En efecto, el calor afecta a la batería del coche. Las temperaturas elevadas aceleran las reacciones químicas internas, aumentan la autodescarga y pueden adelantar el envejecimiento de la batería. Por eso conviene revisar su estado antes de los viajes de verano, especialmente si tiene varios años o ya muestra dificultades de arranque.
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Efectos del calor en la batería de los coches
La batería de 12 voltios almacena energía en forma química y la suministra como energía eléctrica cuando el vehículo la necesita. Una temperatura elevada puede aumentar temporalmente la actividad química, pero también intensificar los procesos que degradan los componentes internos de la batería.
El deterioro no siempre provoca una avería inmediata: puede reducir progresivamente la capacidad de la batería para almacenar energía y suministrar la corriente necesaria.
Evaporación del electrolito
En las baterías convencionales de plomo-ácido, el electrolito es una mezcla de agua y ácido sulfúrico. El calor favorece la pérdida de agua y puede reducir el nivel del electrolito, dejando expuesta parte de las placas y acelerando su deterioro.
Esta situación afecta principalmente a determinados modelos con electrolito líquido. No debes abrir ni rellenar una batería sellada o sin mantenimiento. Si observas deformaciones, fugas, corrosión, un olor anómalo o restos alrededor de la carcasa, no manipules la batería y solicita una revisión especializada.
Corrosión interna acelerada
Las altas temperaturas aceleran la corrosión de las rejillas de plomo, que conducen la corriente y sostienen el material activo. Su degradación reduce progresivamente la capacidad de la batería para responder a las demandas eléctricas del vehículo.
La corrosión de la rejilla es uno de los principales mecanismos de envejecimiento relacionados con las temperaturas elevadas.
La corrosión interna producida no puede revertirse mediante una recarga o una operación de mantenimiento. Una batería dañada por el calor puede seguir funcionando durante un tiempo, pero tendrá menos margen para arrancar el motor cuando llegue el frío o aumente el consumo eléctrico.
Aumento de la autodescarga
Una batería pierde parte de su carga incluso cuando el vehículo está parado. Con temperaturas elevadas, esa autodescarga se acelera, por lo que el nivel disponible puede bajar más deprisa, especialmente si el coche permanece varios días sin utilizarse.
Los trayectos muy cortos agravan la situación porque el alternador puede no disponer de tiempo suficiente para recuperar la energía utilizada durante el arranque. Si la batería ya está envejecida, el aire acondicionado, la ventilación y otros consumidores eléctricos pueden hacer más visible la pérdida de rendimiento.
El deterioro producido durante el verano puede hacerse más evidente cuando llega el invierno. Con temperaturas bajas, una batería debilitada puede tener dificultades para suministrar la corriente necesaria durante el arranque. Por eso, también conviene conocer cómo afecta el frío a la batería del coche y revisar su estado antes de que cambien las condiciones ambientales.
Mantenimiento y prevención de la batería del coche en verano
No puedes evitar la temperatura exterior, pero sí reducir la exposición y detectar a tiempo una batería debilitada. Antes de un viaje largo o de una ola de calor, conviene aplicar estas medidas:
- Aparca a la sombra o en un lugar cubierto siempre que sea posible para limitar la temperatura acumulada bajo el capó.
- Comprueba el estado de carga y la capacidad de arranque, sobre todo si la batería tiene varios años o el motor gira con lentitud.
- Mantén los bornes limpios, secos y bien ajustados para evitar problemas de contacto y pérdidas eléctricas superficiales.
- Evita utilizar el vehículo exclusivamente en trayectos muy cortos, ya que el sistema de carga puede no disponer de tiempo suficiente para reponer la energía consumida durante el arranque.
- Desconecta los accesorios innecesarios cuando el motor esté apagado.
- No manipules una batería hinchada, agrietada o con fugas.
También debes prestar atención a señales como un arranque más lento de lo habitual, una disminución apreciable de la intensidad de las luces, reinicios de los sistemas electrónicos o el encendido del testigo del sistema de carga.
Antes de circular con temperaturas elevadas, conviene revisar el estado de la batería, el aire acondicionado y el sistema de refrigeración.
El impacto de las altas temperaturas en las baterías de los coches eléctricos y puntos de carga
En un coche eléctrico, el calor afecta tanto a la batería auxiliar de 12 voltios como a la batería de tracción. Esta última está formada por numerosas celdas y dispone de sistemas que controlan su temperatura. Su química, capacidad y ciclo de vida son algunas de las principales características de las baterías de los coches eléctricos que condicionan su respuesta ante unas temperaturas elevadas.
Las temperaturas extremas pueden reducir temporalmente la autonomía porque el vehículo necesita energía para refrigerar la batería y el habitáculo. Además, mantener durante mucho tiempo una batería de ion-litio a una temperatura elevada y con un nivel de carga alto puede acelerar su envejecimiento. Los hábitos de carga y la eficacia del sistema de gestión térmica también influyen en su vida útil.
Durante los días de más calor, procura aparcar a la sombra y, si el vehículo lo permite, programa la climatización mientras permanece conectado. Respeta siempre el límite de carga recomendado por el fabricante. Si no necesitas toda la autonomía, evita dejarlo estacionado durante horas al 100 %.
Los equipos de recarga funcionan dentro de unos rangos de temperatura definidos por sus fabricantes. Algunos equipos reducen su potencia cuando la temperatura ambiental es extrema para proteger sus componentes, de modo que la sesión puede durar más. En condiciones de temperatura extrema, algunos equipos pueden reducir la potencia para proteger sus componentes, de acuerdo con sus especificaciones técnicas.
Antes de un desplazamiento largo en verano, comprobar el estado de la batería permite detectar posibles signos de deterioro y reducir el riesgo de una inmovilización. Si el coche tarda en arrancar o aparecen avisos del sistema eléctrico, solicita una revisión para comprobar si el problema procede de la batería, del sistema de carga o de otro componente.
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