Efecto túnel en la conducción

A mayor velocidad, menor campo de visión. La velocidad a la que circulamos influye sustancialmente en la visión que tenemos de los objetos y del entorno que nos rodea fuera del vehículo. A medida que aumentamos la velocidad, las imágenes se vuelven más difusas hasta el punto de producirse el conocido como efecto túnel.

¿Qué es el efecto túnel y cómo afecta a la conducción?

Una velocidad excesiva implica un mayor riesgo de sufrir un accidente. La velocidad es la segunda causa de siniestralidad en España, por detrás de las distracciones, según datos de la Dirección General de Tráfico (DGT). Muchos conductores no son conscientes de los peligros que entraña no respetar las señales de velocidad, y uno de estos peligros es el efecto túnel.

Para hacernos una idea, a una velocidad reducida nuestro ángulo de visión es de 104 grados, a 65 km/h se reduce a 70 grados, si aumentamos la velocidad a 100 km/h dicho ángulo de visión se queda en 42 grados, y en el caso de pisar el acelerador hasta los 130 km/h nuestra visión periférica queda reducida a unos escasos 30 grados, 18 grados si circulamos a 150 km/h. Estos datos demuestran que nuestra capacidad de visión depende de manera clara de la velocidad a la que circulamos.

Cuando solo podemos percibir de una manera nítida y clara lo que tenemos justo enfrente, pero no percibimos o lo hacemos de manera totalmente difusa lo que pasa en los laterales, se produce el llamado ‘efecto túnel’ en la conducción. Se denomina así porque el campo de visión se reduce tanto que es como tener la sensación de conducir a través de un túnel.

¿Cómo evitar el efecto túnel en la conducción?

La respuesta es clara. Sólo conduciendo a una velocidad moderada y respetando las señales de tráfico podremos evitar el efecto túnel.

Cuanto mayor sea nuestro campo de visión, más señales e información nos llegarán del exterior y tendremos mayor capacidad de reacción ante un imprevisto o situación de emergencia. No hay que olvidar tampoco que circular a una velocidad inadecuada puede conllevar un aumento de la fatiga al volante y, como consecuencia, más distracciones. A mayor velocidad, más facilidad para cometer errores humanos.

La velocidad inadecuada, presente en 26% de los accidentes

En 2017 se han producido 140.992 accidentes de tráfico con 1.830 fallecidos y 9.546 heridos hospitalizados. El 37% de los accidentes ocurrieron en vías interurbanas. La velocidad inadecuada estuvo presente en un 26% de estos siniestros.

Dentro de las carreteras interurbanas, en las vías convencionales es donde se produce una mayor concentración de accidentes y también donde menos se respetan los límites de velocidad. Es en estas vías donde se concentran los accidentes. Según datos de la DGT, cuatro de cada diez conductores circulan a más velocidad, un 25% superan el límite en más de 10 km/h y un 12% en más de 20 km/h. 

Conducir a una velocidad inadecuada o exceder los límites de velocidad aumenta el riesgo de sufrir un siniestro, una situación irreparable si causa fallecidos o heridos. Y esta conducta se castiga con multas que oscilan entre 100 y 600 euros con retirada de seis puntos del carnet de conducir y también con penas de prisión.

En caso de que ocurra algún altercado durante tu viaje siéntete seguro con el servicio de asistencia en carretera.
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