Heel and toe

Cuando hablamos de la destreza al volante y la conducción deportiva, una de las habilidades que destacan entre los entusiastas es la maniobra punta-tacón (o heel and toe, en inglés). Esta técnica no solo es un sinónimo de habilidad y precisión, sino que también es fundamental para el control del vehículo en situaciones de alto rendimiento o incluso cuando, en la conducción normal, necesitas reducir la velocidad drásticamente antes de entrar en una curva.

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Si, por ejemplo, circulas a 85 o 90 km/h, te encuentras ante una rotonda o una curva limitada a 40 y no te da tiempo a reducir paulatinamente la velocidad, esta maniobra te permitirá (por ejemplo) pasar de quinta a tercera sin sufrir un tirón debido al cambio brusco de marcha. No obstante, el mejor consejo es conducir siempre con previsión y prudencia, ya que su uso implica también un gasto mucho mayor de combustible.

La maniobra punta-tacón es una técnica de conducción que, básicamente, consiste en el uso de los tres pedales a la vez, e implica el uso simultáneo del talón (heel) y el dedo del pie derecho (toe) para accionar los pedales del acelerador y el freno. Esto solo puede llevarse a cabo en vehículos con transmisión manual, y su objetivo principal es mantener el equilibrio del vehículo y evitar bloquear las ruedas al reducir la velocidad antes de una curva o en una frenada brusca.

¿Cómo se realiza la maniobra punta-tacón?

Utilizar la maniobra punta-tacón requiere práctica y coordinación. Para comprender mejor cómo se emplea, imagina que estás en un circuito de carreras (o en una carretera convencional, como describimos antes) y que te aproximas a una curva cerrada: la maniobra punta-tacón te permitirá afrontarla de manera segura y rápida. Te lo resumimos paso a paso:

  1. Cuando te aproximes a la curva, comienza a frenar y, al mismo tiempo, pisa el embrague y reduce la marcha para disminuir la velocidad antes de entrar en ella.
  2. Con el pie derecho, mantén la punta del dedo sobre el freno mientras apoyas el talón en el acelerador. Esto permite dos acciones simultáneas: el frenado para reducir la velocidad y el aumento de las revoluciones del motor.
  3. Baja de marcha e introduce la que sea necesaria para esa curva. Cuando la palanca pase por el punto muerto, acelera con el tacón del pie.
  4. La clave de la maniobra es mantener las revoluciones del motor constantes mientras se reduce la velocidad. Esto evita bloquear las ruedas y proporciona un control más preciso del vehículo, ya que el motor sigue entregando potencia y evita que el auto «muera» durante la frenada.
  5. Suelta el freno y sal de la curva.

¿Qué ventajas tiene?

La maniobra punta-tacón es una técnica esencial no solo para quienes buscan experimentar la emoción de controlar un vehículo deportivo, sino que puede ser de vital importancia en una situación límite que puede darse en cualquier carretera convencional. No solo permite ahorrar tiempo en caso de necesidad, sino que, bien hecha, evita sufrir esos molestos tirones al cambiar bruscamente de marcha. Además, en caso de lluvia, ayuda a no perder agarre.

Al dominar esta técnica, los conductores pueden mantener un control óptimo sobre el vehículo, evitar bloqueos de ruedas y realizar transiciones suaves, lo que contribuye a una experiencia de conducción más satisfactoria y segura en situaciones de exigencia elevada.

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