Llanta de acero

La llanta de un coche es una pieza circular que se coloca en los extremos de los ejes delantero y trasero. Su función es la de servir de plataforma para colocar en sus bordes los neumáticos, que son la única pieza del vehículo que va a estar en contacto directo con el asfalto.

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Estas llantas deben ser resistentes para que soporten el peso del coche y las irregularidades del terreno, incluso a alta velocidad, sin que se deformen ni se rompan. En los coches con más años bajo su capó lo normal era utilizar llantas de acero. Sin embargo, con la evolución de la industria se ha optado por utilizar llantas de un material diferente, con una buena relación calidad-precio y con una buena durabilidad. Entonces, ¿las llantas de acero se han dejado de utilizar?

Las llantas de acero se siguen usando, aunque para un nicho de coches muy concreto


¿Alguna vez has visto a un coche circular con todos los tapacubos, salvo en una de las ruedas a la que le faltaba y en su lugar estaba completamente negra? Efectivamente, eso es una llanta de acero y son fácilmente reconocibles.

Llanta de acero

Según Jorge Castro Moral, asesor técnico del RACE, las llantas de acero son sinónimo de dureza, robustez y durabilidad, así que, aunque ya no se utilizan en muchos coches de calle, vas a seguir viéndolos en las furgonetas de reparto y otro tipo de vehículos industriales que deben aguantar el paso de los kilómetros. También es normal que las lleven los coches de la gama más baja de las marcas. Una llanta de acero la puedes adquirir por unos 70 euros, por tanto, es de lo más económico que hay en el mercado.

¿Qué otros tipos de llantas existen?


Más allá de estas llantas de acero, los otros tipos de materiales que se utilizan son:

  • Llantas de aleación de aluminio o magnesio mezcladas con níquel: son las más comunes y las que utilizan la mayoría de los coches que ves circular por la calle, sobre todo si son relativamente modernos. Son algo más ligeras que las de acero. Sin embargo, sufren más los efectos de la oxidación y su reparación suele ser más complicada porque se pueden deformar con los golpes. No obstante, visualmente son más atractivas que las de acero. Una llanta de aleación puede rondar los 150 euros, aunque su precio puede variar según el tamaño de la rueda.
  • Llantas de aluminio: estéticamente son más bonitas y su peso es algo menor que las de aleación, lo que favorece que el consumo del vehículo sea algo menor. Las suelen montar los modelos más deportivos o se incluyen como extra en otros vehículos del mercado. Las llantas de aluminio son más caras que las de aleación, con un precio que ronda los 250 euros por llanta.
  • Llantas de carbono: son las llantas más premium de todas. La pueden montar los superdeportivos o coches muy lujosos. Su precio está por encima de los 300 euros.
  • Llantas de magnesio: se utilizan sobre todo en el mundo de las carreras. Los Fórmula 1, por ejemplo, utilizan llantas de magnesio, muy resistentes y ligeras.

Con esta clasificación ya te puedes hacer una idea general de qué llanta le conviene más a tu coche, bien porque quieras unas resistentes, ligeras, económicas o con un diseño atractivo. Si necesitas unas llantas robustas, opta por las de acero. Si tu preferencia es la estética, decántate por unas de aleación o de aluminio. Si buscas ligereza, las de carbono son tu prioridad, aunque mira bien si puedes permitírtelas.

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