Para mitigar este grave escenario nace el sistema de frenado automático postcolisión, una de las innovaciones tecnológicas más eficaces incorporadas en la automoción moderna. A continuación, te explicamos en detalle en qué consiste este dispositivo, de qué manera actúa tras un siniestro y por qué resulta decisivo para salvar vidas en la carretera.

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¿Qué es el sistema de frenado automático postcolisión y cuál es su objetivo?

El sistema de frenado automático postcolisión es un sistema de seguridad que actúa automáticamente tras una colisión para reducir el riesgo de impactos posteriores. Su cometido principal es activar de forma autónoma los frenos del automóvil inmediatamente después de que se haya producido un primer impacto, reduciendo la velocidad de forma drástica o deteniendo el coche por completo.

El objetivo central de esta medida es evitar el temido «efecto rebote» o las colisiones en cadena. En accidentes de tráfico graves, un porcentaje significativo de las lesiones de mayor severidad no se producen en el choque inicial, sino cuando el coche sale despedido sin control hacia el carril contrario o contra obstáculos fijos.

Esta tecnología forma parte del catálogo de los modernos dispositivos de seguridad avanzada ADAS, pensados para proteger la integridad de los ocupantes en todas las fases de la conducción.

Diferencias clave entre la frenada de emergencia preventiva y el freno postcolisión

Es habitual confundir este dispositivo con otros sistemas de asistencia a la frenada, pero sus momentos de intervención y sus objetivos son completamente distintos:

  • Frenada de emergencia preventiva: Detecta mediante radares o cámaras la presencia de obstáculos, peatones o vehículos para evitar el impacto o reducir sus consecuencias.
  • Freno postcolisión: No actúa para evitar el primer golpe, sino que se desencadena después de que los sensores confirmen que la colisión ya ha tenido lugar, con el fin de detener la inercia del vehículo y prevenir siniestros secundarios.

Si deseas profundizar sobre cómo operan las ayudas previas al impacto, te aconsejamos conocer más sobre cómo opera la frenada de emergencia autónoma en carretera en situaciones de riesgo inminente.

¿Cómo actúa el asistente de frenada de emergencia tras un primer impacto?

La secuencia de activación del freno postcolisión se ejecuta en milésimas de segundo mediante una coordinación precisa entre los sensores de seguridad del vehículo y el sistema antibloqueo de frenos (ABS) junto al control electrónico de estabilidad (ESP).

El proceso se desarrolla en tres etapas fundamentales:

  1. Detección del siniestro: Los sensores de desaceleración y de impacto (los mismos que gestionan el despliegue de los airbags o los pretensores de los cinturones de seguridad) registran una colisión que supera determinado umbral de gravedad.
  2. Activación de la presión de frenado: La centralita envía una orden inmediata a la bomba del freno para aplicar una desaceleración constante (habitualmente de unos 0,6 a 0,7 g), deteniendo el coche progresivamente sin perder el control de la trayectoria.
  3. Señalización de peligro: De forma paralela a la frenada, el sistema enciende automáticamente las luces de emergencia y las luces de freno para advertir a los conductores que circulan por detrás de la presencia de un obstáculo en la vía.

¿En qué situaciones se desactiva el sistema de frenado automático postcolisión?

A pesar de ser una función automatizada, los ingenieros de automoción han diseñado este asistente de frenada de emergencia bajo el principio prioritario de la supervisión humana: la voluntad explícita del conductor siempre prevalece sobre la electrónica.

Existen circunstancias concretas en las que el sistema interrumpe su intervención automática para devolver el control absoluto de la maniobra a la persona que se encuentra al volante.

Cuando el conductor pisa el acelerador con firmeza para esquivar un peligro

Si tras la colisión inicial el conductor conserva el control y detecta que detenerse en ese punto exacto supone un peligro mayor (por ejemplo, quedarse parado en mitad de una vía de alta velocidad con camiones aproximándose), basta con que pise con decisión el pedal del acelerador.

El sistema interpreta esta acción como una maniobra evasiva voluntaria y desactiva de inmediato la presión de frenado automática para permitir que el vehículo avance.

Si el sistema detecta una frenada manual con mayor presión que la automática

En caso de que el conductor reaccione tras el impacto y pise el pedal del freno con una intensidad o fuerza superior a la ralentización automática aplicada por el coche, el sistema cede el mando de la presión de frenado a la acción del pie del usuario. De esta forma, se garantiza que si el conductor puede detener el coche más rápido por sus propios medios, la electrónica no interfiera en su intención.

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El impacto real de la frenada automática en la reducción de lesiones

Diversos estudios e informes de seguridad vial elaborados por organismos internacionales coinciden en que el sistema de frenado automático postcolisión es uno de los avances en seguridad pasiva con mayor potencial para la reducción de fallecidos y heridos graves en carretera.

En algunos accidentes con víctimas pueden producirse colisiones posteriores al impacto inicial. Al detener el automóvil de forma inmediata tras el primer golpe, se evita que los ocupantes que ya han sufrido una primera desaceleración vuelvan a ser sometidos a impactos violentos adicionales cuando los sistemas de retención como los airbags ya se han desplegado y no pueden ofrecer una segunda protección.

La tecnología automotriz avanza para cubrir cualquier descuido o imprevisto al volante; por ello, combinar estos asistentes con el uso de sistemas que detecten el cansancio del conductor, como el avisador de fatiga y somnolencia, contribuye a reducir los riesgos durante la conducción.

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