En apenas 10.391 km2, el territorio navarro acoge la mayor variedad climática y paisajística posible. Esta diversidad, junto a la riqueza cultural, es lo que de verdad hace diferente a Navarra, patria de cerca de 20 alimentos de calidad certificada.
TEXTOS Y FOTOS: JOSÉ MARÍA DE PABLO
La Ribera de Navarra, ubicada en el extremo meridional de la Comunidad Foral es la puerta de entrada más habitual para la mayoría de los viajeros nacionales. Tudela es su capital y en su Casco Antiguo se reconocen las trazas de una ciudad medieval en la que han vivido todas las culturas que han pasado por la Península Ibérica.
El clima continental, la fértil tierra regada por las aguas del Ebro y el saber hacer transmitido de generaciones en generación de agricultores riberos nos dejan en los mercados de la zona una oferta de la mejor verdura, que va cambiando según la temporada. cardo en invierno; espárrago, alcachofa blanca, cogollo y guisante en primavera; tomate feo en verano… por solo citar alguna, porque en la Ribera de Navarra se cultivan y se dan bien todas las verduras imaginables.
El universo hortelano se puede encontrar también en lugares tan inesperados como la puerta del juicio de su Catedral, construida en el siglo XII sobre los cimientos de la mezquita mayor. En sus arquivoltas se amontonan tallas que representan condenados y bienaventurados, y entre ellos distinguimos frutos que no son otra cosa que alcachofas, santo y seña de la huerta ribera en invierno y primavera desde tiempos inmemorables.
La visita a Tudela se completa en alguno de los restaurantes que cuentan con “menú de verduras”, un festín en el que el protagonismo se lo llevan los frutos de la huerta.
Uno de los mejores es el de Remigio, una casa histórica ubicada en la siempre animada Plaza de los Fueros que además de platos tan sugerentes como “Espárrago en escabeche, haba tonka y vainilla», ofrece la posibilidad de visitar a su propia huerta en La Mejana, islote formada por los sedimentos del Ebro donde se ubican las mejores parcelas cultivables.
Interesante es también pasarse por Trujal Artajo, empresa familiar pionera en la elaboración de aceites de oliva. La experiencia en Artajo incluye un cata de aceites que se puede mejorar con un picnic entre olivos con vistas al desierto de las Bardenas Reales, Parque Natural que se recomienda visitar con un guía experto que te llevará hasta los confines de este territorio escenario mágico que se ha visto en decenas de películas y anuncios.
Media hora más al norte llegamos a Olite, donde se encuentra el imprescindible Palacio de los Reyes de Navarra. Considerada la capital del Vino de Navarra, en Olite podemos explorar más sobre este mundo en Enozentrum o unirnos a algunas de las visitas que parten de la Vinoteca Reyna de Copas, tienda gourmet y espacio para catas donde se ofrecen diversas experiencias en torno al vino y la historia de Olite.
Otra manera auténtica de dejarse mimar es llegar hasta San Martín de Unx, municipio con mayor número de bodegas por habitante de Navarra. Los viñedos de montaña de San Martín, principalmente de variedad garnacha, son objeto de deseo de enólogos y productores que encuentran en este hermoso y aromatizado paraje las condiciones idóneas para la elaboración de grandes vinos, especialmente rosados.
En la capital del Viejo Reino, Pamplona, además de ir de pintxos en el Casco Viejo y dejarnos llevar por su animadísima vida callejera, haremos una parada en el Mercado del Ensanche, un espacio municipal que está en constante ebullición, un referente de las compras gastronómicas sin gentrificación de por medio, tanto para locales como para aquellos visitantes que deseen encontrarse de golpe con toda la miríada de delicias que Navara produce. Mención especial merece las queserías que ocupan el centro del mercado; así como el frescor de las mercancía de Frutas Zabalza, un emporio familiar que cultiva sus propios productos en las famosas huertas de la Magdalena, ubicadas a tan solo 15 minutos andando del mercado.
Para finalizar este delicioso viaje, nos dirigimos hacia el este en dirección a la histórica ciudad de Estella hasta Villamayor de Monjardín, precioso pueblo ubicado a los piés del monte Monjardín, desde cuya cima rematada con el castillo de Deyo se disfrutan de una de las vistas más alucinantes de toda Tierra Estella y las sierras que la circundan.
Justo debajo de la iglesia de San Andrés, del estilo románico propio del Camino de Santiago, está la Bodega Castillo de Monjardín, pionera en la elaboración de blanco chardonnay con barrica desde los años 90. Además de visitas guiadas que incluyen una cata de sus mejores chardonnay, la bodega cuenta con un restaurante muy recomendable.
Un nuevo proyecto acaba de unirse a la oferta de este pequeño municipio. Se trata de Mirador de Deyo Hotel Boutique, proyecto personal de la familia Del Villar, que ha abierto las puertas de la que ha sido la casa familiar a los viajeros más sibaritas ofertando ocho exclusivas suites, todas con vistas al valle y los viñedos que se complementan con un spa y una piscina exterior.
Para hacer de esta experiencia algo aún más maravilloso si cabe, han apostado por colaborar con lo mejor de la restauración navarra, David Yarnoz, chef de El Molino de Urdaniz, titular de cuatro Estrellas Michelin, dos en su sede de Navarra y dos en la de Taiwán. Yarnoz ha diseñado el menú del restaurante gastronómico del hotel en el que las brasas y los productos primorosamente seleccionados son el hilo conductor de una experiencia única en Tierra Estella, cuya gestión diaria corre a cargo de Govinda Pérez de Ciriza, discípulo de David y responsable de la sede de Taiwán durante muchos años.
La última parada es en Dicastillo, donde tiene su bodega Pacharán Zoco, mítica marca del popular licor navarro. Sus instalaciones ocupan el jardín del Palacio de la Condesa de la Vega del Pozo, empresaria con intereses en la industria del vino en Burdeos, que construyó aquí su lugar de descanso a medio camino entre Madrid a Francia.
Zoco propone una visita que incluye la bodega, un paseo por el jardín y termina con un taller de cata o un breve curso de coctelería con pacharán, sin duda el mejor trago con el que brindar por un regreso a estas tierras tan humildes pero a la vez tan generosas con nuestro paladar.
Más información en la web oficial de Turismo de Navarra.
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