Aire acondicionado del vehículo

Por lo general se suele hablar del aire acondicionado o climatizador como elementos de confort, pero también forman parte de la seguridad del vehículo. En España casi todos los coches nuevos que se venden incluyen aire acondicionado de serie, algo que se ha convertido en casi imprescindible, sobre todo en la mitad sur del país, donde las temperaturas en verano son muy elevadas.

Su función es muy importante porque, además de ventilar el habitáculo y permitir viajar con una temperatura agradable tanto en verano como en invierno, ayuda a reducir la fatiga, la somnolencia, y, en consecuencia, las distracciones. El resultado es una mejora en la seguridad vial. Para reducir el riesgo de accidente es aconsejable conducir con una temperatura adecuada, que suele oscilar entre los 21 y 23 grados centígrados. Por debajo, hará demasiado frío lo que provocará mayor rigidez en la musculatura y menor rapidez en los movimientos. Por el contrario, si en el habitáculo hace un calor excesivo, nuestra capacidad de reacción se verá afectada porque se reducen los reflejos y la capacidad de concentración.

Como vemos, el aire acondicionado es clave para una conducción segura, especialmente en verano y en lugares donde las temperaturas son elevadas. El climatizador es una evolución del aire acondicionado, que hace años se ofrecía en opción y que ya muchos modelos lo incluyen también de serie. Se diferencia del aire acondicionado porque es capaz de regular la temperatura de manera automática, mucho más cómodo para el conductor y sus ocupantes.

¿Cómo funciona el aire acondicionado?

El sistema de aire acondicionado de un vehículo se encarga de transformar el aire caliente en frío y viceversa y lo hace gracias a un gas que circula por el circuito.

Con el verano a la vuelta de la esquina es imprescindible revisar el sistema del aire acondicionado o del climatizador para asegurarnos que todo funciona correctamente y va a cumplir su función con eficacia. Compresor, evaporador, válvula de expansión, carga del aire acondicionado… todo debe de estar en perfecto estado.

Claves para un buen mantenimiento

Una de las claves para un buen mantenimiento es utilizarlo al menos unos minutos una vez al mes porque así evitamos que los conductos se resequen por falta de uso, que se genere moho o bacterias y que aparezcan malos olores. También debes mantener limpios los conductos y rejillas de ventilación.

Se aconseja revisar el aire acondicionado una vez al año y debe ser un experto quien se encargue de comprobar que sus elementos funcionan bien, que no hay fugas y de realizar la recarga de gas. El precio de esta revisión puede rondar los 30 euros.

El filtro del habitáculo también cumple una función esencial porque filtra el aire, el polen, el polvo y otras partículas que hay en la atmósfera evitando que entren en el habitáculo. Si no se revisa el sistema de forma periódica puede conllevar malos olores, hongos o bacterias, una situación que no es nada agradable y que puede conllevar serios problemas para las personas alérgicas.

El aire acondicionado influye en el consumo

Un mal uso o un uso excesivo del aire acondicionado repercute en un aumento del consumo. Los expertos indican que éste se puede incrementar hasta en un 20% cuando la temperatura baja de los 20 grados centígrados. Cuando se activa, es inevitable que influya en el consumo por el funcionamiento del compresor del aire acondicionado. Éste se puede ver alterado en una media del 6% comparado con un vehículo que no utilice el aire acondicionado.

¿Qué hacer en pleno verano, cuando tenemos que iniciar la marcha después de que nuestro coche haya estado expuesto a elevadas temperaturas? En este caso se recomienda ventilar el habitáculo unos minutos bajando las ventanillas. Una vez renovado el aire, ya puedes subir las ventanillas y conectar el aire acondicionado. Evitarás así que el sistema trabaje a máximo rendimiento y al mismo tiempo conseguirás que el habitáculo alcance la temperatura óptima en menor tiempo y que consuma menos energía.

¿Tu coche no dispone de aire acondicionado?

Para reducir la temperatura del habitáculo en un mes de verano puedes aplicar el método de un profesor japonés: baja la ventanilla del copiloto y cierra la puerta. A continuación, abre y cierra la puerta del conductor de manera rápida cinco veces, repitiendo la operación de nuevo si fuera necesario. Por muy extraño que te parezca, es una técnica que funciona puede bajar la temperatura en 10 grados.

También puedes recurrir a las lunas tintadas -siempre homologadas- para bloquear el acceso de los rayos de sol, colocar trapos mojados en la salida de las salidas de ventilación, usar cortinillas y parasoles y, por supuesto, tratar de aparcar el coche en la sombra.

Algunas averías son inevitables; mejor estar protegido con la Garantía Mecánica del RACE.
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