Aunque los vehículos eléctricos incorporan distintos sistemas de protección para prevenir y controlar este tipo de incidentes, conviene saber por qué puede producirse la fuga térmica, cómo evoluciona y qué debes hacer si observas humo, ruidos anómalos o una alerta grave relacionada con la batería.
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¿Qué pasa cuando la batería de un coche eléctrico se sobrecalienta?
La batería de litio de un coche eléctrico debe funcionar dentro de los márgenes de temperatura establecidos por el fabricante. Si la temperatura supera los valores previstos, el sistema de gestión de la batería puede activar la refrigeración, limitar la potencia del vehículo o reducir la velocidad de carga.
Un aumento puntual de la temperatura no implica por sí solo que vaya a producirse un incendio. Sin embargo, una exposición prolongada a temperaturas elevadas puede acelerar la degradación de las celdas y reducir progresivamente la capacidad y el rendimiento de la batería.
El riesgo aumenta cuando un daño interno desencadena un calentamiento que los sistemas de protección no consiguen controlar. Entre las posibles causas se encuentran un cortocircuito, una sobrecarga, un defecto en una celda, un impacto severo en la zona de la batería o la exposición a una fuente externa de calor.
Para entender mucho mejor cómo se almacena la energía y cómo se agrupan las celdas, siempre puedes consultar esta guía para saber cómo son las baterías de los coches eléctricos.
¿Qué es la fuga térmica?
La fuga térmica es un proceso en el que una celda genera más calor del que puede disipar. El aumento de la temperatura acelera las reacciones químicas internas, que liberan todavía más calor y pueden hacer que el proceso se vuelva autosostenido.
El problema puede comenzar en una única celda. Si la energía liberada alcanza las celdas próximas, la reacción puede propagarse por el módulo o por otras zonas del paquete de baterías. Durante el proceso también pueden generar gases tóxicos e inflamables.
¿Cómo se evita? Los coches eléctricos incorporan sensores, sistemas electrónicos de gestión, refrigeración y elementos destinados a aislar las celdas afectadas. Son medidas que buscan detectar una anomalía cuanto antes y dificultar que el calor se extienda antes de que sea demasiado tarde.
Principales etapas de la fuga térmica
La evolución puede variar dependiendo de la composición y el diseño de la batería. Además, una anomalía no tiene por qué llegar hasta la combustión. De forma general, la fuga térmica puede dividirse en las siguientes fases:
Fase de inicio o calentamiento
El proceso comienza cuando una celda acumula calor por una causa eléctrica, térmica o mecánica. Un cortocircuito interno, una perforación tras un accidente o un fallo de los componentes pueden alterar su funcionamiento.
Durante esta fase, el sistema de gestión intenta enfriar la batería, limitar la demanda de energía o aislar el área afectada. Si no logra frenar el aumento de temperatura, los materiales del interior de la celda comienzan a descomponerse.
Generación de gases e hinchazón
La descomposición de los materiales internos puede generar gases y aumentar la presión dentro de la celda. Como consecuencia, puede producirse hinchazón, apertura de válvulas de seguridad o expulsión de vapores.
La batería de tracción suele estar instalada bajo el suelo del vehículo, por lo que la deformación no siempre será visible. Las señales que pueden alertarte son:
- Un aviso grave en el cuadro de instrumentos.
- Olor químico o extraño.
- Siseos, chasquidos o sonidos de burbujeo.
- Humo o vapor procedente de los bajos.
- Un aumento anormal de la temperatura.
Estos indicios también pueden tener otras causas, pero nunca debes acercarte ni intentar abrir la batería para comprobar su origen. La presencia de humo, calor intenso, fugas o ruidos anómalos en la zona de la batería o del sistema de alta tensión requiere la intervención de los servicios de emergencia.
Combustión violenta
Si la reacción continúa, los gases inflamables pueden arder y provocar una combustión intensa. El calor generado puede alcanzar las celdas contiguas y extender el incidente por una parte mayor de la batería.
Esta última fase no se produce en todos los fallos. Los sistemas de refrigeración, aislamiento y control están diseñados para reducir el riesgo de propagación. Cuando se origina un incendio, existe también la posibilidad de que algunas celdas con energía acumulada vuelvan a calentarse posteriormente.
¿Cómo prevenir la fuga térmica? Consejos de carga y conducción en verano
Las altas temperaturas que tenemos en verano no provocan por sí solas una fuga térmica si la batería se encuentra en buen estado. Eso sí, el calor obliga a los sistemas de refrigeración a trabajar con mayor intensidad y puede agravar una anomalía previa no detectada.
Con el objetivo de reducir el estrés térmico y detectar posibles problemas a tiempo, sigue estas recomendaciones:
- Respeta las instrucciones del fabricante sobre carga, mantenimiento y límites de temperatura.
- Utiliza cargadores, cables y conectores compatibles y homologados para tu vehículo.
- No inicies la carga si observas daños, humedad, deformaciones o sobrecalentamiento en el conector.
- Atiende las alertas del coche. Si aparece un aviso grave de temperatura o batería, detente en un lugar seguro.
- Evita manipular los componentes de alta tensión, aunque el vehículo esté apagado.
- Solicita una revisión tras un impacto fuerte en los bajos, incluso cuando no observes daños externos.
- Estaciona a la sombra cuando sea posible, especialmente si el coche va a permanecer parado durante muchas horas.
Seguro que has notado que el calor también influye en tu concentración, en el estado de los neumáticos y en otros componentes del vehículo. Por ello, además de cuidar la batería, es conveniente aplicar estos consejos para conducir en verano y evitar los errores más frecuentes.
¿Qué hacer en caso de emergencia si sospechas de una fuga térmica en la batería de tu coche eléctrico?
¿Has detectado humo, un olor extraño, calor intenso, ruidos anómalos o una alerta grave que señale una posible fuga térmica en la batería del coche? Ante todo, debes priorizar la salida de los ocupantes y alejarte lo máximo posible del vehículo. Actúa siguiendo estos pasos:
- Detén el coche en un lugar seguro, apartado del tráfico, de edificios y de materiales inflamables, siempre que puedas hacerlo sin exponerte.
- Apaga el vehículo y abandónalo inmediatamente junto con el resto de ocupantes.
- Aléjate del coche y no vuelvas para recuperar objetos.
- Llama al 112 e indica que se trata de un vehículo eléctrico y que puede haber un problema en la batería.
- No toques cables, conectores ni piezas de alta tensión.
- No intentes abrir, enfriar o extinguir la batería por tu cuenta.
- Aunque el humo desaparezca, no vuelvas a arrancar ni a mover el vehículo.
La retirada, el remolcado y el almacenamiento del coche tiene que hacerse con procedimientos específicos para vehículos eléctricos. Por eso es fundamental dejar la intervención en manos de los servicios de emergencia y de profesionales cualificados.
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