, el plazo de devolución y el tipo de interés aplicado. Y aunque ampliar los años de financiación puede hacer que el pago mensual parezca más asumible, también termina encareciendo el coste total del vehículo.
Por eso, cuando alguien calcula cuánto le cuesta realmente mantener el coche al mes, conviene no fijarse solo en los gastos del día a día. En muchos casos, la financiación es una de las partidas que más pesa dentro del presupuesto.
Los gastos variables de mantener un coche
No todos los gastos del coche son iguales. Algunos llegan todos los años de forma bastante previsible, pero otros cambian constantemente según el uso que se haga del vehículo, los kilómetros recorridos o incluso el lugar por el que se conduzca. Y ahí es donde el presupuesto mensual puede terminar por dispararse.
El combustible o la recarga
Pocas cosas se notan tanto en el bolsillo como llenar el depósito varias veces al mes. Y cuanto más se utiliza el coche, más fácil es perder la cuenta de lo que termina yéndose en gasolina o diésel a lo largo del año.
Aquí las diferencias entre conductores pueden ser enormes. No gasta igual quien usa el coche de forma puntual que quien hace decenas de kilómetros todos los días para ir a trabajar o viajar con frecuencia. También influye mucho el tipo de coche y su consumo, especialmente ahora que el precio de la gasolina y el diésel cambia constantemente.
Con un uso medio de unos 15.000 kilómetros al año, el gasto en combustible puede superar fácilmente los 1.000 euros anuales. En coches grandes, consumos altos o conductores que hacen muchos kilómetros, la cifra sube bastante más.
En los eléctricos, la recarga suele salir más barata, sobre todo cuando el coche se carga en casa y aprovechando tarifas nocturnas. Y en muchos diésel modernos también hay que tener en cuenta el AdBlue, un líquido necesario para reducir emisiones contaminantes.
Aparcamiento
En algunas ciudades, aparcar puede acabar costando casi tanto como mantener el propio coche. Hay conductores que tienen plaza de garaje en casa y apenas se preocupan por ello, pero otros tienen que pagar parking todos los meses, dejar el coche en zona azul a diario o buscar aparcamiento durante media hora cada vez que vuelven del trabajo. Y ahí el gasto puede dispararse rápido.
Una plaza de garaje en alquiler supera con facilidad los 100 euros mensuales en muchas ciudades, a lo que todavía habría que sumar parkings puntuales, estaciones, aeropuertos o tickets de estacionamiento regulado.
Averías e imprevistos del coche
Por mucho que se lleve el mantenimiento al día, ningún coche está completamente libre de dar problemas tarde o temprano. Y normalmente ocurre en el peor momento posible: una batería que deja de funcionar de repente, una avería mecánica inesperada o un pequeño golpe al aparcar que termina convirtiéndose en una factura bastante más seria de lo que parecía.
Además, hay daños que no siempre cubre el seguro. Un retrovisor roto, un roce en la carrocería o determinados fallos mecánicos pueden salir directamente del bolsillo del conductor, sobre todo en coches con algunos años y sin cobertura a todo riesgo.
Precisamente por eso, muchos expertos recomiendan reservar una pequeña parte del presupuesto anual del coche para este tipo de imprevistos. Porque, aunque no aparezcan todos los años, cuando llegan suelen notarse bastante.
Lavado y cuidado del coche
Aunque tu coche se ensucie con el uso, es normal que quieras mantenerlo limpio tanto por dentro como por fuera. Según el aprecio que tengas a tu coche, lo pulcro que seas y si utilizas un túnel de lavado u otro sistema más casero, el gasto que puedes destinar a la limpieza del coche puede oscilar entre los 20 y 100 euros al año (o más si tu zona está llena de palomas).
Los peajes
Los peajes también forman parte del gasto de muchos conductores, especialmente de quienes utilizan autopistas de forma habitual para trabajar, viajar o moverse entre ciudades. Aunque a veces pasen desapercibidos frente a otros costes más grandes, lo cierto es que varios trayectos semanales por vías de pago pueden terminar suponiendo una cantidad importante a final de mes.
Multas
Antes o después, ya sea por un despiste o por cualquier otra razón, es posible que te hayan puesto una multa de aparcamiento, por exceso de velocidad o por alguna infracción puntual. No es un gasto con el que nadie cuente al hacer números, pero también forma parte de los costes que puede acabar generando un coche.
Preguntas frecuentes sobre cuánto cuesta mantener un coche
A continuación respondemos a algunas de las dudas más frecuentes:
¿Cuánto se paga al año por un coche?
Mantener un coche en España puede costar alrededor de 2.500 o 3.000 euros al año para un conductor medio, aunque la cifra cambia bastante según el tipo de vehículo, el uso que se haga de él o si hay gastos añadidos como parking, financiación o averías.
¿Cuánto se gasta en el mantenimiento de un coche al año?
Solo en mantenimiento y revisiones, un coche puede requerir varios cientos de euros al año. Una revisión básica suele moverse entre los 150 y los 350 euros, pero cambiar neumáticos, frenos, batería o determinadas piezas puede elevar bastante el gasto.
¿Qué gastos implica tener un coche?
Además del combustible, tener un coche implica asumir otros muchos gastos como el seguro, la ITV, el impuesto de circulación, el mantenimiento, el aparcamiento, los peajes o posibles averías. Y si el coche está financiado, también hay que sumar la cuota mensual y los intereses.
¿Cuánto cuesta mantener un coche al año sin combustible?
Sin contar gasolina, diésel o recarga eléctrica, mantener un coche sigue suponiendo un gasto importante. Seguro, impuestos, ITV, mantenimiento o aparcamiento pueden sumar fácilmente más de 1.000 euros al año incluso en coches con poco uso.
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