Temperatura habitáculo coche

Disponer de la temperatura adecuada en el interior de nuestro coche es primordial para nuestro confort, y también para nuestra seguridad. La calefacción es algo de lo que todos los coches tenían casi desde que comenzaron a utilizar carrocerías cerradas, pero disponer de aire acondicionado en el coche no era tan habitual como ya lo es ahora. Inicialmente sólo los coches más caros disponían de aire acondicionado, considerado casi como un elemento de lujo. Sin embargo, en la actualidad, el aire acondicionado es un elemento prácticamente de serie en los vehículos, incluso en los segmentos más básicos.

La tecnología avanza, y cada vez más coches disponen de climatizadores duales de serie, que permiten seleccionar la temperatura interior del lado del conductor y la del copiloto de manera independiente, con una diferencia máxima que suele oscilar entre 5 y 7 grados. Y también hay coches en el mercado que como opción ofrecen la gestión independiente de la temperatura en las plazas posteriores e incluso de la tercera fila de aquellos que tienen dos asientos extras.

¿Cuál es la temperatura recomendada en el interior de tu coche?

Cuando conducimos, es aconsejable hacerlo con pocas prendas de abrigo para disponer de la libertad de movimientos necesaria para mover el volante, manejar la palanca de cambios y llegar con holgura a todos los mandos. Para ello es necesario disponer de una temperatura adecuada en el interior, donde no haga frío.

Ni tampoco calor cuando llega el verano. Con el aire acondicionado deberemos conseguir una temperatura idónea, buscando el equilibrio entre calor y frío, en la franja donde nos encontremos más cómodos. La temperatura recomendada está entre los 21 y los 23 grados. Circulando a esta temperatura encontraremos mayor confort y, en un viaje largo, nos cansaremos menos y conduciremos más seguros. Una temperatura excesiva reduce la capacidad de reacción, disminuyendo los reflejos.

Cuando en verano entramos en el coche, y sobre todo si ha estado mucho tiempo expuesto al sol y sometido a una temperatura excesiva, tendremos dificultades para colocarnos al volante. Los plásticos o el cuero interior de asientos, salpicadero y guarnecidos pueden alcanzar temperaturas por encima de los 60º C con la exposición al sol. Y no digamos los elementos metálicos. Deberemos intentar ponernos en marcha poco a poco, permitiendo que el motor del coche coja temperatura para que el aire acondicionado empiece a enfriar con suficiente fuerza. Abrir las ventanas antes de meternos en el vehículo ayuda a superar el primer impacto del calor interior al crear una corriente que recircula el aire.

También es aconsejable, cuando nos ponemos en marcha, abrir las ventanas para que recircule el aire – aunque sea caliente- y subirlas en cuanto empiece a enfriar, con el sistema de climatización en la posición que recoge el aire del exterior. Cuando notemos que la temperatura interior va descendiendo, colocaremos de nuevo el modo de recirculación del sistema para que se alimente con aire más fresco que el del exterior y genere frío antes. Cuando el aire acondicionado funciona a pleno rendimiento, volvemos a poner el modo de aire exterior, para que este se vaya renovando, y buscamos la temperatura adecuada.

Cuidado con colocar las salidas de aire directamente a la cara. Aunque en un principio ayude a refrescarnos es aconsejable utilizar el aire indirecto para conseguir la temperatura idónea.

Mantén el sistema de climatización a punto para no llevarte sorpresas desagradables y que en estas condiciones no enfríe el coche. Las salidas de aireación deben estar despejadas para que no se obstruyan, el filtro del habitáculo limpio para que realice su función dejando pasar todo el caudal de aire, y el sistema de aire acondicionado con la carga de gas suficiente para que nos funcione todo el verano.

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