Seguir el plan de mantenimiento recomendado por el fabricante es la mejor garantía de prolongar la vida de nuestro vehículo, mejorando su seguridad y reduciendo el riesgo de averías. Junto a estas revisiones periódicas, y ante un desplazamiento de largo recorrido en el que vamos a someter a nuestro vehículo a un esfuerzo mayor, debemos realizar rápidos chequeos, teniendo en cuenta los siguientes puntos de control:

  • Comprobar el estado de los neumáticos, como la profundidad del dibujo, y la presión de los mismos (sin olvidar la rueda de repuesto).
  • Comprobar el nivel de líquidos: aceite de motor, refrigerante, frenos, dirección…
  • Comprobar el estado de la dirección y frenos.
  • Comprobar el estado y ajuste en altura del alumbrado.

En el caso de detectar alguna anomalía en el vehículo, o si precisas más información sobre algunos elementos de seguridad, acude a tu taller para que te realicen una inspección más en profundidad. El mantenimiento correcto de tu vehículo mejora su capacidad a la hora de reaccionar ante un imprevisto, respondiendo mejor ante un incidente en ruta.

Además del chequeo del coche, debemos confirmar que llevamos algunos elementos necesarios en caso de avería como: Linterna / foco, juego de lámparas, gato, tuerca de seguridad y llave por posible pinchazo (con las herramientas), triángulos de preseñalización de peligro, chaleco reflectante y tu tarjeta de RACE, para ayudarte en todo lo que necesites.

Si necesitas más información, puedes entrar en www.race.es, o puedes consultar lo que precises en el teléfono gratuito de socios 900 100 992.

En RACE, estamos para lo que necesites.