Desde el 22 de marzo de 2026, repostar diésel es más barato en España gracias a una rebaja temporal del IVA del 21% al 10% y del Impuesto sobre Hidrocarburos, una medida que busca contener el precio de los carburantes en un contexto marcado por la tensión en los mercados energéticos internacionales y el encarecimiento del petróleo.
Los Socios del RACE tienen descuento en combustible en estaciones de servicio Galp y BP.
¡Disfrútalo tú también!
Este ajuste fiscal ha tenido un efecto inmediato en las gasolineras. En los primeros días, el precio del diésel ha llegado a bajar varios céntimos por litro, aunque no de forma uniforme en todos los surtidores. Aun así, conviene entender bien qué ha cambiado exactamente, cuánto puede durar esta rebaja y cómo encaja con el debate de fondo sobre el impuesto al diésel, que sigue sobre la mesa.
¿Qué objetivos hay detrás del impuesto al gasoil?
El debate sobre el impuesto al diésel no es nuevo. Desde hace años, tanto el Gobierno como la Unión Europea han planteado la necesidad de equiparar la fiscalidad del gasóleo a la de la gasolina, ya que históricamente el diésel ha tenido una carga impositiva menor en España.
Este planteamiento responde a varios objetivos: por un lado, aumentar la recaudación pública en un contexto de transición energética; por otro, desincentivar el uso de combustibles fósiles más contaminantes y avanzar hacia un modelo de movilidad más sostenible. Además, la revisión de la fiscalidad del diésel ha estado vinculada al cumplimiento de compromisos con la Unión Europea dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.
Sin embargo, a día de hoy, esa subida del impuesto al diésel sigue sin materializarse. En su lugar, lo que está en vigor es justo la medida contraria: una rebaja temporal de la carga fiscal sobre los carburantes para abaratar el precio del repostaje. Entender este contraste entre el debate estructural —que apunta a un encarecimiento progresivo del diésel— y las medidas coyunturales actuales —que buscan abaratarlo— es clave para comprender la situación actual del gasóleo en España.
¿Qué implicará esta subida del impuesto al diésel para los conductores?
A corto plazo, lo que están notando los conductores no es una subida, sino una bajada del precio del diésel como consecuencia de la reducción temporal del IVA y del Impuesto sobre Hidrocarburos. En los días posteriores a la entrada en vigor de la medida, el gasóleo ha llegado a abaratarse varios céntimos por litro, dentro de la reciente evolución del precio del diésel y la gasolina, con descensos adicionales de hasta cinco céntimos en algunas estaciones de servicio.
Este efecto se explica porque el peso de la fiscalidad en el precio final del carburante es muy elevado. Aunque la cotización internacional del petróleo siga tensionada, la rebaja de impuestos puede compensar —al menos en el corto plazo— esa presión y traducirse en un menor coste al repostar.
Sin embargo, este ahorro no es idéntico en todos los casos. Los precios de los carburantes en España son libres, y algunas organizaciones de consumidores han advertido de que no todas las gasolineras han trasladado íntegramente la rebaja fiscal, lo que reduce el impacto real en el bolsillo del conductor.
A medio plazo, el escenario cambia. Si finalmente se aprueba una subida del impuesto al diésel para equiparar su fiscalidad a la de la gasolina, el efecto sería el contrario: un encarecimiento del repostaje que podría suponer varios euros más por depósito y un mayor coste anual para quienes utilizan habitualmente este combustible.
¿El nuevo impuesto al diésel afecta a todo tipo de vehículos diésel?
La posible subida del impuesto al diésel se dirige principalmente a los vehículos de uso particular, como turismos y furgonetas que utilizan gasóleo de automoción. Pero no todos los usos del gasóleo se verían afectados por igual, ya que en España existen distintos tipos con tratamientos fiscales diferenciados. Es el caso del gasóleo B, destinado a usos agrícolas y profesionales, o el gasóleo C, utilizado para calefacción, que en principio quedarían fuera de este tipo de medidas.
Además, hay diferencias territoriales. En Canarias, Ceuta y Melilla no se aplica el IVA en los mismos términos que en la Península y Baleares, lo que influye en el precio final de los carburantes.
¿Qué alternativas hay si se convierte en una realidad el nuevo impuesto al diésel?
Si finalmente se aprueba una subida del impuesto al diésel, el encarecimiento del carburante puede hacer que algunos conductores se planteen cambiar de vehículo o de tecnología. Entre las alternativas disponibles, destacan:
- Vehículos de gasolina: siguen siendo una opción válida, aunque con una fiscalidad y unas restricciones cada vez más próximas a las del diésel.
- Vehículos híbridos: permiten reducir el consumo y, en muchos casos, acceder a ventajas como la etiqueta Eco o 0, lo que facilita la circulación en entornos urbanos.
