El RACE advierte sobre una estafa en auge que se aprovecha de la vulnerabilidad del conductor en carretera y ofrece claves para evitarla.
TEXTO: JAVIER VARELA
El momento es crítico: una avería inesperada, un arcén estrecho y la sensación de desamparo mientras los coches pasan a toda velocidad. En medio de esa situación aparece una grúa “providencial” que se ofrece a ayudar… pero no siempre lo hace con buenas intenciones. El Real Automóvil Club de España (RACE) alerta del creciente riesgo de las llamadas “grúas pirata”, una práctica fraudulenta que puede acabar convirtiendo un incidente rutinario en un serio problema económico para el conductor.
Un fraude que se hace pasar por asistencia oficial
Las grúas pirata son vehículos no autorizados que actúan sin haber sido solicitados por el usuario ni activados por ninguna compañía de asistencia. Su objetivo no es resolver la incidencia en el lugar —como haría un servicio profesional—, sino trasladar el vehículo cuanto antes, generalmente a talleres no concertados, donde se exigen pagos desproporcionados por servicios de escasa calidad.
Este tipo de estafa se produce habitualmente tras una avería o un accidente, cuando el conductor se encuentra en una situación de estrés y vulnerabilidad. Aprovechando ese contexto, estos operadores presionan para intervenir con rapidez, imitan la imagen de servicios legítimos y generan una falsa sensación de urgencia.
El efecto colateral de la tecnología
La reciente implantación de las balizas V16 y la generalización de sistemas de geolocalización de incidencias han supuesto un gran avance en seguridad vial. Sin embargo, el RACE advierte de que los mapas públicos de tráfico y las alertas de incidencias también pueden ser utilizados de forma indebida por operadores no autorizados para detectar vehículos detenidos y acudir al lugar antes que el servicio contratado por el conductor.

Cómo protegerse ante una grúa pirata
Para evitar caer en este tipo de fraude, el RACE recuerda una serie de recomendaciones esenciales:
• Solicitar siempre la asistencia a través del servicio contratado, ya sea un club de automovilistas, la aseguradora, el fabricante del vehículo o la empresa de renting o alquiler.
• Desconfiar de cualquier grúa que se ofrezca sin haber sido solicitada previamente.
• No realizar pagos por adelantado en carretera por servicios que estén incluidos en la asistencia contratada.
• Antes de aceptar la intervención, preguntar claramente por el coste del servicio y confirmarlo con la compañía de asistencia.
• Esperar la confirmación del servicio, que normalmente llega por SMS o mediante seguimiento en tiempo real a través de una app.
• Comprobar la identificación del conductor y del vehículo de asistencia.
• No firmar documentos ni autorizar el traslado si no se tiene la certeza de que el servicio ha sido activado oficialmente.
• Ante cualquier duda, contactar directamente con la compañía de asistencia antes de permitir cualquier actuación.
Confianza, tecnología y acompañamiento al conductor
Desde el RACE, que gestiona una de las principales redes de asistencia en carretera de España, se insiste en la importancia de utilizar canales oficiales y plataformas tecnológicas avanzadas que permitan identificar y monitorizar cada intervención en tiempo real, garantizando la trazabilidad del servicio y la protección del usuario.
“La asistencia en carretera debe ser sinónimo de confianza, control y acompañamiento. En el RACE trabajamos con procesos digitalizados, herramientas basadas en inteligencia artificial y una red de proveedores plenamente identificados y validados. Nuestro compromiso es claro: ante cualquier incidencia, los conductores nunca estarán solos”, afirma Alexandre Montalbán, director de Afiliación del RACE.
Por último, el Club recomienda denunciar cualquier intento de estafa ante las autoridades competentes y conservar toda la documentación y comunicaciones relacionadas con el servicio recibido, ya que pueden resultar clave para frenar estas prácticas y proteger a otros conductores.












