Nuevos radares DGT

Además de instalar más puntos de control de velocidad, como los 122 previstos para 2025 (con al menos 73 ya en funcionamiento), la Dirección General de Tráfico (DGT) ha empezado a desplegar un nuevo tipo de dispositivos que ya no se centran únicamente en el exceso de velocidad. El objetivo ahora es vigilar y sancionar conductas concretas del Reglamento General de Circulación que, aunque frecuentes, rara vez eran detectadas sin la presencia directa de un agente.

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Para el conductor, esto supone un cambio relevante: muchos de estos equipos se perciben como radares tradicionales, pero en realidad están diseñados para captar maniobras específicas, como no respetar una línea continua o no detenerse completamente ante un STOP. La finalidad declarada es reforzar la seguridad vial actuando sobre comportamientos cotidianos de alto riesgo.

Vigilar y sancionar conductas concretas

La estrategia de control de la DGT está ampliándose en dos direcciones: por un lado, dispositivos de velocidad más flexibles y móviles; y por otro, cámaras capaces de sancionar maniobras concretas más allá del exceso de kilómetros por hora.

Es importante señalar que no todos estos sistemas están en la misma fase. Algunos ya funcionan en puntos determinados, mientras que otros han sido anunciados y se desplegarán a lo largo de 2026.

Radar-carro móvil: velocidad en tramos en obras

Uno de los dispositivos más llamativos es el llamado radar-carro. Se trata de un sistema móvil instalado en una cabina que puede trasladarse como si fuera un remolque y colocarse temporalmente en el punto que se quiera controlar.

Estos equipos se probaron previamente en Francia como proyecto piloto y ya han empezado a verse en España. El Servei Català de Trànsit se adelantó a la DGT en su utilización, y el Ministerio del Interior confirmó el pasado verano la intención de incorporar más de un centenar de estos dispositivos a la red gestionada por la DGT. La inversión anunciada para este tipo de dispositivos asciende a 975.000 euros para una primera dotación de 15 radares móviles.

Su objetivo principal no es sustituir a los radares fijos, sino reforzar el control en tramos en obras, donde los límites de velocidad se modifican temporalmente y el riesgo aumenta por cambios en la señalización, estrechamientos o desvíos. La ventaja es clara: al poder desplazarse, su ubicación no es permanente y permite actuar allí donde el riesgo es mayor en cada momento. Además, estos dispositivos pueden controlar varios carriles de forma simultánea, lo que amplía su capacidad de supervisión en tramos complejos.

Cámaras que vigilan la línea continua

Este tipo de dispositivo está diseñado para detectar si un vehículo invade una línea longitudinal continua que prohíbe el adelantamiento o el cambio de carril. En la Comunidad de Madrid ya funcionan cuatro sistemas de este tipo: en la A-1 (km 15,9), la A-2 (km 11,8), la A-42 (km 16,9) y la A-6 (km 20,2). Estas cámaras registran mediante imagen el momento en que un vehículo rebasa la marca vial prohibida y activan el procedimiento sancionador.

Por el momento, no se ha hecho público un plan nacional detallado con el número total de dispositivos que se instalarán ni un calendario cerrado de despliegue.

Recuerda que cruzar una línea continua sin causa justificada constituye una infracción grave, sancionada con 200 euros. En función de la peligrosidad de la maniobra, puede implicar también pérdida de puntos conforme a la Ley de Seguridad Vial.

Cámaras que controlan el STOP

El otro frente de estos nuevos dispositivos es el control del cumplimiento efectivo de la señal de STOP. Estas cámaras se sitúan en las proximidades de cruces e intersecciones y analizan si el vehículo realiza una detención completa antes de continuar la marcha o si simplemente aminora la velocidad para seguir circulando.

El sistema registra la aproximación al cruce y verifica si se produce la parada obligatoria. Cuando no hay detención total, la infracción queda documentada y puede tramitarse automáticamente. Se trata de un tipo de incumplimiento especialmente relevante desde el punto de vista de la seguridad vial, por su relación directa con colisiones en intersecciones.

Además de la sanción económica —200 euros—, no respetar un STOP puede conllevar la pérdida de puntos del permiso de conducir, hasta un máximo de cuatro en función de la gravedad o reiteración de la conducta.

Por ahora, el despliegue de estas cámaras es reducido, aunque su incorporación forma parte de una estrategia más amplia de la DGT para reforzar el control automatizado de comportamientos que no están vinculados a la velocidad, pero sí al riesgo de siniestro. Actualmente hay dos: en la carretera M-222 (km 13,95) en Madrid y la carretera CM-220 (km 68,68) en Cuenca.

Evolución de la red de radares en España

Los nuevos dispositivos anunciados por la DGT se suman a una red de control de velocidad que ya es amplia y diversa. Según el último Observatorio de Radares en España elaborado por Coyote, en 2025 hay 3.395 radares activos en el país. De ellos, 2.341 son fijos, 232 de tramo, 566 están instalados en semáforos y 256 son cámaras que controlan el uso del cinturón y del teléfono móvil. El informe señala además un crecimiento del 15,44 % respecto al año anterior.

Casi la mitad de estos dispositivos se concentran en entornos urbanos, aunque una parte relevante se sitúa en carreteras secundarias, donde la siniestralidad es más elevada. En este contexto, el despliegue impulsado por la DGT durante 2025 refuerza una red ya consolidada, combinando radares fijos, de tramo y móviles en función del tipo de vía y del riesgo detectado.

Recuerda también que siempre puedes consultar la ubicación actualizada de los radares gracias al Mapa de radares en España que te ofrece el RACE.

Límites de velocidad en España

En el siguiente gráfico te recordamos los límites de velocidad que hay en España según el tipo de carretera y el vehículo con el que circules:

tabla de velocidades RACE

En esta otra tabla tienes una relación de las multas por exceso de velocidad y la pérdida de puntos, dependiendo del límite máximo de velocidad que tenga la vía:

Con la instalación de los nuevos radares a lo largo del último año, el objetivo de la DGT es reducir el número de heridos graves y el de siniestros mortales en la carretera ya que “está demostrado que la velocidad no solo afecta al riesgo de verse involucrado en un siniestro de tráfico sino también que, a mayor velocidad, más difícil será reaccionar a tiempo para prevenir el siniestro y más graves serán las lesiones producidas a consecuencia de este”, según informa este organismo en un comunicado.

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