Cuando lega esta época del año es imprescindible hacer un viaje por los paisajes floridos de España, de los cerezos del Valle del Jerte a los campos de amapolas y narcisos
TEXTO: ALMUDENA SANTOS
España se transforma cada año con la llegada de la primavera, y observar cómo despierta la naturaleza se ha convertido en una experiencia cada vez más popular gracias a la combinación que hace entre turismo, fotografía y conexión con la naturaleza. Desde los famosos cerezos en flor del Valle del Jerte hasta los campos rojos de amapolas que pintan Guadalajara y Cuenca, esta época del año produce un verdadero espectáculo natural que merece ser cazado con tiempo y paciencia.
Cazar el inicio de la primavera en España es mucho más que ver flores. Es adentrarse en la diversidad de climas y paisajes, descubrir pueblos con encanto y sentir cómo la naturaleza renace después del invierno. Ya sea admirando los cerezos en el Valle del Jerte, los campos de amapolas de Guadalajara y Cuenca, o los narcisos y melocotoneros que florecen en distintos rincones, cada región ofrece su propio espectáculo, único e irrepetible.
Un mar blanco en Cáceres
El Valle del Jerte, en la provincia de Cáceres, es conocido por su espectacular floración de cerezos, entre finales del mes de marzo y principios de abril, depende de las condiciones climática. Durante unas semanas, los 2.000 kilómetros cuadrados que ocupa este espacio se cubren de flores blancas, creando un paisaje que parece salido de un lienzo impresionista.
Entre los municipios más destacados se encuentran Navaconcejo y Cabezuela del Valle, donde los miradores y senderos ofrecen vistas panorámicas del manto blanco de los cerezos. Para los visitantes, la mejor manera de disfrutarlo es recorrer los senderos rurales, participar en rutas guiadas de interpretación de la flora y, si se puede, coincidir con la Fiesta del Cerezo en Flor, que celebra la cultura local, la gastronomía y, por supuesto, la belleza de los árboles en flor.
Campos de amapolas: rojo brillante en Guadalajara y Cuenca
Los campos de amapolas en Guadalajara y Cuenca comienzan a desplegar su rojo a partir de marzo también. Las amapolas, flores resistentes y llenas de simbolismo, cubren grandes extensiones de terreno agrícola y dehesa, creando un contraste con los verdes de los cultivos primaverales.
En Guadalajara, la zona de la Campiña y los alrededores de Sigüenza son especialmente fotogénicos, mientras que en Cuenca, los campos cerca de Tarancón y Motilla del Palancar permiten admirar la amapola en entornos más abiertos y rurales. La mejor época para visitarlos es a finales de marzo y principios de abril, cuando las flores están en su máximo esplendor.
Narcisos y melocotoneros: la primavera más diversa
Pero España no se limita a los cerezos y amapolas. En diferentes regiones, narcisos y melocotoneros anuncian la llegada de días más cálidos. En la Comunidad de Madrid y en la Sierra de Gredos, por ejemplo, emergen en praderas y bordes de caminos, ofreciendo un espectáculo amarillo pálido que se mezcla con el verde del campo. Los melocotoneros, por su parte, florecen en Extremadura, Aragón y Cataluña, con flores rosadas que pronto darán paso a los primeros frutos del año.
Cada especie tiene su propio calendario y microclima ideal, por lo que planificar un itinerario para “cazar” la primavera requiere cierta atención a los pronósticos y a las recomendaciones locales. Las oficinas de turismo y los portales de floración suelen actualizar cada temporada las fechas aproximadas de floración para que los visitantes puedan maximizar su experiencia.






















