El balance provisional de siniestralidad vial correspondiente a 2025 confirma una evolución positiva de la seguridad vial en España, con una reducción del número de víctimas mortales respecto al año anterior. Unos datos que ponen de relieve que las políticas públicas, la mejora de los vehículos y la mayor concienciación social están contribuyendo a salvar vidas, incluso en un contexto de incremento de la movilidad.
El aumento de los desplazamientos registrado durante el último año refuerza el valor de esta tendencia, si bien el análisis detallado de los datos vuelve a señalar un desafío recurrente: las carreteras secundarias continúan concentrando la mayor parte de los siniestros mortales, con aproximadamente tres de cada cuatro fallecidos produciéndose en este tipo de vías. Desde la Fundación RACE se insiste en la necesidad de reforzar las actuaciones sobre estas carreteras, mejorando su infraestructura, señalización, mantenimiento y adaptación a las nuevas condiciones de tráfico.
Desde una valoración global positiva, la Fundación RACE recuerda que la movilidad y la seguridad vial deben seguir ocupando un lugar prioritario en la agenda política de nuestro país, con medidas estables y coordinadas que permitan consolidar estos avances.
En este contexto, la reciente aprobación de la Ley de Movilidad Sostenible supone una oportunidad clave para impulsar una planificación de la movilidad más segura, ordenada y eficiente. Su correcto desarrollo e implementación, junto con la obligatoriedad de los planes de movilidad, será determinante para avanzar en la reducción de la siniestralidad.
El balance de 2025 vuelve a poner el acento en el factor humano. A pesar de los avances normativos y tecnológicos, el no uso del cinturón de seguridad sigue estando presente en un número inasumible de víctimas mortales. Desde la Fundación RACE se subraya que el cinturón es un elemento esencial de protección y que su utilización debe ser una práctica plenamente asumida por todos los ocupantes del vehículo, sin excepción.
Asimismo, los datos evidencian la especial vulnerabilidad de determinados colectivos, como los motoristas, lo que refuerza la necesidad de seguir impulsando medidas específicas de formación, concienciación y mejora de la convivencia entre los distintos usuarios de la vía.
En definitiva, los datos de siniestralidad vial de 2025 muestran que el camino emprendido es el adecuado, si bien exige de un compromiso institucional en la aplicación, entre otras, de medidas que agilicen la modernización del parque automovilístico, que mejoren las infraestructuras y que fomenten una cultura de la movilidad segura y responsable.
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