Aunque lo más común es que por las carreteras españolas circulen coches con cambio manual, hay algunos conductores que prefieren optar por la comodidad de una caja de cambios automática.

Tal como explica Juan Manuel Llorente, formador técnico del RACE, cuando hablamos de la caja de cambios automática existe una variedad de tipos, como las robotizadas, las de doble embrague o las de convertidor de par. En este artículo nos vamos a centrar en estas últimas, que son las más comunes y fueron las primeras que salieron al mercado.

¿Cuáles son las averías en las cajas de cambio de un coche automático?

Es importante que a la hora de hacer una revisión del coche no sólo se mire el motor. Es fundamental recordar que la caja de cambios automática también hay que revisarla: el bloque motor es diferente de la transmisión; son dos componentes que, aunque van juntos, utilizan distintos aceites.

Juan Manuel Llorente insiste en que hay mucha gente que dice que ya ha hecho el mantenimiento, pero se han dejado el cambio sin revisar. Para que esto no ocurra, seas o no socio del RACE, puedes acudir a alguno de los talleres del servicio Eurekar, que tienen la garantía del club.

Revisión del aceite para el mantenimiento de la caja de cambio automática

Estas cajas de cambio tienen un aceite hidráulico llamado ATF. Su función es la de lubricar los engranajes que hay en su interior, pero también ayuda a realizar los cambios de marcha cuando pasa a través de unas piezas denominadas electroválvulas. Es importante saber esto, pues el mantenimiento de las cajas de cambio automáticas se basa en el cambio de este aceite. Normalmente, los fabricantes indican que hay que cambiarlo cada 100.000 kilómetros aproximadamente y, junto al aceite hidráulico, también hay que sustituir el filtro del aceite.

El problema más común de la caja de cambios automática es la degradación de este aceite. Con el tiempo va perdiendo sus propiedades de lubricación, además de que se va ensuciando. Cuando deja de lubricar, el cambio por dentro se va estropeando ya que las piezas mecánicas cada vez rozan más entre ellas y aumenta su desgaste.

Los primeros síntomas de que hay una avería en la caja de cambios automática son que el coche empieza a hacer los cambios cuando no debe o directamente no los hace. El conductor puede notar que el coche se revoluciona en exceso y no pasa a la siguiente marcha (de esto se encarga una unidad de control), o se queda con una marcha muy larga y no reduce.

En este caso, se encenderá en el cuadro de instrumentos un testigo en rojo que indica el fallo del cambio automático o un engranaje en color amarillo. Esto ocurre cuando el aceite se empieza a ensuciar y la caja de válvulas (también llamada mecatrónica) se queda atascada, una rotura bastante común en las cajas de cambio automáticas.

Avería en las pastillas de freno

En este mantenimiento también habrá que revisar las pastillas de freno, ya que los coches automáticos las desgastan más. Esto se debe a que, al contrario que en el cambio manual, con el que podemos jugar más con el freno motor yendo en una marcha más corta, con los cambios automáticos esto no es tan efectivo. Por eso, los fabricantes decidieron montar frenos sobredimensionados en este tipo de coches.

Las cajas de cambio automático normalmente las vemos en los coches más lujosos y potentes debido a que los coches con menos motor no aguantan este tipo de mecánica. Si hablamos de que un coche más pequeño es automático, en realidad estamos hablando de un cambio robotizado, que tienen una unidad de control que gestiona unos servomotores que van cambiando de marcha en lugar del conductor. Por eso se le llama cambio automático, aunque realmente no lo sea. En este caso, el aceite que se utiliza es la valvulina, que es el mismo que llevan los coches manuales y que es diferente al aceite hidráulico que hemos mencionado anteriormente.

El precio por cambiar una caja automática averiada por una nueva puede ascender hasta los 6.000 euros más el coste de la mano de obra. No obstante, lo normal es que se reparen y esto hace que el precio baje hasta los 2.000 o 3.000 euros. Como siempre advertimos desde el RACE, la vida de tu coche será mucho más larga si haces las revisiones cuando tocan. Es un gesto que te permitirá ir más seguro al volante y que te puede ahorrar mucho dinero a largo plazo.

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