Aunque puedan parecer simples tubos metálicos, su estado influye directamente en la compresión, el consumo de aceite y la refrigeración del motor. Además, no todas funcionan igual: unas permanecen rodeadas por el material del bloque y otras están en contacto directo con el líquido refrigerante. Esta diferencia determina su diseño, su montaje y las averías que pueden presentar.
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Camisas de cilindros: función y relación con la camisa de pistón
El término camisa de pistón se utiliza a veces de manera coloquial, pero puede resultar confuso. La camisa no forma parte del pistón, sino que lo rodea y constituye la pared interior del cilindro. El pistón se mueve en su interior, mientras que sus segmentos mantienen el contacto con la superficie de la camisa. Para entender mejor este proceso, puedes consultar cómo funciona un motor de combustión interna y qué ocurre dentro de sus cilindros durante cada fase.
Las principales funciones de las camisas son:
- Proporcionar la superficie de guiado para el desplazamiento del pistón, manteniendo la holgura prevista entre ambas piezas.
- Resistir el rozamiento y el desgaste provocados principalmente por el movimiento continuo de los segmentos.
- Proporcionar, junto con los segmentos del pistón, una superficie adecuada para el sellado de la cámara de combustión y limitar el paso de gases hacia el cárter.
- Conservar la película de lubricante necesaria para reducir la fricción.
- Transmitir el calor de la combustión hacia el bloque y el sistema de refrigeración.
- Facilitar la reparación del motor, ya que determinados diseños permiten sustituir la superficie desgastada sin cambiar todo el bloque.
La superficie interior no está completamente pulida. Durante su fabricación o reparación se realiza un proceso de bruñido que genera pequeñas marcas cruzadas. Ese acabado ayuda a retener una fina película de aceite, facilita el asentamiento de los segmentos y contribuye a mantener un sellado adecuado.
Durante la combustión, la presión generada empuja el pistón, cuyo movimiento se transmite mediante la biela hasta el cigüeñal y genera el par motor del coche que posteriormente llega a la transmisión.
Por otro lado, no todos los motores incorporan camisas sustituibles. En algunos bloques, los propios cilindros se mecanizan directamente sobre el material del bloque o reciben tratamientos y recubrimientos específicos. La presencia y el tipo de camisa dependen, por tanto, del diseño elegido por el fabricante.
Tipos de camisas de cilindro de motor
La clasificación principal distingue entre camisas secas y húmedas. Ambas crean la superficie de trabajo del cilindro, pero se diferencian en la relación que mantienen con el bloque y con el circuito de refrigeración.
También existen otras soluciones constructivas en motores refrigerados por aire y camisas específicas destinadas a reparar bloques desgastados. Sin embargo, en los motores de automoción refrigerados por líquido, las camisas secas y húmedas son las configuraciones más conocidas.
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Diferencias entre camisas secas y húmedas de un motor
Las camisas secas están montadas dentro del bloque y no entran en contacto directo con el líquido refrigerante. Su pared exterior permanece apoyada contra el alojamiento mecanizado en el bloque, que es el encargado de transmitir el calor hacia el circuito de refrigeración.
Por otro lado, las camisas húmedas forman directamente parte de la pared del circuito de refrigeración. Su superficie exterior está bañada por el líquido refrigerante, por lo que el calor pasa desde la camisa hasta el fluido sin atravesar una sección adicional del bloque.
Contacto con el refrigerante
No entra en contacto directo; el bloque queda entre ambos.
Su pared exterior está directamente bañada por el refrigerante.
Montaje
Se prensa o introduce en un alojamiento mecanizado del bloque.
Se instala con elementos de estanqueidad y apoyos que aseguran su correcta posición en el bloque.
Grosor habitual
Generalmente presenta una pared más delgada.
Suele ser más robusta para soportar la presión y el contacto con el refrigerante.
Transferencia de calor
El calor pasa primero al bloque y después al refrigerante.
El calor se transmite directamente al líquido refrigerante.
Riesgos específicos
Deformación, mala adaptación al alojamiento o transferencia térmica deficiente.
Fugas por los retenes, corrosión o cavitación en su superficie exterior.
Ninguna opción es mejor en todos los casos. La elección depende de la arquitectura del motor, su potencia, las cargas previstas, el sistema de refrigeración y la facilidad de reparación buscada por el fabricante.



