Si en el momento en el que compraste tu coche no valoraste tintar los cristales y meses después te lo has planteado, existe otra opción: el laminado de las ventanillas de tu vehículo. Eso sí, no todo lo que se encuentra por Internet vale; es necesario que vayas a un taller especializado donde instalen las láminas homologadas para que luego no te den problemas a la hora de pasar la Inspección Técnica de Vehículos (ITV). Te contamos todos los detalles.

Qué tipos de tintados de luna existen

  • Cristales tintados: La denominación concreta de los cristales tintados se refiere, para ser exactos, a aquellos que llevan nuestros vehículos de fábrica cuando los compramos. En este caso ya vienen homologados y no tenemos que preocuparnos a la hora de pasar la ITV.
  • Lunas laminadas: Son el tipo que ofrecen los talleres especializados en este tipo de trabajos. Son unas láminas que se adaptan al cristal de nuestro vehículo por su cara interna según el tamaño y la forma. Pueden recortarse o vienen directamente con un kit con las medidas exactas, sea cual sea nuestro modelo de coche.

Dentro de la opción de las lunas laminadas podemos escoger diferentes grados de tintado de lunas (nunca puede ser del 100%) y la clase de color que queremos. Tintar los cristales del coche tiene un precio de instalación que varía en función del tamaño de nuestro vehículo y el número de ventanas traseras que tenga. Para tener una referencia, generalmente el servicio parte de los 50 euros para un coche compacto.

¿Qué me exigen en la ITV si tinto las lunas de mi coche?

La normativa actual no nos obliga a que el tintado de lunas conste en la ficha técnica de nuestro vehículo ni que tengamos que ir inmediatamente a la ITV para que quede reflejado que hemos hecho esta modificación. Sólo tendremos que visitar la ITV cuando nos toque por fecha y tendremos que enseñar:

  • Un certificado de homologación expedido por el fabricante de las láminas y cumplimentado por el taller instalador.
  • El sello en todos los cristales laminados del vehículo, que tendrán que coincidir en la marca con el taller que nos puso las láminas.
Si no cumples estas condiciones, no saldrá favorable la ITV y tendrás que retirarlos o cambiarlos, ya que no será legal que circules con ellos. En caso de que te paren los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, si tus cristales tintados no cumplen ese requisito, te pueden poner una multa de hasta 200 euros (100 euros por pronto pago) y no conlleva la retirada de puntos. Si esto llegara a sucederte, recuerda que el RACE puede ayudarte en este proceso gestionando las multas de tráfico por ti.

¿Qué dice la ley sobre el tintado de lunas?

En el artículo 19 del Reglamento General de Circulación se especifica que «únicamente se permitirá circular con láminas adhesivas homologadas o cortinillas contra el sol en las ventanillas posteriores cuando el vehículo lleve dos espejos retrovisores exteriores.

Esto quiere decir, como ya adelantamos antes, que sólo podremos laminar o tintar los cristales traseros del coche, no está permitido ni en el parabrisas ni en las ventanillas laterales delanteras.

Sin embargo, existen excepciones a esta norma. Los cristales delanteros y el parabrisas también pueden estar tintados en: los vehículos oficiales, en el de los cuerpos de seguridad, en el de los usuarios protegidos o en el de aquellas personas enfermas que tengan una sensibilidad especial a los rayos del sol. Así lo indica en el Boletín Oficial del Estado (BOE).

¿Por qué es recomendable llevar los cristales tintados?

  • Nos protegen la piel: cuando viajamos en coche muchas veces estamos expuestos al sol durante varias horas y nuestra piel está recibiendo rayos UVA. Con este tipo de cristales se filtra su efecto nocivo y así nos protegen de enfermedades como el cáncer de piel.
  • Evitan deslumbramientos: cuántas veces hemos tenido que achinar los ojos o mover el espejo porque otro conductor se olvidaba de quitar las luces largas. Si llevamos los cristales laminados esto no volverá a ocurrir.
  • Reducen la fatiga ocular: los días más soleados pueden afectarnos a la vista y pueden hacer que se cansen antes nuestros ojos. Si no llevamos gafas de sol, los cristales tintados son una buena solución.
  • Bajan la temperatura del vehículo: si hemos dejado nuestro coche aparcado a pleno sol, los cristales tintados harán que el interior del coche no coja tanta temperatura. Lo mismo mientras circulamos en su interior. Sobre todo se agradecen en la época de verano, cuando el sol es el gran protagonista.
  • Reducen el consumo: la propia Dirección General de Tráfico (DGT) asegura que las lunas tintadas permiten un mejor uso del aire acondicionado por lo explicado en el punto anterior. Si utilizamos menos el aire acondicionado, nuestro vehículo consumirá un poco menos.
  • En caso de accidente, son una buena defensa: si tenemos un choque u otro tipo de accidente existe el peligro de que las ventanillas puedan romperse en cientos de pedazos pequeños. Si laminamos los cristales esas pequeñas esquirlas no saltarán al interior del coche.

Las ventajas de los cristales tintados son muchas, aunque también hay que mencionar que reducen la cantidad de luz que pasa al interior del vehículo por lo que de noche se puede ver algo menos y puede hacer más complicada la tarea de aparcar, todo dependiendo del grado de opacidad que hayamos elegido para las lunas traseras.

También hay que recordar que, cuando laminamos las lunas, es recomendable declararlo al seguro. Si no, en caso de accidente, no nos cubrirán el daño.

Para resolver cualquier duda o inconveniente, cuenta con la tranquilidad que ofrece RACE Unlimited.
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