perfil carretera de riesgo

Desde hace quince años, el Programa Europeo de Evaluación del Riesgo de las Carreteras (EuroRAP) analiza anualmente la seguridad de las carreteras europeas, incluidas las de la Red de Carreteras del Estado en España. El RACE, como miembro desde sus orígenes en este programa, publica cada año los resultados en nuestro país, detectando los niveles de peligrosidad estructurando las carreteras según un ‘índice de riesgo’ definido. No hay que confundir esta medición con los puntos negros, ya que su análisis es diferente y muestra tramos donde la siniestralidad es elevada, y no puntos que puedan ser peligrosos.

Este índice de riesgo de EuroRAP se establece según el número de accidentes mortales y graves ocurridos en un tramo por cada 1.000 millones de vehículos por kilómetro. El programa EuroRAP no se limita a analizar los accidentes en el último año, sino que incluye los siniestros ocurridos en los tres últimos años para obtener conclusiones más fiables y menos influenciables por los efectos de la aleatoriedad. Por ejemplo, el informe de 2017 incluye datos de 4.096 accidentes mortales y graves ocurridos en los años 2014, 2015 y 2016.

Accidentes mortales y graves bajo la lupa

No todos los accidentes son iguales, y el tipo de vehículo implicado tiene importancia a la hora de establecer las medidas para reducir la peligrosidad: usuarios de dos ruedas, vehículos pesados, turismos…) Y por supuesto se tienen en cuenta la infraestructura vial y el uso de la misma. Por cada tramo analizado se evalúan el número de accidentes graves y mortales, la intensidad media diaria de tráfico (IMD) y la tipología del accidente. De forma paralela se realiza un informe con el límite de velocidad genérico por cada tramo, si es de calzada única o calzadas separadas y si tiene intersecciones a nivel o de distinto nivel.

Con estos datos se calculan, para cada tramo, la suma de accidentes graves y mortales en el periodo de estudio (KSI), la longitud del tramo, y el Índice de Riesgo (IR), que, como hemos comentado, está definido como el número de accidentes mortales y accidentes graves ocurridos en el periodo de tres años por cada 1.000 millones de vehículos por kilómetro.

En la realización del informe final se eliminan todos los tramos que presentan unos datos de tráfico inferiores a los 2.000 vehículos diarios, ya que las variaciones son más significativas, y que tienen una longitud inferior a los 5 kilómetros, debido a que la aleatoriedad de los accidentes es mucho mayor.

Las carreteras convencionales con el índice de riesgo más alto

Teniendo en cuenta todos los criterios se puede concluir que el perfil de un tramo de carretera con un nivel de riesgo alto correspondería a: carreteras convencionales, con calzada única, intersecciones al mismo nivel, con un IMD por debajo de 10.000 vehículos/día y con accidentes, principalmente, debidos a salidas de la vía.

Las carreteras convencionales, donde en 2017 se produjeron el 77% de los accidentes mortales ocurridos en vías interurbanas, están en el punto de mira de la Dirección General de Tráfico. Según datos de la DGT, los accidentes por salidas de la vía son los más frecuentes, con un 42% de los fallecidos por este motivo, por delante de las colisiones frontales, que provocaron el 28% de los fallecidos.

Las vías de alta capacidad, como autopistas y autovías, son las más seguras ya que el estado de las carreteras es mejor, no se producen adelantamientos con invasión de carril, no disponen de intersecciones al mismo nivel, los carriles están separados mediante medianas, cuentan con mejor señalización e iluminación, arcenes, zonas de escape y barreras de protección que evitan salidas de vía.

En el informe EuroRAP 2017 se han analizado un total de 4.095 accidentes en el período 2014-2016. Todos ocurridos en 1.389 tramos de vías con una longitud de más de 24.898 kilómetros.

Cómo se agrupa el Índice de Riesgo

El Índice de Riesgo se estructura por niveles de riesgo, y, para su mejor compresión, los niveles se agrupan por colores: verde (bajo), amarillo (bajo-medio), naranja (medio), rojo (medio-alto) y negro (alto). Entre sus resultados, más del 70% de los tramos de la red analizados en el último año presentan un índice de riesgo bajo o medio-bajo (72,06%), seguido del 13,50% que presenta un riesgo medio.

Pero también hay un 14,44% con un riesgo alto o medio-alto, 3.595 km de la Red de Carreteras del Estado, de los cuales 1.100,7 kilómetros son de riesgo alto (4,42%). A pesar de este dato, el informe de EuroRAP 2017 refleja un incremento de los tramos con un índice de riesgo bajo, reduciéndose los de riesgo elevado, pero preocupa observar como muchos de los tramos con alto riesgo se van repitiendo informe tras informe. Estos tramos negros y rojos corresponderían a sectores de vía con un índice medio de intensidad de tráfico diario menor a 10.000 vehículos al día, reduciéndose el número de tramos peligrosos según aumenta el tráfico.

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