Control dinámico de carga coche eléctrico

Cuando te compras un coche eléctrico, lo normal es que vayas a recargarlo en tu casa o en un garaje comunitario. Para ello, puedes conectarlo a un conector schuko (un enchufe como el que utiliza tu nevera) o recurrir a otro tipo de conexión donde haya más control de la carga, que es lo aconsejable.

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Lo normal es que instales un punto de carga o wallbox en tu garaje con un control dinámico de carga. Con este sistema vas a poder controlar a cuántos kilowatios o amperios realizas la recarga de tu vehículo eléctrico, en función de la potencia que tienes contratada en tu casa.

¿Para qué sirve el control dinámico de carga?

Si no utilizases el control dinámico de carga, el problema es que no podrías controlar a cuántos kilowatios está cargando tu coche. Si tu vehículo está programado para cargar, por ejemplo, a 16 A (amperios), es decir, a 3,6 kW, pero tu casa sólo tiene contratada una potencia de 2,3 kW (lo que equivale a 10 A), directamente los plomos de la casa saltarían, ya que no alcanza la potencia que está requiriendo el coche.

La relación entre amperios (A) y kilowatios (kW)

Para calcular la equivalencia entre los kW y los A, tan sólo tienes que multiplicar los amperios por los voltios. Por ejemplo:

16A x 230 V = 3.680 W = 3,6 kW

Para evitar esto, hay quien directamente contrata más potencia para que no haya problemas con el consumo de todos los aparatos de la casa y el de la recarga del coche eléctrico. Sin embargo, esto no es necesario por dos motivos:

  1. Lo aconsejable es recargar las baterías del coche eléctrico en una carga lenta (entre 3,6 kW y 7,4 kW) para que no se acorte su vida útil. A mayor potencia de recarga, las baterías van a sufrir un mayor calentamiento y los componentes de sus celdas se van a ir deteriorando.
  2. Si tienes un wallbox con control dinámico de carga, la solicitud de la potencia por parte del coche eléctrico se va a regular en función de la potencia disponible en la casa.

Ejemplo práctico de cómo trabaja un control dinámico de carga

Imagina que en tu casa tienes contratada una potencia de 4,3 kW, es decir, una intensidad de carga de 19A. Te acabas de comprar un coche eléctrico que puede hacer recargas lentas y semi-rápidas en corriente alterna (lo normal de una carga en casa) y cargas rápidas de hasta 50 kW en corriente continua (habituales en supercargadores públicos). Como tu casa tiene un límite de potencia de 4,3 kW o 19A, lo configuras para que pueda recargar como máximo a 19 amperios.

La cuestión es que, como tu coche tiene que compartir la potencia con otros electrodomésticos y consumibles de la casa, debe haber un intermediario que decida cuánta potencia va destinada a la casa y cuánta al coche y así no te quedes sin electricidad. De esto se encarga el control dinámico de carga.

Si tu casa tiene 19A y en ese momento tienes enchufados la lavadora, el horno y la plancha, la potencia restante la podrá utilizar el coche para cargarse. De esos 19A, 11A (2,5 kW) van a la casa y los otros 8A (1,8 kW) van a la recarga del coche. Hay veces que los electrodomésticos utilizan prácticamente el total de la potencia disponible de la casa. En ese caso, el control dinámico de carga dejará de dar potencia al coche para que cargue. Cuando vuelva a haber algo de potencia disponible, se derivará a la recarga de tu coche eléctrico.

Por tanto, lo normal es que si tienes una potencia contratada en casa de unos 4 kW y tu coche tiene una capacidad de almacenamiento de energía de 40 kWh, estará cargado en unas 10 horas, teniendo en cuenta que casi toda la potencia está derivada a la carga del coche, que suele ocurrir en las horas valle, es decir, por la noche. Cuantos más elementos de la casa estén consumiendo energía, más tardará tu coche en cargar las baterías.

Si necesitas que el coche esté recargado antes, necesitarás más amperios en casa, con lo cual, tendrás que contratarlos. De esta forma, si por ejemplo contratas 25A y tienes disponible casi toda la intensidad de la corriente para cargar tu coche de 40 kWh, en unas 7 horas estará listo. No obstante, recuerda que a las baterías de un coche eléctrico les sienta mejor la recarga lenta. Por eso, si realizas la recarga en un supercargador, debe ser en ocasiones excepcionales y cuando tienes una urgencia porque te quedan pocos kilómetros de autonomía.

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