- Vehículos eléctricos: eliminan el consumo de combustible y cuentan con la etiqueta 0, con ventajas en acceso y movilidad en ciudades.
- Vehículos adaptados a GLP: ofrecen un menor coste por kilómetro y acceso a determinadas ventajas fiscales y de circulación.
En cualquier caso, la elección no depende solo del precio del carburante. Factores como el uso del vehículo, el tipo de trayectos o las restricciones de circulación en ciudades —como las Zonas de Bajas Emisiones— son cada vez más determinantes a la hora de decidir.
En 2026 los coches diésel y gasolina podrían pagar una nueva tasa por circular en una Zona de Bajas Emisiones
Más allá del impuesto al diésel, hay otro factor que puede encarecer el uso del coche en ciudad: las tasas asociadas a las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE). La Ley 9/2025 de Movilidad Sostenible permite a los ayuntamientos implantar este tipo de cargos para los vehículos de combustión, especialmente aquellos con etiqueta B o C.
Ahora bien, no se trata de una medida única ni obligatoria en todo el territorio. Estas tasas tienen carácter municipal, lo que significa que cada ayuntamiento decide si las aplica, en qué condiciones y con qué importe. En la práctica, esto se traduce en un escenario desigual según la ciudad.
La normativa permite tomar como referencia el coste del estacionamiento en la zona para fijar estas tasas, lo que introduce un nuevo coste vinculado al uso del vehículo en entornos urbanos. Este elemento, junto al precio del carburante y a las restricciones de acceso, añade presión sobre el uso del coche de combustión en ciudad.
Está previsto un nuevo impuesto europeo que encarecerá todavía más el precio de los carburantes
La Unión Europea prepara un nuevo sistema que afectará al precio de la gasolina y el diésel a partir de 2027: el ETS2 (Emissions Trading System 2), una ampliación del mercado de derechos de emisión que incluirá el transporte por carretera y los combustibles utilizados en edificios.
No se trata de un impuesto directo para el conductor, sino de un coste que asumirán las empresas que suministran combustible, obligadas a pagar por las emisiones de CO₂ asociadas a lo que comercializan. Sin embargo, ese coste puede trasladarse al precio final, lo que encarecería tanto el repostaje como otros usos energéticos, aunque el impacto concreto dependerá de factores como el precio de los derechos de emisión, la evolución del mercado energético y la previsión del precio del diésel y la gasolina.
Preguntas frecuentes sobre el IVA y el impuesto al diésel
A continuación respondemos a algunas de las dudas más frecuentes sobre el IVA y el impuesto al diésel:
¿Cuál será el nuevo impuesto al diésel en 2027?
A día de hoy, no existe un nuevo impuesto al diésel aprobado para 2027 en España. Lo que sí está sobre la mesa es la posibilidad de equiparar la fiscalidad del gasóleo a la de la gasolina, una medida que se ha planteado en varias ocasiones pero que todavía no se ha materializado. Además, a nivel europeo, el sistema ETS2 podría encarecer indirectamente el precio de los carburantes a partir de ese año.
¿Cuándo entra en vigor el impuesto al diésel?
No hay una fecha concreta de entrada en vigor porque la subida del impuesto al diésel no ha sido aprobada. En cambio, lo que sí está vigente desde el 22 de marzo de 2026 es una rebaja temporal del IVA del 21% al 10% y del Impuesto sobre Hidrocarburos, que reduce el precio del carburante en el corto plazo.
¿Qué impuestos tiene el gasoil en España?
El gasóleo en España está sujeto principalmente a dos impuestos: el IVA y el Impuesto Especial sobre Hidrocarburos. El primero grava el consumo con un porcentaje sobre el precio final, mientras que el segundo es un impuesto fijo por volumen de combustible. Ambos determinan una parte importante del precio que paga el consumidor al repostar.
¿Cuándo se aplica el IVA del 10% y cuándo el 21%?
El IVA reducido del 10% se aplica de forma temporal desde el 22 de marzo de 2026 hasta, en principio, el 30 de junio de 2026. No obstante, la aplicación de esta rebaja durante el mes de junio está condicionada a la evolución del precio de los carburantes en relación con el IPC.
Si no se prorroga la medida —y se cumplen las condiciones previstas— el tipo volverá al 21%. Además, esta reducción solo se aplica en la Península y Baleares, ya que Canarias, Ceuta y Melilla cuentan con regímenes fiscales propios.
¿Cuánto IVA tiene el diésel?
Actualmente, el diésel tiene un IVA del 10% de forma temporal debido a la rebaja aprobada por el Gobierno. En condiciones normales, el tipo aplicable es del 21%, que es el que se aplicará de nuevo cuando finalice la medida si no se extiende en el tiempo.
Hazte con el complemento perfecto para tu coche.
¡Descubre todas las ventajas que disfrutan los Socios del RACE!
Ver ventajas




