Conducir coche automático

Los coches automáticos cada vez tienen más seguidores en España. Si hasta hace unos años apenas había interés en este tipo de transmisiones, actualmente el porcentaje de ventas ya es importante. Y eso es así porque los cambios automáticos han evolucionado mucho: funcionan de manera mucho más rápida y suave, sin dar tirones, han reducido su influencia en el consumo –e incluso algunos, por debajo de la versión manual equivalente- y son mucho más divertidos de conducir si cuentan con cambio secuencial y levas en el volante.

El inconveniente sigue estando en el precio, ya que los coches automáticos suelen ser más caros que en versión manual, pero por el confort y seguridad que ofrecen, puede merecer la pena gastarse un poco más. Tanto es así que son cada vez más los conductores que, una vez que prueban un automático, ya no vuelven al manual, sobre todo si realizan muchos trayectos urbanos y por carreteras con atascos.

En el caso de que te pique la curiosidad y tengas en mente conducir o comprar un coche con cambio automático, es importante tener en cuenta algunas consideraciones.

Cómo conducir un coche automático

Conducir un coche automático es sencillo. No hay que pisar ningún embrague a la vez que cambias de marcha, sólo te tienes que preocupar de frenar o acelerar. Pero esta sencillez se puede volver en tu contra si nunca has conducido un coche automático. Te damos las claves:

  • Lo primero es regular correctamente la posición del asiento y el volante. Recuerda que tanto los brazos como las piernas tienen que estar ligeramente flexionados. Comprueba que llegas correctamente a los pedales pisando el pedal del freno hasta el fondo. En el siguiente enlace tienes todos los consejos para una postura correcta al volante.
  • Un coche automático solo tiene dos pedales, el del freno en la izquierda y el del acelerador a la derecha. Al no tener embrague (situado a la izquierda en un coche con cambio manual) es fácil que confundas los pedales y frenes con el pie izquierdo instintivamente por querer cambiar de marcha, un fallo muy común. Para evitarlo, lo que tienes que hacer es olvidarte de tu pie izquierdo. Déjalo descansando en su reposapiés y sólo utilizar el pie derecho tanto para frenar como para acelerar.
  • Aprende las posiciones de la palanca de cambios. Aunque el funcionamiento de un cambio automático es similar de un modelo a otro, su presentación y manejabilidad varían entre marcas. Por lo general, tienen cuatro posiciones: Parking (P), Neutral o punto muerto (N), Drive o posición para conducir y avanzar (D) y Reverse o marcha atrás (R). En algunos modelos la posición P se conecta pulsando un botón y también te exigen pisar el pedal del freno para pasar de la P a una posición de movimiento, ya sea para iniciar la marcha hacia delante (D) o hacia atrás (R). El motivo es por garantizar la seguridad y evitar que se mueva el coche de forma involuntaria. Algunos modelos también tienen una posición Sport (S) para una conducción más deportiva, e incluso una posición (W) para cuando se circula por firmes deslizantes o con baja adherencia.

Iniciamos la marcha con un coche automático, ¿qué debo tener en cuenta?

Una vez que nos hemos familiarizado con los pedales y la palanca de cambios, es momento de iniciar la marcha y disfrutar de la conducción de un coche automático. Su principal característica es que es el vehículo coche el que elige el tipo de marcha en función de la velocidad a la que se circule y de la potencia que exijamos al presionar el pedal del acelerador. Por lo general, estos cambios suelen ser conservadores y alargar las marchas para una conducción más eficiente.

Si prefieres una conducción más dinámica, algunos modelos disponen de un modo secuencial o manual, que te permite mover la palanca hacia delante para subir de marcha o hacia atrás para reducir, según tus gustos y necesidades. E incluso un modo Sport que prioriza marchas más rápidas y cortas. Este tipo de conducción también se puede realizar cuando el coche incluye levas en el volante.

Cuando conduces un coche automático también debes de tener en cuenta:

  • El paso de la posición P a D o D a R sólo se pueden realizar en parado.
  • Si necesitas que tu coche automático sea remolcado, debes apagar el motor y situar la palanca en posición N. Si lo mueves con la palanca en otra posición, corres el riesgo de que la transmisión sufra importantes daños.
  • Si vas a parar o estacionar el coche, activa primero el freno de mano y, posteriormente, pasa la palanca del cambio a la posición P. Si no lo haces así, y primero activas la posición P del cambio, estás descargando mucho peso sobre la transmisión y puede sufrir daños.
  • El cambio automático utiliza un fluido específico para una buena lubricación. Respeta los intervalos de mantenimiento para evitar averías innecesarias.
  • Si vas a lavar el coche en un túnel de lavado, pon la palanca de cambio en posición N, sin apagar el motor, de manera que el coche pueda moverse por los raíles del túnel.

Si venimos de un turismo con cambio manual, es normal que para conducir un coche automático necesitemos un tiempo de adaptación, pero con estas claves que te hemos dado, pronto disfrutarás de las ventajas y la seguridad de conducir un coche automático. Al tenerte sólo que preocupar de acelerar y frenar, irás mucho más atento a la conducción. Y si te queda alguna duda, o quieres mejorar tu seguridad al volante, siempre puedes realizar curso de conducción.

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