¿Por qué ocurre esto y cuáles son los frenos más susceptibles de bloquear las ruedas? Te explicamos qué sistemas de frenado presentan mayor riesgo de bloqueo y cómo actuar ante esta situación.
Tipos de frenos más propensos al bloqueo
Cualquier sistema de frenado puede llegar a bloquear las ruedas si la presión ejercida supera el límite de adherencia disponible entre el neumático y la calzada. Sin embargo, existen diferencias clave según la tecnología y el mecanismo empleado:
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Frenos sin sistema antibloqueo (ABS)
Los vehículos que no cuentan con sistema antibloqueo (ABS) son más propensos al bloqueo de las ruedas durante una frenada intensa. En estos vehículos, el sistema no regula automáticamente la presión de frenado para evitar que una rueda deje de girar. Si la fuerza de frenado supera la adherencia disponible, las ruedas pueden bloquearse.
El riesgo aumenta cuando la adherencia es reducida por la presencia de lluvia, hielo o gravilla, o si los neumáticos están desgastados.
Frenos de tambor vs. Frenos de disco
Si comparas los dos mecanismos de frenado tradicionales, se aprecian diferencias muy claras en su funcionamiento:
- Frenos de tambor: pueden presentar una mayor tendencia al bloqueo debido al efecto de arrastre que se produce cuando las zapatas presionan la superficie interior del tambor.
- Frenos de disco: ofrecen una respuesta más progresiva y evacúan mejor el calor, lo que facilita la dosificación de la frenada.
Causas principales por las que se bloquean las ruedas
El bloqueo sucede en el instante en que la fuerza de frenado aplicada es superior a la capacidad del neumático para mantenerse adherido al pavimento. Entre los motivos más comunes destacan:
- Una frenada demasiado brusca o de emergencia.
- Calzadas con baja adherencia por agua, hielo, nieve, grasa o gravilla.
- Neumáticos con desgaste excesivo, envejecidos o con una presión de inflado incorrecta.
- Descompensación en la fuerza de frenado entre las distintas ruedas por una avería.
- Elementos mecánicos agarrotados, como pinzas o bombines de freno.
- Averías en la gestión electrónica de frenado que impidan regular la presión de forma adecuada.
Cuando las ruedas delanteras se bloquean, el coche puede dejar de responder al giro del volante. Pero si el bloqueo se produce en el eje trasero, aumenta el riesgo de que la parte posterior pierda estabilidad y el coche derrape.
El sistema antibloqueo (ABS): cómo evita el deslizamiento
El sistema antibloqueo (ABS) es una tecnología electrónica diseñada para impedir que los neumáticos dejen de girar durante una frenada intensa. Para conseguirlo, mide de forma constante la velocidad de rotación de cada rueda con sensores y detecta cuándo alguna está a punto de perder adherencia.
En ese instante, el sistema hidráulico modula automáticamente la presión de frenado varias veces por segundo. Durante su actuación puedes notar pulsaciones en el pedal de freno, una reacción normal cuando el ABS está funcionando.
Puedes ampliar esta información en el artículo sobre qué es el ABS y para qué sirve. Gracias a esta regulación, las ruedas pueden seguir girando y el conductor conserva mejor la capacidad de dirigir el vehículo durante una frenada intensa.
El ABS no garantiza que el coche se detenga antes en todas las circunstancias. La distancia de frenado depende también de factores como el estado del firme, los neumáticos, la velocidad y las condiciones meteorológicas.
No debe confundirse con el sistema de frenado de emergencia. Este puede detectar un posible riesgo de colisión e iniciar o reforzar la frenada, mientras que el ABS regula la presión para evitar el bloqueo de las ruedas.
Diferencias entre los frenos con ABS y frenos sin ABS
La principal diferencia entre ambos sistemas de frenado es la forma en la que se gestiona una frenada brusca:
Regulación de la presión
Automática e independiente
Depende del conductor
Riesgo de bloqueo
Menor
Mayor
Control de la dirección
Se conserva mejor
Puede perderse
Sensación en el pedal
Puede generar pulsaciones
No hay pulsaciones del ABS
Actuación en emergencia
Pisada firme y mantenida
Requiere dosificar la presión
En un vehículo con ABS debes pisar el freno con firmeza y mantener la presión, incluso si notas pulsaciones en el pedal. En un coche sin ABS, una frenada excesiva puede bloquear las ruedas, por lo que es necesario dosificar la presión y reducirla si se produce el bloqueo para recuperar capacidad de dirección.
Averías comunes en el sistema ABS que pueden provocar un bloqueo
Si el ABS sufre una avería, el sistema de frenado convencional suele continuar funcionando, pero puede dejar de estar disponible la regulación electrónica que ayuda a evitar el bloqueo. Normalmente, el vehículo avisa mediante el testigo del ABS en el cuadro de instrumentos.
- Sensores de velocidad de rueda sucios o dañados. Cada rueda tiene un sensor que informa a la centralita de su velocidad de giro. Si está cubierto de suciedad, dañado o mal colocado, puede enviar una lectura incorrecta. En ese caso, la unidad de control puede interpretar que una rueda gira a una velocidad diferente o dejar de recibir información. Como consecuencia, el ABS puede desconectarse y encender su testigo de advertencia.
- Fallos en el cableado o conectores sueltos. Los sensores están unidos a la centralita con cables y conectores situados cerca de las ruedas, una zona expuesta a la humedad, suciedad, impactos y vibraciones. Un cable cortado, un conector flojo o la presencia de corrosión pueden interrumpir la señal. Aunque el sensor esté en buen estado, la unidad de control no podrá usar estos datos correctamente.
- Desgaste en las coronas dentadas. Algunos sistemas utilizan una corona dentada o anillo reluctor para medir el giro de la rueda. Si presenta suciedad, corrosión, fisuras o dientes deteriorados, la lectura del sensor puede ser irregular. Este problema puede provocar la activación incorrecta del ABS a baja velocidad o hacer que el sistema quede deshabilitado.
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Mantenimiento y coste de reparación del sistema antibloqueo
El ABS no tiene un mantenimiento periódico independiente, pero sí depende del buen estado del sistema de frenado, los neumáticos y los componentes electrónicos. Conviene comprobar el líquido de frenos, revisar discos y pastillas y no ignorar ningún testigo encendido.
El coste de reparación depende de la avería y del modelo. Limpiar un sensor o ajustar un conector suele requerir una intervención menor que sustituir un sensor, reparar el cableado o cambiar la unidad hidráulica del ABS. Por eso, es necesario realizar un diagnóstico antes de determinar el coste de la reparación.
Si el testigo permanece encendido, notas que una rueda se bloquea o el coche se desvía cuando frenas, debes acudir a un profesional. Aunque los frenos convencionales sigan respondiendo, una avería en el ABS reduce la seguridad en una frenada de emergencia y puede afectar a otros sistemas electrónicos que empleen los mismos sensores.



