A diferencia de las bujías de un motor de gasolina, no producen una chispa para encender el combustible. En un diésel, el gasóleo se inflama por la elevada temperatura alcanzada al comprimir el aire dentro del cilindro. Sin embargo, cuando el motor está frío, las pérdidas de calor pueden dificultar que se alcance la temperatura necesaria para la combustión, por lo que las bujías aportan calor adicional. El detalle menos conocido es que muchas siguen funcionando después del arranque para estabilizar la combustión, reducir emisiones y colaborar con el sistema anticontaminación.
¿Qué función cumplen las bujías de precalentamiento?
La función de las bujías de precalentamiento es generar calor en la cámara de combustión para facilitar la inflamación del combustible durante el arranque en frío. Normalmente, su punta queda situada dentro de la cámara de combustión o de la precámara, según el diseño del motor.
Cuando reciben corriente eléctrica, su elemento calefactor aumenta rápidamente de temperatura. Este calor ayuda a compensar las pérdidas térmicas que se producen cuando el bloque motor, la culata y el aire aspirado están fríos.
Por tanto, no deben confundirse con las bujías de encendido de los motores de gasolina. Estas últimas generan un arco eléctrico en un instante determinado para iniciar la combustión. Los calentadores diésel crean una superficie muy caliente que favorece la autoignición del gasóleo cuando, debido a las bajas temperaturas, resulta más difícil alcanzar las condiciones necesarias para la combustión.
Además de facilitar el arranque, las bujías modernas pueden ayudar a:
- Estabilizar el funcionamiento del motor durante sus primeros minutos.
- Reducir el humo y el combustible sin quemar durante el calentamiento.
- Disminuir determinadas vibraciones y ruidos de combustión.
- Elevar la temperatura necesaria para favorecer la regeneración del filtro de partículas diésel.
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Para qué sirven y cómo funcionan en el arranque en frío
El funcionamiento comienza cuando conectas el encendido o pulsas el botón de arranque. La unidad electrónica analiza factores como la temperatura del motor y determina si es necesario activar el sistema de precalentamiento.
A continuación, una centralita o relé envía corriente a las bujías. La resistencia interior transforma la energía eléctrica en calor y eleva rápidamente la temperatura de su punta. En los sistemas modernos, este proceso puede realizarse en pocos segundos.
Cuando el sistema completa la fase de precalentamiento, el testigo con forma de espiral del cuadro se apaga y se puede arrancar el motor. No obstante, esto no significa necesariamente que los calentadores se hayan desconectado. Algunos continúan activos durante varios minutos mediante una fase denominada poscalentamiento.
Esta prolongación ayuda a mejorar la combustión mientras el motor aumenta progresivamente su temperatura. El resultado es un ralentí más estable, menos humo y una menor emisión de hidrocarburos y monóxido de carbono durante la fase de calentamiento.
Por otro lado, la gestión electrónica puede volver a conectarlos durante determinadas condiciones de circulación. En algunos motores también pueden intervenir en estrategias destinadas a elevar la temperatura de los gases de escape y favorecer la regeneración del filtro de partículas.
Tipos de bujías de precalentamiento
Aunque todas persiguen el mismo objetivo, existen principalmente dos tecnologías:
- Bujías metálicas: incorporan una o varias bobinas calefactoras protegidas por un tubo de metal resistente al calor. En su interior puede utilizarse óxido de magnesio para transmitir la temperatura hacia el exterior y proteger la resistencia frente a vibraciones y golpes.
- Bujías cerámicas: emplean un elemento calefactor fabricado con materiales cerámicos capaces de soportar temperaturas muy elevadas. Por ello pueden alcanzar altas temperaturas con rapidez y mantener el poscalentamiento durante más tiempo, características útiles en motores modernos con exigencias estrictas de emisiones y funcionamiento en frío.
No son piezas intercambiables libremente. Cada motor necesita una referencia con una tensión, resistencia, longitud, rosca y temperatura de trabajo concretas. Instalar un modelo incorrecto puede provocar un calentamiento insuficiente o dañar tanto la bujía como su sistema de control.
Cómo saber si las bujías de precalentamiento funcionan correctamente
Un diésel puede seguir arrancando aunque una bujía esté averiada, especialmente cuando la temperatura exterior es alta. Por eso, el fallo puede pasar desapercibido hasta que llega el frío o se deteriora más de un calentador.
Entre los síntomas más habituales se encuentran:
- Dificultad para arrancar en frío: el motor necesita más intentos o tarda más en ponerse en marcha.
- Ralentí irregular tras el arranque: el motor vibra o funciona de manera inestable durante los primeros segundos.
- Humo blanco o negro: parte del combustible puede no quemarse correctamente mientras el motor está frío.
- Ruidos de combustión anormales: pueden aparecer golpes o un funcionamiento más áspero hasta alcanzar la temperatura adecuada.
- Aumento de las emisiones durante el arranque en frío: una combustión deficiente puede incrementar temporalmente la presencia de combustible sin quemar en los gases de escape.
Aunque algunos síntomas pueden parecerse, las bujías de encendido de los motores de gasolina y los calentadores diésel cumplen funciones diferentes. Puedes consultar los síntomas de unas bujías en mal estado para conocer qué señales producen las bujías encargadas de generar la chispa en un motor de gasolina.
El testigo de precalentamiento tampoco permite comprobar individualmente cada pieza. Si permanece encendido o parpadea de forma anómala, puede existir una avería en el sistema, pero será necesario realizar una diagnosis para conocer su origen.
En un taller pueden analizarse los códigos de error, la alimentación eléctrica, el consumo de corriente y la resistencia de cada bujía. La medición debe efectuarse con el equipo y el procedimiento adecuados, ya que aplicar directamente la tensión de una batería a un calentador moderno puede sobrecalentarlo y dañarlo.
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Cada cuánto se cambian las bujías de precalentamiento
No existe un kilometraje universal para sustituirlas. A diferencia de las bujías de gasolina, las de precalentamiento no suelen tener un intervalo fijo común para todos los vehículos. Debes consultar el plan de mantenimiento del fabricante y revisar su funcionamiento cuando aparezcan síntomas o códigos de avería.
Su duración depende, entre otros factores, del número de ciclos térmicos, las condiciones de uso y la estrategia de funcionamiento del sistema, por lo que no puede determinarse únicamente por los kilómetros recorridos. Cada arranque en frío somete la pieza a un calentamiento rápido y a grandes cambios de temperatura. Además, los calentadores modernos pueden activarse durante el poscalentamiento o la regeneración del filtro de partículas. Por este motivo, dos vehículos con el mismo kilometraje pueden presentar un desgaste muy distinto.
Cuando una bujía falla, conviene comprobar todas las demás. Al haber trabajado durante un tiempo parecido y soportado condiciones similares, es posible que estén próximas al final de su vida útil.



