Coche hackeado

Los coches modernos son cada vez más seguros desde el punto de vista mecánico, pero también dependen más de sistemas electrónicos y otros elementos como el software y la conectividad. Una evolución que no solo ha abierto la puerta a otras posibilidades, sino también a nuevas vulnerabilidades.

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Hoy no siempre hace falta romper una ventanilla o forzar la cerradura para robar un vehículo. En algunos casos basta con aprovechar fallos tecnológicos o manipular los sistemas electrónicos del coche para abrirlo o incluso arrancarlo.

En España se denunciaron más de 33.000 sustracciones de vehículos en 2025, según el Balance de Criminalidad del Ministerio del Interior, lo que equivale aproximadamente a unos 90 robos al día. Aunque no todos se realizan mediante métodos tecnológicos, los sistemas electrónicos y las llaves inteligentes se han convertido en un objetivo frecuente para los delincuentes.

Los fabricantes llevan años reforzando la ciberseguridad de los vehículos y desde 2024 la normativa europea exige medidas específicas para protegerlos. Aun así, existen varias formas conocidas por las que los ladrones pueden manipular o “hackear” un coche.

Formas más comunes por las que se puede hackear un coche

Los robos de vehículos mediante herramientas tecnológicas pueden llevarse a cabo de distintas maneras, dependiendo del sistema del coche y del método utilizado por los delincuentes. No todos estos procedimientos implican un “hackeo” informático en sentido estricto: algunos requieren acceso físico al vehículo, mientras que otros aprovechan señales inalámbricas o determinadas funciones de los sistemas del coche.

Desde julio de 2024, todos los vehículos nuevos vendidos en la Unión Europea deben cumplir las nuevas exigencias de ciberseguridad establecidas por las regulaciones internacionales UNECE R155 y R156. Estas normas obligan a los fabricantes a identificar vulnerabilidades, proteger los sistemas electrónicos del vehículo y garantizar actualizaciones seguras del software a lo largo de su vida útil.

El objetivo es reducir el riesgo de ataques informáticos y mejorar la seguridad de los coches conectados, que dependen cada vez más de sistemas electrónicos y comunicación digital.

A través del puerto OBD-II

El puerto OBD-II es un conector estándar presente en todos los coches modernos. Se utiliza para diagnosticar averías, comprobar parámetros del motor o programar determinadas funciones del vehículo.

El problema es que, si alguien consigue acceder físicamente al interior del coche, ese mismo puerto también puede utilizarse para reprogramar una nueva llave electrónica o modificar el sistema de arranque.

Este método suele requerir que el ladrón haya logrado previamente abrir el vehículo, pero una vez dentro puede permitirle generar una llave válida en pocos minutos utilizando herramientas específicas. Por este motivo, algunos fabricantes han empezado a incorporar bloqueos electrónicos o protecciones adicionales para limitar el acceso a funciones críticas del sistema.

Mediante el sistema ‘keyless’ (robo por amplificación de señal)

Muchos vehículos modernos utilizan sistemas keyless o de acceso sin llave. Estos permiten abrir el coche y arrancarlo simplemente llevando la llave electrónica en el bolsillo. El inconveniente es que los delincuentes pueden aprovechar esta tecnología mediante el llamado ataque por relay o amplificación de señal. En este tipo de robo:

  1. Un dispositivo capta la señal de la llave dentro de la vivienda.
  2. Otro dispositivo amplifica esa señal cerca del coche.
  3. El vehículo cree que la llave está presente y se desbloquea.

Este método no requiere romper el coche ni clonar la llave; simplemente engaña al sistema para que piense que la llave está cerca. Diversos estudios han mostrado que muchos vehículos con acceso sin llave pueden ser vulnerables a este tipo de ataques si no cuentan con protecciones adicionales.

Manipulación de sistemas conectados o puertos del vehículo

Algunos vehículos permiten conectar dispositivos externos a través de puertos USB u otros sistemas de conexión para reproducir música, actualizar software o interactuar con el sistema multimedia. En determinados casos, estos puertos pueden convertirse en una posible vía de entrada si se utilizan dispositivos manipulados o programas maliciosos.

Aunque este tipo de ataque es menos común que otros métodos, los expertos en ciberseguridad del automóvil señalan que cualquier sistema conectado al software del vehículo puede convertirse en una puerta de entrada si no está bien protegido.

Acceder a la red electrónica del vehículo

Los coches modernos funcionan como auténticas redes informáticas sobre ruedas. Diferentes centralitas electrónicas controlan sistemas como el motor, los frenos, la dirección, la asistencia a la conducción o los sistemas de seguridad y se comunican entre sí a través de redes internas como el bus CAN (Controller Area Network).

Si un atacante logra acceder a esa red —normalmente mediante acceso físico al coche o a través de dispositivos conectados— podría manipular determinadas funciones del vehículo. Se trata de un tipo de ataque complejo y poco frecuente en robos cotidianos, pero que forma parte de los escenarios que estudian los especialistas en ciberseguridad del automóvil.

A través de aplicaciones o servicios conectados del coche

Muchos coches actuales cuentan con apps móviles que permiten abrir el vehículo, consultar su ubicación o controlar distintas funciones a distancia. Estas aplicaciones dependen de cuentas de usuario y credenciales, por lo que un acceso no autorizado podría permitir a terceros interactuar con el vehículo.

Los riesgos pueden aparecer, por ejemplo, si:

  • Se utilizan contraseñas débiles.
  • Se comparten credenciales.
  • El móvil está comprometido por malware.
  • O si la app o el software del coche no están actualizados.

Por este motivo, los fabricantes recomiendan utilizar contraseñas seguras, autenticación adicional y mantener siempre actualizado el software del vehículo.

Cómo reducir el riesgo de robo tecnológico

Aunque ningún sistema es completamente infalible, existen algunas medidas sencillas que pueden ayudar a reducir el riesgo de este tipo de robos.

Entre las recomendaciones más habituales están:

  • Guardar la llave del coche lejos de puertas o ventanas de la vivienda.
  • Utilizar fundas o cajas que bloqueen la señal de la llave en vehículos con sistema keyless.
  • Comprobar siempre que el coche queda correctamente cerrado.
  • Evitar dejar llaves o documentación dentro del vehículo.
  • Instalar las actualizaciones de seguridad del fabricante cuando estén disponibles.

Qué hacer si te roban el vehículo

Si sospechas que tu coche ha sido robado, es importante actuar con rapidez para facilitar su localización y realizar los trámites necesarios con el seguro. Estas son las principales recomendaciones:

  • Comprueba primero si el vehículo ha sido retirado por la grúa municipal. En ocasiones el coche puede haber sido trasladado por estar mal estacionado o por motivos de seguridad vial.
  • Denuncia el robo lo antes posible ante la Policía Nacional o la Guardia Civil. Cuanto antes se registre la denuncia, antes podrán activarse los procedimientos de búsqueda.
  • Facilita todos los datos del vehículo: matrícula, marca, modelo, color y cualquier rasgo distintivo que pueda ayudar a identificarlo.
  • Contacta con tu compañía de seguros para informar del robo e iniciar el procedimiento correspondiente según las coberturas de la póliza.
  • Si el vehículo dispone de sistema de localización o aplicación conectada, comunica esa información a las autoridades para facilitar su recuperación.

Actuar con rapidez puede aumentar las probabilidades de recuperar el vehículo y agilizar los trámites administrativos posteriores.

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