El parque español está envejeciendo, sobre todo en los últimos años debido a la caída de las matriculaciones de los vehículos nuevos. Este hecho no solo afecta a un sector, el económico, sino que incide directamente en las estadísticas de lesividad y accidentalidad producido en los siniestros viales que se producen en España.

Los ratios de accidentalidad, en los que se ha comparado un vehículo con más de 15 años con uno actual no deja lugar a dudas, obteniendo ratios de mortalidad hasta cuatro veces superior en turismos antiguos que con respecto a uno con hasta cuatro años desde su matriculación.

Un coche moderno es un coche más seguro. Es más seguro porque incorpora elementos que informan al conductor del entorno, e incluso intervienen antes de que se produzca una situación de riesgo si los parámetros analizan un riesgo evidente, como es el caso del ESP, ABS, etc. Y más seguros también porque en el caso de que se produzca el siniestro, los turismos actuales protegen más y mejor a sus ocupantes, como prueban los distintos tets de evaluación que, como EuroNCAP, demuestran que un vehículo actual es mucho más seguro que uno de hace 10 años.

La antigüedad del parque lleva implícito dos elementos importantes, factores a tener en cuenta que relacionan seguridad vial y medio ambiente, y que deberían potenciar las medidas para la renovación:

  • Cuanta más edad tiene un vehículo, menor número de sistemas de seguridad incorpora, ya sea de seguridad activa o de protección mediante la seguridad pasiva. Los vehículos más modernos equipan los últimos sistemas de seguridad y los avances tecnológicos de última generación.

  • También hay que contar con el propio desgaste del vehículo, derivado de su uso, lo que aumenta el riesgo de fallo mecánico, y por tanto, el riesgo de sufrir un accidente. Este hecho se relaciona directamente con la posibilidad de que se puedan acoger a los planes de ayuda que históricamente se han puesto en marcha para la renovación.

Retos de la seguridad del futuro

El análisis de los datos demuestra como una mejora en la seguridad del vehículo ayuda a reducir los accidentes y aumenta las probabilidades de supervivencia en el caso de un siniestro. ¿Qué debería incorporar entonces un turismo para la mejora de la seguridad? ¿Existen márgenes de mejora?.

Lo primero y más importante en este supuesto sería renovar el parque, de manera que se pudiera ir incrementando el porcentaje de vehículos con sistemas de seguridad ya disponibles.

Los sistemas de seguridad intervienen en la reducción de los siniestros o en la gravedad de las lesiones. Los sistemas se pueden dividir en seguridad activa, que reduce el riesgo de accidente, y en seguridad pasiva, que ayuda a disminuir el riesgo de lesiones en caso de impacto.

Un vehículo con ABS reduce un 6% el riesgo de colisión.

Si consideramos el ESP, un informe sueco afirma que reduce un 22,1% los accidentes por salida de la vía y un 32% los siniestros en condiciones climatológicas adversas.

Cinturón de seguridad y SRI. Si todos los pasajeros de turismo llevaran puesto siempre el cinturón de seguridad en sus desplazamientos, se podrían salvar la vida de 115 personas (como resultado de sumar los fallecidos sin cinturón en ciudad y carretera y dividirlo por la eficacia del 50%) . En el caso de los sistemas de retención infantiles, con el uso correcto de los SRI se podría evitar la muerte de 14 niños, y lesiones a otros 3.844 menores.

Airbags. Tomando los datos de la DGT de accidentes en vehículos con más de 10 años, y calculando una reducción de las lesiones del 20% , se podría reducir el riesgo de daños en ocupantes ubicados en las plazas delanteras en 4.150 siniestros.

Y respecto al reposacabezas, presente en todos los vehículos, si todos los ocupantes hubieran utilizado de forma correcta este sistema, se podrían haber evitado lesiones en cuello y en zona cervical en 236 personas, según los datos recogidos en el anuario estadístico 2011, lesiones alguna de ellas medulares.

A la hora de comprar un vehículo se debe promocionar el equipamiento en seguridad, ya que no se trata de un coste, sino de una inversión que redunda en menos accidentes y menos lesiones.

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