Lo hacen de forma automática mediante válvulas hidráulicas específicas. En las versiones pasivas más habituales no necesitan sensores, centralitas ni alimentación eléctrica. Sin embargo, hay un detalle importante: la “frecuencia” no se refiere a la velocidad del coche, sino a la rapidez con la que se repite el movimiento del amortiguador.

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Funcionamiento de la amortiguación de frecuencia selectiva

Un amortiguador convencional controla los movimientos de la suspensión haciendo circular aceite a través de diferentes conductos y válvulas. Cuanto mayor es la resistencia al paso del fluido, mayor es la fuerza de amortiguación que limita el movimiento del muelle y de la carrocería.

El problema es que una regulación firme y una más confortable responden a necesidades diferentes. Una amortiguación elevada ayuda a controlar el balanceo en curva, el cabeceo durante una frenada y las oscilaciones sobre cambios amplios de rasante. No obstante, esa misma firmeza puede transmitir más vibraciones cuando las ruedas pasan por juntas, rugosidades o pequeños baches consecutivos.

Los sistemas de frecuencia selectiva tratan de reducir ese compromiso. Para ello incorporan una válvula adicional sensible a la variación de presión del aceite, normalmente conectada en paralelo a la válvula principal. Esta modifica el paso del fluido según las características y la frecuencia del movimiento que recibe el amortiguador.

Su funcionamiento general puede dividirse en dos situaciones:

  • Movimientos de baja frecuencia: Suelen estar relacionados con el balanceo de la carrocería, una frenada, una aceleración o una ondulación amplia de la carretera. El sistema mantiene una fuerza de amortiguación elevada para controlar esos desplazamientos.
  • Movimientos de alta frecuencia: Suelen proceder de irregularidades pequeñas y repetidas. La válvula facilita el paso del aceite y reduce la fuerza transmitida a la carrocería para mejorar el confort.

Por tanto, el amortiguador no detecta si el coche está circulando por ciudad o carretera. Responde hidráulicamente al ritmo al que varía la presión en su interior. Además, la calibración concreta puede cambiar según el fabricante, el vehículo y el comportamiento que se quiera conseguir.

Qué componentes permiten variar la amortiguación

Aunque existen diferentes diseños, un amortiguador de frecuencia selectiva conserva buena parte de los elementos presentes en uno hidráulico convencional:

  • Cilindro y vástago.
  • Pistón.
  • Aceite hidráulico.
  • Válvulas principales de compresión y extensión.
  • Cámara de reserva o compensación.
  • Válvula selectiva o conducto de derivación adicional.

La válvula selectiva puede incluir una pequeña cámara acumuladora, un orificio de control y una válvula de descarga que funciona como paso alternativo al circuito principal. Según cómo aumente o disminuya la presión, este recorrido adicional se abre o se restringe, modificando la resistencia al movimiento.

Diferencias entre un amortiguador convencional y uno selectivo

La diferencia principal se encuentra en la capacidad para proporcionar distintos niveles de amortiguación según el movimiento recibido. Un amortiguador convencional también cambia su fuerza en función de la velocidad con la que se desplaza el pistón, pero mantiene una curva de funcionamiento definida por sus válvulas principales. Además, según su construcción, puede tratarse de un amortiguador de gas o de aceite, una diferencia que también influye en su comportamiento.

El sistema selectivo añade una respuesta dependiente de la frecuencia del movimiento, relacionada con la variación de la presión interna. Así puede comportarse como un amortiguador firme en unas circunstancias y liberar parte de esa resistencia en otras.

Aspecto
Amortiguador convencional
Amortiguador de frecuencia selectiva
Aspecto

Regulación

Amortiguador convencional

Sigue una calibración hidráulica fija.

Amortiguador de frecuencia selectiva

Modifica pasivamente su respuesta según el tipo de movimiento.

Aspecto

Control de la carrocería

Amortiguador convencional

Depende del compromiso elegido entre firmeza y comodidad.

Amortiguador de frecuencia selectiva

Mantiene mayor firmeza ante movimientos lentos y amplios.

