Sin embargo, ajustar únicamente su altura no es suficiente. La inclinación del respaldo, la distancia al volante y la postura de los hombros pueden alejar la cabeza del reposacabezas y reducir su eficacia. Por eso, el orden en el que regulas cada elemento es tan importante como la posición final.

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¿Qué es el reposacabezas del coche?

El reposacabezas del coche es un elemento de seguridad pasiva integrado en la parte superior del asiento. Su finalidad no es proporcionar un apoyo cómodo durante la conducción, sino limitar el desplazamiento hacia atrás de la cabeza cuando el vehículo sufre una colisión.

Funciona conjuntamente con el asiento y el cinturón de seguridad. Mientras el cinturón ayuda a controlar el movimiento del torso, el reposacabezas limita el desplazamiento de la cabeza respecto al resto del cuerpo. Para cumplir esta función debe encontrarse suficientemente alto y cerca de la cabeza.

Existen reposacabezas regulables, fijos o integrados en el respaldo. También pueden ser pasivos o activos. Estos últimos están diseñados para aproximarse a la cabeza o modificar su posición durante determinados impactos traseros. No obstante, contar con un sistema activo no elimina la necesidad de sentarse correctamente y realizar los ajustes permitidos por el fabricante.

Para qué sirve el reposacabezas del coche en caso de accidente

En un alcance trasero, el asiento impulsa el tronco del ocupante hacia delante mientras la cabeza tiende a quedarse inicialmente retrasada. A continuación, el cuello puede experimentar un movimiento rápido de extensión y flexión conocido como latigazo cervical o efecto látigo.

Un reposacabezas correctamente regulado limita antes el desplazamiento de la cabeza y evita que esta, el cuello y el cuerpo se muevan a velocidades muy diferentes. De esta forma, ayuda a disminuir la tensión soportada por la zona cervical.

Aunque suele relacionarse con los alcances traseros, también puede contribuir a proteger a los ocupantes en impactos frontales y laterales. Por tanto, el ajuste no debe limitarse al asiento del conductor; cada pasajero debe adaptar su reposacabezas, incluidas las personas que ocupan las plazas traseras.

¿A qué altura deben ajustarse los reposacabezas de un vehículo?

La referencia principal es la cabeza del ocupante, no la altura del asiento ni la posición utilizada por el conductor anterior. La DGT indica que el centro del reposacabezas debe coincidir con la parte posterior de la cabeza y que la parte superior de ambos debe quedar aproximadamente alineada.

En la práctica, debes elevarlo hasta que su zona resistente quede detrás de la cabeza y no a la altura del cuello. Si la parte superior queda demasiado baja, la cabeza podría superar el reposacabezas durante el movimiento hacia atrás, aumentando la extensión cervical.

Tampoco conviene colocarlo innecesariamente alto si esto provoca que su centro deje de coincidir con la cabeza. La finalidad es que el reposacabezas limite el movimiento de la cabeza lo antes posible, no alcanzar siempre la regulación máxima.

Respecto a la distancia horizontal, la parte posterior de la cabeza debe quedar a unos 4 o 5 centímetros, sin necesidad de apoyarse mientras conduces. Cuanto mayor sea esta separación, más recorrido puede realizar la cabeza antes de entrar en contacto con el elemento de retención.

Si tu vehículo permite modificar también su inclinación o profundidad, acércalo siguiendo las instrucciones del manual. No fuerces el mecanismo ni utilices almohadas, cojines u otros accesorios para rellenar el espacio, ya que podrían alterar la postura prevista por el fabricante.

Posición correcta del reposacabezas del coche paso a paso

Para saber cómo se debe regular el reposacabezas, primero tienes que configurar el puesto de conducción completo. Hazlo siempre con el vehículo detenido y antes de iniciar la marcha.

  1. Ajusta la distancia de la banqueta. Debes alcanzar los pedales sin estirar por completo las piernas. Al pisar el embrague o apoyar el pie en el reposapiés, la rodilla debe permanecer ligeramente flexionada.
  2. Regula la altura del asiento. Busca una visibilidad completa de la carretera y del cuadro de instrumentos, manteniendo una postura natural.
  3. Coloca el respaldo casi vertical. Apoya la espalda y los hombros. Una inclinación excesiva aleja la cabeza del reposacabezas y también puede reducir la eficacia del cinturón.
  4. Comprueba la distancia al volante. Con los hombros apoyados, deberías poder colocar las muñecas sobre la parte superior del volante y conducir después con los brazos ligeramente flexionados. Además, adoptar una posición correcta al volante ayuda a mantener la espalda apoyada y evita que la cabeza quede demasiado alejada del reposacabezas.
  5. Eleva el reposacabezas. Sitúa su centro detrás de la cabeza y alinea su borde superior con la parte alta de esta.
  6. Revisa la separación. Mantén aproximadamente entre 4 y 5 centímetros desde la nuca hasta el reposacabezas. Si queda demasiado lejos, revisa primero la inclinación del respaldo.

Comprueba de nuevo todos estos ajustes cuando otra persona haya conducido el coche, después de limpiar el interior o cuando hayas modificado la posición del asiento. Un reposacabezas correctamente regulado para una persona puede quedar demasiado bajo para otra.

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El riesgo de latigazo cervical por una mala regulación

El latigazo cervical puede provocar dolor, rigidez, limitación del movimiento y otras molestias que no siempre aparecen inmediatamente después del accidente. La DGT explica que se trata de una lesión asociada al movimiento brusco del cuello que puede producirse en alcances, frenazos o golpes en cadena.

Un reposacabezas demasiado bajo permite que la cabeza se desplace hacia atrás por encima de él. Si está muy alejado, aumenta el tiempo y el recorrido antes de detenerla. En ambos casos, el cuello puede soportar una extensión mayor.

Después de un accidente, solicita valoración sanitaria si aparece dolor cervical, mareo, hormigueo, debilidad, dolor de cabeza intenso o limitación de movimientos. Los síntomas pueden aparecer horas después del accidente, por lo que no conviene ignorarlos ni automedicarse sin asesoramiento profesional.

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