En el RACE, como club comprometido con el cuidado del vehículo y la prevención de averías mecánicas, analizamos en detalle cómo purgar el circuito refrigerante del coche con seguridad, qué herramientas necesitas y cómo realizar este procedimiento paso a paso para mantener la temperatura del propulsor en sus niveles óptimos.
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¿Por qué es necesario purgar el circuito refrigerante de tu coche?
Es necesario purgar el circuito refrigerante porque el sistema de refrigeración del motor funciona como un circuito cerrado y presurizado por el que circula el fluido térmico. Cada vez que se abre una tubería para realizar una reparación o se vacía el vaso de expansión, el aire exterior penetra de forma inevitable en las galerías internas del propulsor.
Si no se elimina este aire mediante el proceso de purgado, las bolsas de aire atascadas en el circuito impedirán que el anticongelante absorba el calor correctamente, provocando fallos de lectura en los sensores y sobrecalentamientos graves que pueden dañar el bloque motor.
Los riesgos de las burbujas de aire en el radiador y el bloque motor
A diferencia del líquido, el aire se comprime y no posee capacidad para absorber el calor de la combustión. Cuando quedan bolsas de aire atrapadas en el interior de la culata o el radiador, se generan los siguientes problemas mecánicos:
- Puntos de sobrecalentamiento localizados: El sensor de temperatura puede registrar una lectura normal si está en contacto con el líquido, mientras que zonas internas de los cilindros alcanzan temperaturas críticas al estar en contacto directo con aire.
- Cavitación en la bomba de agua: Las burbujas hacen que las paletas de la bomba giren en el vacío, reduciendo la presión y el caudal del circuito.
- Fallo en la calefacción: Si se acumula aire en el radiador del habitáculo, el sistema dejará de emitir aire caliente.
Si las bolsas de aire impiden la circulación continua del fluido, la temperatura del bloque se disparará de forma violenta, provocando una deformación en el plano del motor. Para comprender el impacto de este fallo térmico en los componentes metálicos, te recomendamos consultar las funciones y síntomas de avería de la junta de culata en el motor.
Herramientas que necesitas para purgar el circuito refrigerante del coche
Antes de ponerte manos a la obra con la mecánica, es indispensable contar con el material adecuado para realizar el trabajo de forma ágil y limpia.
Elección del anticongelante adecuado según las especificaciones del fabricante
Nunca utilices agua del grifo ni mezcles productos de diferente formulación orgánica o inorgánica. Utilizar el fluido correcto es el primer paso para proteger los radiadores de aluminio contra la corrosión. Si necesitas repasar las características de cada tipo de fluido (G12, G13, etc.) o comprobar los niveles del vano motor, consulta nuestra información sobre las propiedades del líquido refrigerante.
Elementos de seguridad: guantes térmicos y gafas de protección
El circuito de refrigeración trabaja a presiones de entre 1,0 y 1,5 bares y a temperaturas que superan los 90 °C. Para prevenir quemaduras por salpicaduras de fluido caliente, debes contar con:
- Guantes de nitrilo o mecánicos resistentes al calor.
- Gafas de protección ocular.
- Un embudo de llenado de cuello ancho o un kit embudo purgador con adaptadores para el vaso de expansión.
- Llave fija o destornillador para los tornillos purgadores.
Guía paso a paso: cómo purgar el circuito refrigerante de forma segura
Sigue esta secuencia para completar el proceso de purgar el circuito refrigerante del coche garantizando la evacuación total del aire.
Localización del vaso de expansión y los tornillos purgadores del circuito
Asegúrate de que el motor esté completamente frío antes de empezar.
Con el motor apagado y frío, localiza el depósito de expansión de plástico transparente. Busca los tornillos o grifos de purga manuales instalados por el fabricante. Habitualmente se encuentran en la caja del termostato, en los manguitos superiores que van hacia el radiador de la calefacción o en la parte superior del radiador principal.
Rellenado inicial de anticongelante y apertura de los purgadores
Retira el tapón del vaso de expansión y afloja los tornillos de purga dos o tres vueltas (sin retirarlos por completo para evitar que se caigan). Vierte el anticongelante nuevo de forma lenta y constante en el depósito. A medida que el nivel sube, el líquido empujará el aire hacia fuera y comenzará a salir por los grifos de purga. En el momento en que brote un chorro continuo de líquido sin burbujas por un purgador, ciérralo inmediatamente y continúa rellenando hasta alcanzar la marca MAX.
Arranque del motor y activación de la calefacción al máximo
Deja el tapón del vaso de expansión destapado (o coloca el embudo purgador lleno de fluido a un tercio). Pon la palanca de cambios en punto muerto, arranca el motor y enciende la calefacción al máximo de temperatura con el ventilador a baja velocidad. Esto abre la válvula del radiador de la calefacción, permitiendo que el líquido circule por todo el circuito secundario del habitáculo.
Expulsión de las burbujas de aire y comprobación del nivel definitivo
Mantén el motor al ralentí durante unos minutos y dale breves acelerones hasta alcanzar las 1.500-2.000 rpm. Verás ascender burbujas de aire a través del vaso de expansión mientras el nivel desciende. Mantén el nivel añadiendo líquido. Cuando el electroventilador del radiador se active por primera vez (señal de que el termostato se ha abierto por completo), espera a que se apague, apaga el motor, deja enfriar el coche, ajusta el nivel exactamente en la marca de MÁXIMO y cierra el tapón del depósito con firmeza.
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Errores graves al purgar el circuito de refrigeración que debes evitar
Realizar el procedimiento de purgar circuito refrigerante exige minuciosidad. Un pequeño despiste durante la maniobra puede provocar fallos severos:
- Abrir el tapón con el motor caliente: La presión liberada bruscamente proyectará vapor y fluido hirviendo, causando quemaduras graves en manos y rostro.
- Olvidar encender la calefacción: Si la válvula de la calefacción permanece cerrada, el aire acumulado en ese tramo secundario volverá al bloque principal en cuanto pongas el coche en marcha.
- Circular sin revisar el nivel tras el primer viaje: Es normal que, tras recorrer los primeros 20 o 30 kilómetros, el nivel descienda ligeramente al asentarse el fluido. Comprueba siempre el vaso de expansión a la mañana siguiente con el motor en frío.
Ignorar la presencia de aire o dejar el circuito sin la cantidad de fluido adecuada provocará una falta de lubricación térmica tan severa que las piezas internas acabarán soldándose por fricción. Un calentamiento prolongado puede desencadenar la avería de un motor gripado, lo que requerirá el reemplazo completo del bloque.
Si no dispones del tiempo o las herramientas necesarias para llevar a cabo este mantenimiento por ti mismo, es aconsejable delegar el trabajo en profesionales. A través de la red de talleres recomendados y la plataforma de servicios de mecánica de Eurekar, podrás solicitar presupuesto para la sustitución y purgado de tus fluidos con piezas de máxima calidad y garantía de reparación.
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