Correa distribución rota

Cuando pensamos en un motor, nos suelen venir a la mente los pistones, las bielas, los cilindros…, pero también existen otros elementos que son igual de importantes y que, sin ellos, el motor de nuestro coche no podría funcionar.

Uno de ellos es la correa de distribución, una pieza que, a simple vista, cuando levantamos el capó, no se ve (no hay que confundirla con la correa de servicio que sí está a la vista), pero que es vital para que todos los componentes del motor estén sincronizados. Si esa correa de distribución está rota, nuestro motor sufrirá hasta tal punto que podría dejar de funcionar. Recuerda que el RACE tiene para sus socios un servicio de garantía mecánica con el que se podrá beneficiar del pago total o parcial de algunas de las facturas del taller.

Origen de la avería en la correa de distribución

Juan Manuel Llorente, formador técnico del RACE, explica que la principal avería que podemos encontrar en una correa de distribución se debe a la rotura, tanto por desgaste como por tiempo. Esta pieza está hecha de caucho y, según los fabricantes, lo normal es que se cambie cada 150.000 kilómetros o cada diez años, lo que antes suceda. No obstante, cada vez están mejor diseñadas y su material es mejor, por lo que aguantan mucho más y mejor que unos años atrás.

Las correas de distribución no tienen ningún mantenimiento, más allá de observar cuál es su estado: se puede revisar, por ejemplo, si está agrietada o si los dientes tienen un desgaste. La cuestión es que está dentro del bloque motor y está tapado, no se ve a simple vista; hay que quitar la tapa de la correa de distribución.

La correa de distribución no suele dar síntomas de que está en mal estado, salvo cuando se destensa y empieza a tener holguras. En este caso, puede hacer un ruido cuando pega contra la propia tapa que la protege de la suciedad. Esto puede suceder cuando se ha roto el tensor de la correa de distribución.

Correa de distribución rota mientras estás en marcha

El principal problema de que una correa de distribución se rompa en marcha es que los demás elementos del motor pierdan el sincronismo y empiecen a rozarse entre ellos (válvulas, pistones…).

Las averías en esta situación son bastante graves, y en muchos casos suponen un cambio del motor.

Si ocurre mientras circulamos, el motor empezará a hacer unos ruidos muy fuertes y el coche se parará instantáneamente, al tiempo que se encienden todos los testigos en el panel de instrumentos. Sólo contaremos con la inercia del vehículo, según la velocidad a la que vayamos, para detenernos con seguridad a un lado de la vía.

¿Qué ocurre con la correa de distribución mal colocada?

También puede suceder que la correa de distribución esté mal colocada. En este caso el síntoma es claro: no nos arrancará el coche. Si es sólo un diente el que no está bien ubicado, se nos encenderá un testigo en el panel de instrumentos y el motor no funcionará correctamente, ya que la correa sólo tiene un punto de colocación y no hay posibilidad de error. Tiene que estar calada (todas las piezas deben estar en su marca). Si en lugar de uno, son varios los dientes mal colocados, los pistones chocarán contra la culata, algo que no debe ocurrir nunca.

Cada vez hay más coches con cadena de distribución, en lugar de correa

En la actualidad, cada vez hay más coches que, en lugar de correa de distribución, llevan cadena de distribución. Éstas, en teoría, pueden durar toda la vida. Sin embargo, las que están mal diseñadas tienden a estirarse. El motivo de este estiramiento puede deberse a que el aceite en el que va bañada la cadena no sea el correcto. Aunque vienen con un tensor dinámico que se adapta a la tensión de la correa, hay un momento en que la elongación puede ser tan acusada que no tiene arreglo. Si esto ocurre, dejará de haber sincronismo entre las piezas y el motor se estropeará. Antes de que esto pase, cuando la cadena se destense chocará contra la tapa: es un aviso de que es necesario revisarla y, llegado el caso, cambiarla si es necesario.

Vigilar visualmente una cadena de distribución es mucho más complejo que una correa de distribución: lleva una carcasa con tornillos y una junta para que no se escape el aceite, que hay que cambiar cuando se abre. No así la correa de distribución, que es mucho más sencilla de comprobar ya que sólo hay que retirar una carcasa de plástico.

Entre los problemas que puede haber después de cambiar la correa de distribución nos encontramos, sobre todo, que no se monte correctamente. Hay que sustituir todo el kit de distribución(tanto el tensor dinámico como los rodillos donde apoya la correa) a la par que cambiamos la correa de distribución. Si no lo hacemos así, podemos tener algún tipo de avería. Por ejemplo, si cambio una correa y no sustituyo el tensor, éste puede trabajar mal y puede aplicar un sobreesfuerzo en esa correa. En el caso de la cadena de distribución, también hay que sustituir el kit de distribución compuesto por el tensor dinámico y los patines.

Llorente recuerda que las dos partes básicas del motor que siempre hay que tener presentes en las revisiones son el cambio de aceite y la correa de distribución. Si no los mantenemos correctamente, el motor puede llegar a romperse y esta avería es posiblemente de las más caras que existen.

Por eso, te recomendamos que hagas el mantenimiento de tu vehículo en cualquiera de los talleres del servicio Eurekar, con la garantía del RACE.

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