Sistema de cambio de carril

Cada vez son más las marcas que cuentan con un sistema de cambio de carril.

Equipados con una cámara sobre el parabrisas y alta tecnología, cada vez son más las marcas que cuentan con un sistema de cambio de carril. Volkswagen, en el año 2008, fue el primero en implantarlo. Ahora, otros como Ford, Audi o Seat presumen de un fiable asistente para permanecer en él.

infini Se trata de una de las mayores preocupaciones de fabricantes de vehículos y grupos asociados con el único fin de evitar colisiones en las carreteras. La Unión Europea contabiliza cerca de 40.000 lesiones graves y 5.000 muertes al año por abandono de forma involuntaria o cambio de carril sin previo aviso. Datos escalofriantes para uno de los principales problemas de muchos conductores.

Con la idea de disminuirlo y la ayuda de la tecnología, cada vez más presente en los automóviles, diferentes marcas trabajan desde hace tiempo creando sistemas de asistencia que aportan seguridad al volante a los usuarios. Estos sistemas de cambio de carril fueron implantados por primera vez por Volkswagen en el año 2008 en su rutilante Passat bajo la denominación de ‘Lane Assist’.

Equipado con una cámara montada en el espejo retrovisor de la parte superior del parabrisas, logra detectar las líneas de delimitación del carril situadas delante del vehículo, siempre que éste se desplace a velocidades superiores a los 65 km/h. Un diseño con el que ayudar al conductor a permanece dentro del carril, gracias a la información que combina el dispositivo implantado, que permite calcular la distancia y el tiempo restante para cruzar la línea de delimitación del carril. En caso de encontrar alguna anomalía en los parámetros analizados, se aplica una suave corrección del rumbo a través de la dirección asistida con la que cuenta el sistema.

VW Passat Lane Assist

Diferentes tipos de avisos

Pero no siempre será capaz de lograrlo. Por ello, ante situaciones complicadas, como la presencia de una curva muy pronunciada, el aviso al conductor se realiza mediante la vibración del volante. Un mecanismo suave, con el que se simula la sensación de que el vehículo circula sobre bandas sonoras. Esta tecnología, que ha ido desarrollándose en el tiempo y funciona cuando se alcanzan velocidades propias de una autopista, utiliza cada vez más señales, aunque la vibración del volante o los avisos acústicos –en ningún caso llegan a ser molestos- siguen siendo los más utilizados.

Es el caso del sistema implantado en Infiniti, que emite una señal acústica acompañada de una ligera frenada sobre las dos ruedas de cada uno de los lados. Esta ayuda, muy suave y sencilla de contrarrestar, es importante para que el conductor consiga regresar al carril. El ‘Lane Departure Prevention’ está disponible desde hace tiempo en Estados Unidos y Japón y aún no ha llegado a Europa, aunque sus fabricantes aseguran que reconocería la mayor parte de las marcas.

Como indicio de que el conductor confía en los sistemas de alerta para manejar el vehículo, puede desactivarse en caso de que no detecte ningún cambio de dirección por parte del conductor durante un tiempo. Una circunstancia similar a la que ocurre cuando se utilizan los intermitentes o si la unidad de la dirección asistida detecta un cambio de dirección contundente.

Infiniti

Las condiciones adversas, un problema

Los viajes de larga duración se han convertido en otro de los objetivos de los fabricantes en lo que a la implantación de esta tecnología se refiere. Cruzar la línea que delimita el carril de manera involuntaria es una situación tan habitual que, en ocasiones, los usuarios no llegan a notar el contacto de las ruedas con la cuneta o zonas de grava. Incluso, condiciones más extremas, donde el vehículo se puede interponer en la trayectoria del tráfico que circula en dirección contraria.

Reacciones bruscas de forma repentina, respuestas con pánico por parte del conductor o la pérdida del control en estas circunstancias, puede llevar a sufrir un accidente. Por ello, se busca que el conductor se percate de que el vehículo corre peligro de cruzar la línea. Algunos sistemas requieren que existan marcas delimitadas en un único lado, mientras que otros necesitan las de ambos.

Sin embargo, los mayores problemas surgen cuando las condiciones climatológicas son adversas. En días lluviosos o con abundante niebla, la efectividad se ve altamente reducida, puesto que es necesaria la presencia de líneas de delimitación de carriles. Si las marcas estuvieran ocultas por la presencia de lodo o nieve, el conductor recibiría un aviso para saber que el sistema, en ese momento, no le puede ayudar.

La llegada de Opel a este mercado con su tecnología Eye, bastante similar en cuanto a equipamiento y características al ‘Lane Assist’, trajo un añadido a lo anteriormente aportado por Volkswagen. El coche, además de reconocer las líneas de delimitación, también es capaz de memorizar señales de tráfico. Todo ello, eso sí, cuando se superan velocidades de 60 km/h.

Para evaluar la implantación de estos sistemas en los vehículos se realizan diferentes pruebas, que determinan si es capaz o no de detectar las líneas de delimitación de carretera y emitir un aviso al conductor cuando se encuentran cerca del borde del carril. Una vez superadas, se trasladan a la carreteras, donde se establece la proporción de tiempo durante la conducción en la que el sistema distingue las marcas lo suficientemente bien para que sea posible su funcionamiento.

Opel Eye

Frenar para seguir creciendo

Además de los de aviso de cambio de carril, también existen los sistemas para permanecer en él. Con un objetivo similar, los de permanencia se encargan de desplazar el vehículo para que vuelva al carril en el que se encontraba situado frenando con suavidad las ruedas o, si dispone de sistema de dirección asistida eléctrico, aplicando un cambio de dirección.

Uno de los pioneros a la hora de incorporarlo fue Ford, que cuenta con dos asistentes diferentes. El ‘Lane Keeping Alert’, de aviso al conductor mediante la vibración del volante, no lleva al usuario de nuevo al carril. El segundo, vigente desde el año 2011 bajo el nombre de ‘Lane Keeping aid’, ayuda al conductor a permanecer en el carril por el que circula. Lo hace a través de dos métodos. Uno se pone en marcha cuando el vehículo comienza a acercarse a las marcas de delimitación, a través de una suave corrección automática, que en la mayoría de las ocasiones no lo mantiene por sí solo en el carril. No obstante, tiene suficiente intensidad como para que el conductor lo perciba. El otro método es útil al salirse del carril, momento en el que el volante emite una vibración. El asistente, que cuenta con estas dos funciones, se puede activar o desactivar por separado. También Seat, con su ‘Lane Assist’, ayuda al conductor a permanecer dentro de su carril. Lo hace mediante la intervención del asistente, que aplica una suave corrección de rumbo mediante la dirección asistida del vehículo. El par aplicado a la dirección es muy pequeño, siendo fácilmente contrarrestado por el usuario, que podrá mantener sin ningún problema el control del automóvil. Las más recientes incorporaciones de estos sistemas llegan de la mano de Audi y Skoda, con tecnologías muy similares a las que utilizan Seat y Ford y con el firme objetivo de controlar las salidas involuntarias del carril de los coches, que causan hasta la mitad de los accidentes sufridos en autopistas y autovías.

Otro paso más de los fabricantes, junto a la avanzada tecnología utilizada para su diseño, con el fin de conseguir aumentar la seguridad en los automóviles. Su éxito ha animado a otras marcas, que ya trabajan en su desarrollo.

Audi Active Lane Assist