Quitar un abollón del coche sin tener que acudir al taller es posible en algunos casos, aunque dependerá del tipo de golpe. Si el bollo es pequeño, está en una superficie lisa y la pintura no está dañada, puedes probar métodos caseros como una ventosa, un desatascador o kits específicos de reparación. En cambio, si el daño es mayor, está en una zona complicada o ha afectado a la pintura, lo más recomendable es acudir a un chapista.
Los Socios del RACE disfrutan de una garantía mecánica
que cubre total o parcialmente reparaciones en el taller, ayudándoles a ahorrar.
¡Descúbrelo aquí!
En general, los golpes leves pueden tratarse en casa con herramientas sencillas; y si afectan a piezas de plástico, a veces es posible corregirlos desde el interior. Eso sí, antes de intentarlo, conviene que tengas en cuenta que estos métodos pueden mejorar el aspecto de la carrocería, pero no siempre dejan un acabado perfecto.
Quitar un abollón con una ventosa o desatascador
La ventosa es uno de los métodos más conocidos para intentar sacar un abollón del coche sin pasar por el taller. Consiste en adherirla a la superficie y tirar hacia afuera para que la chapa recupere su forma original. En su versión más casera, también puede utilizarse un desatascador de baño.
Este sistema funciona mejor cuando el golpe es pequeño, la zona es lisa y la pintura no está dañada, ya que necesita una superficie uniforme para que la ventosa se adhiera correctamente. En estos casos, puede ayudar a reducir la deformación e incluso hacer que el bollo desaparezca en gran parte.
Además, si aplicas algo de calor a la zona —por ejemplo, con un secador a cierta distancia o dejando un tiempo el coche al sol—, conseguirás que la chapa sea más flexible y responda mejor al tirón.
Ahora bien, conviene ajustar expectativas: no es un método milagroso. Aunque puede mejorar el aspecto de la carrocería, no siempre devuelve la superficie a su estado original y, en algunos casos, pueden quedar pequeñas irregularidades alrededor de la zona afectada.
Utilizar kits de reparación con pegamento
Otra opción para quitar pequeños abollones es recurrir a kits de reparación específicos que utilizan pegamento termofusible. Este sistema consiste en adherir una pieza al centro del bollo y tirar de ella hacia el exterior con una herramienta diseñada para ello.
El proceso suele ser sencillo: se aplica el adhesivo caliente, se fija el útil de tracción y, una vez que el pegamento se ha solidificado, se tira para devolver la chapa a su posición. Después, el adhesivo se retira sin dificultad, normalmente sin dañar la pintura.
Este método es más preciso que el de la ventosa, porque actúa directamente sobre el punto de la deformación y suele dar mejores resultados en abolladuras pequeñas y localizadas. Eso sí, exige algo más de cuidado: si se aplica mal, puede dejar marcas o no corregir del todo el bollo, por lo que conviene seguir bien las instrucciones del kit y evitar forzar la extracción.
Empujar el abollón desde el interior
Cuando el golpe afecta a piezas como el paragolpes, es posible corregir la deformación desde el interior sin necesidad de herramientas específicas. Al ser elementos huecos y, en muchos casos, de plástico, basta con acceder por detrás y presionar suavemente hasta que recuperen su forma.
Este método es especialmente útil en pequeños golpes de aparcamiento, donde la pieza no ha sufrido daños estructurales ni en la pintura. En estos casos, el material tiende a volver a su posición original con relativa facilidad.
Ahora bien, no siempre es posible aplicarlo. En muchas zonas de la carrocería no hay acceso a la parte trasera, y en piezas metálicas el resultado suele ser más limitado. Además, si el golpe ha generado una deformación más compleja, empujar desde dentro puede no ser suficiente para dejar la superficie uniforme.
Aplicar calor para facilitar la reparación
El calor no elimina por sí solo un abollón, pero sí puede ayudar a que la chapa o el plástico recuperen su forma con mayor facilidad. Por eso, suele utilizarse como apoyo antes de aplicar otros métodos, como la ventosa o los kits de extracción.
Basta con usar un secador a cierta distancia o dejar el coche al sol para que el material gane flexibilidad. Eso sí, conviene evitar temperaturas altas o aplicar el calor de forma directa, ya que podrías dañar la pintura.
Cuándo acudir a un chapista para quitar un abollón
No todos los abollones se pueden arreglar en casa, ni merece la pena intentarlo en todos los casos. Cuando el golpe es grande, hay pliegues en la chapa, la pintura está dañada o la zona es difícil de trabajar, lo más recomendable es acudir a un profesional.
En estos casos, los chapistas utilizan técnicas específicas para devolver la forma a la carrocería, como el varillaje desde el interior o pequeños golpes de precisión desde el exterior. “Con golpes muy pequeños y delicados alrededor de la hendidura, y una buena luz, se pueden llegar a arreglar los pequeños bollos e incluso sin necesidad de pintar la zona afectada”, explican desde el Departamento Técnico del RACE.
Cuando el daño es mayor —por ejemplo, si la chapa está muy deformada o ha sufrido roturas—, la reparación puede implicar sustituir la pieza completa, ya que trabajar sobre materiales tan finos no siempre es viable ni rentable.
En cualquier caso, si necesitas arreglar el bollo de un coche puedes acudir a alguno de los talleres que forman parte de la red Eurekar y que tienen la garantía del RACE.
Ante cualquier reparación o avería, lleva tu vehículo a un
taller RACE Eurekar y disfruta de un servicio profesional y de confianza.
Encuentra tu taller




