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18/07/2016

Distracciones más frecuentes conduciendo

Distracciones al volante, evita riesgos innecesarios

Manos al volante, sin distracciones

 

Manipular el navegador, sincronizar aparatos, subir o bajar el volumen de la radio, mirar el móvil, buscar objetos en la guantera… son algunas de las distracciones más comunes entre los conductores. La conducción requiere el cien por cien de nuestra concentración y atención, y cualquier cosa que nos haga desviar la vista de la carretera puede provocar un accidente: una persona o animal que se cruza, una colisión con otro vehículo porque nos salimos involuntariamente de nuestro carril, …

Las nuevas tecnologías, y los nuevos hábitos al volante generados por el uso del móvil o la manipulación del ordenador o navegador de a bordo, han provocado un nuevo tipo de distracciones cada vez más frecuentes y peligrosas. Así lo muestran los datos de una encuesta reciente realizada por el RACE en la que se refleja que el aumento de las tecnologías en el coche provoca estrés al 13% de conductores, incertidumbre al 14% y distracciones a uno de cada cuatro conductores. La Dirección General de Tráfico también alerta sobre las distracciones al volante ya que son la causa de más del 30% de los accidentes.

Pero hay otras muchas distracciones al volante que nos hacen perder capacidad de respuesta, como son mirar el paisaje, discutir o atender a los acompañantes del coche, comer, beber, fumar, maquillarse, leer el periódico… Sobre todo, en los viajes largos el automovilista se va relajando con los kilómetros, y empiezan a dedicar el tiempo que pasa en el coche a otras actividades diferentes a la conducción, lo que en caso de un incidente imprevisto puede aumentar el tiempo de reacción.

También hay factores externos que nos hacen perder la atención y en este apartado podemos citar una carretera familiar o monótona que nos hacen bajar la guardia, una señalización excesiva, mirar por la ventanilla cuando ha ocurrido un accidente… El estado en el que se encuentre el conductor es un factor determinante porque si tenemos sueño o sentimos fatiga es más fácil perder la atención. El alcohol, las drogas y los medicamentos también impiden la concentración.

¿Qué pasa cuando te distraes al volante?

Cuanto más rápido circules, en un despiste por pequeño que sea recorrerás más metros hasta que el vehículo se detenga del todo. La distancia de detención será mayor al igual que la distancia de reacción y, en consecuencia, tardarás más en darte cuenta del peligro inminente y por tanto de reducir la velocidad para evitar la colisión.

El tiempo de reacción depende de los reflejos del conductor, de su estado de ánimo, si está o no bajo los efectos del alcohol o drogas, de la temperatura interior del habitáculo y, sobre todo, del nivel de alerta. Si circulando a 100 km/h y durante un segundo perdemos la vista de la carretera habremos recorrido 27,8 metros sin que hayamos comenzado a frenar.

También hay que tener en cuenta que la distancia de frenado no sólo depende de la persona que conduce, también del estado de los neumáticos y los frenos, de la masa del vehículo, la carga que lleves y su colocación, de las condiciones del asfalto y de si nuestro vehículo dispone de dispositivos electrónicos de ayuda a la frenada.

Evitemos riesgos innecesarios manteniendo nuestra vista en la carretera y nuestras manos en el volante.

Donde no debes distraerte es en la asistencia en carretera.
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