Aspecto

Respuesta ante pequeñas irregularidades

Amortiguador convencional

Puede transmitir más vibraciones si tiene una regulación firme.

Amortiguador de frecuencia selectiva

Reduce la fuerza de amortiguación ante determinadas vibraciones rápidas.

Aspecto

Electrónica

Amortiguador convencional

No suele necesitarla.

Amortiguador de frecuencia selectiva

Las versiones pasivas tampoco requieren sensores ni centralita.

Aspecto

Complejidad hidráulica

Amortiguador convencional

Utiliza válvulas convencionales.

Amortiguador de frecuencia selectiva

Añade una válvula o circuito sensible a la frecuencia.

Aspecto

Intervención del conductor

Amortiguador convencional

No admite cambios durante la marcha, salvo que sea regulable.

Amortiguador de frecuencia selectiva

Actúa automáticamente sin seleccionar modos de conducción.

Esta tecnología no debe confundirse con una suspensión electrónica adaptativa. Esta última emplea sensores, una unidad de control y válvulas reguladas eléctricamente para modificar la amortiguación en tiempo real. En cambio, el sistema de frecuencia selectiva pasivo realiza el cambio mediante el propio movimiento del aceite.

Por ello, ofrece una capacidad de adaptación superior a la de un amortiguador convencional sin recurrir necesariamente a los sistemas electrónicos de una suspensión adaptativa.

Ventajas de este sistema en la estabilidad del vehículo

Los amortiguadores no soportan el peso del vehículo: esa función corresponde principalmente a los muelles. Su cometido consiste en controlar sus oscilaciones y ayudar a que las ruedas permanezcan en contacto con la carretera.

La amortiguación selectiva puede aportar las siguientes ventajas:

  • Mayor control del balanceo en las curvas. La respuesta firme ante movimientos de baja frecuencia ayuda a limitar la inclinación de la carrocería.
  • Menor cabeceo en frenadas y aceleraciones. El sistema controla los desplazamientos amplios que modifican el reparto de cargas entre los ejes.
  • Más comodidad sobre irregularidades pequeñas. Al disminuir la fuerza ante vibraciones rápidas, reduce parte de los golpes y movimientos que llegan al habitáculo.
  • Mejor equilibrio entre confort y precisión. No es necesario elegir una regulación siempre blanda o permanentemente firme.
  • Funcionamiento automático. En los modelos pasivos, la adaptación se produce sin sensores, motores eléctricos ni intervención del conductor.

La suspensión debe gestionar los movimientos de la masa suspendida —carrocería, pasajeros y buena parte del vehículo— y de las masas no suspendidas, entre las que se encuentran las ruedas y parte de los componentes de los ejes. Estos elementos vibran en rangos diferentes, de modo que una única regulación fija difícilmente resulta óptima en todas las circunstancias.

No obstante, los amortiguadores de frecuencia selectiva no pueden garantizar por sí solos una mejor adherencia. El resultado también depende de los neumáticos, los muelles, los silentblocks, la geometría de la suspensión, la carga y el estado de la carretera.

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Mantenimiento y sustitución de estos amortiguadores

Los amortiguadores de frecuencia selectiva no suelen requerir una operación de mantenimiento específica diferente a la de otros amortiguadores hidráulicos. Sin embargo, deben revisarse cuando aparecen fugas de aceite, rebotes excesivos, ruidos, movimientos anormales de la carrocería o desgaste irregular de los neumáticos. Estas señales pueden ayudarte a detectar cuándo es necesario cambiar los amortiguadores del coche y evitar que una pérdida progresiva de eficacia afecte a la estabilidad.

No es aconsejable sustituirlos por cualquier referencia convencional sin comprobar antes la compatibilidad. El amortiguador debe corresponder al modelo, la versión, el eje y la configuración de la suspensión. Una pieza con una calibración distinta puede modificar el comportamiento previsto por el fabricante.

Cuando sea necesaria la sustitución, conviene cambiar los dos amortiguadores del mismo eje para evitar diferencias de respuesta entre el lado izquierdo y el derecho. Esta es también la recomendación general de los fabricantes de componentes de suspensión.

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