En 1926 el hidroavión Plus Ultra completó su travesía desde el Muelle de la Reina de Palos de la Frontera hasta Buenos Aires, emulando el histórico viaje de las carabelas de Colón que llegaron a América en 1492.
TEXTO: JOSÉ MANUEL ANDRÉS

´La tripulación del Plus Ultra.
La primera gran hazaña de la aviación española cumple un siglo. El 10 de febrero de 1926 el hidroavión español Plus Ultra aterrizó en Buenos Aires tras 20 días de viaje a través del Atlántico. Los cuatro tripulantes de aquella aeronave, el comandante Ramón Franco, el capitán Julio Ruiz de Alda, el teniente de navío Juan Manuel Durán y el sargento mecánico Pablo Rada, todos ellos españoles, completaron así una epopeya con la que pretendían emular el histórico viaje de las carabelas con las que Cristóbal Colón llegó a América en 1492.
Todo comenzó el 22 de enero de 1926 en Palos de la Frontera (Huelva), en el muelle de la Calzadilla, un pequeño embarcadero construido en 1892 para la conmemoración del IV Centenario del Descubrimiento de América. Desde tan simbólico emplazamiento despegó el artefacto destinado a hacer historia. Allí el Plus Ultra tomó altura frente a La Rábida, en la desembocadura del río Tinto, para ocho horas más tarde y 1.300 kilómetros después, al atardecer, aterrizar en el Puerto de la Luz, en plena bahía de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria.
Curiosamente, antes de esa primera etapa del viaje, el hidroavión llevó a cabo un vuelo de prueba, entre el Mar Menor y Palos de la Frontera, trayecto en el que se descubrió a bordo a un polizón, en la figura del intrépido periodista cántabro Emilio Herrero Mazorra, reconocido cronista de prensa y corresponsal de guerra de la época.
Más allá de la anécdota previa, el primer recorrido oficial de la ruta se completó sin incidentes, dando paso a la segunda etapa del camino. Así, el día 26 de enero, el Plus Ultra volvió a tomar altura desde la bahía de Gando, en el municipio de Telde (Las Palmas), para arribar nueve horas y cincuenta minutos después, con 1.745 kilómetros de por medio, a Praia, en la isla Santiago, situada en el archipiélago de Cabo Verde. Allí, debido a la necesidad imperiosa de reducir la carga del avión, se quedó en tierra el teniente Juan Manuel Durán.
La tercera etapa del viaje debía transcurrir inicialmente entre las islas de Cabo Verde y Pernambuco, en la zona nororiental de Brasil, pero las condiciones climatológicas adversas, con fuerte viento en contra, y la escasez de combustible obligaron a la tripulación a un cambio en la hoja de ruta. De esta forma, el hidroavión completó un trayecto de 2.305 kilómetros, el más largo, sobre mar abierto hasta tomar tierra en la isla de Fernando de Noroña.

Ya el 31 de enero, el hidroavión llegó al continente americano tras superar los 540 kilómetros entre Fernando de Noroña y Pernambuco, un trayecto corto pero que estuvo plagado de complicaciones, al romperse la hélice posterior en pleno vuelo, a unos cien kilómetros del destino, obligando a la tripulación a una reparación compleja sobre la marcha.
Dada la situación, la estancia em Pernambuco fue una suerte de oasis providencial para hacer las reparaciones necesarias en el Plus Ultra y afrontar en plenas condiciones la sexta etapa de la epopeya, para llegar a Río de Janeiro el 4 de febrero, tras completar en doce horas y quince minutos 2.100 kilómetros de recorrido. En la ciudad brasileña, los tres aventureros fueron recibidos por una multitud entusiasta, antes de afrontar el tramo final de su particular hazaña.
El día 9 de febrero el Plus Ultra llegó a Montevideo, penúltima estación del viaje, después de 2.060 kilómetros de trayecto. Al día siguiente, el 10 de febrero de 1926, tras 20 días de travesía, arribó finalmente a Buenos Aires, en un breve recorrido de 220 kilómetros. Se completó así una hazaña de 10.270 kilómetros, superados en 59 horas y 30 minutos de vuelo, a una velocidad media de 172 kilómetros por hora, que tuvo reflejo en los principales periódicos de todo el mundo.

Monumento Icaro en la Rábida.
Homenaje y destino del Plus Ultra
Ya de regreso a España, Franco, Ruiz de Alda, Durán y Rada fueron recibidos por el rey Alfonso XIII el 5 de abril en Palos de la Frontera, origen del viaje que sirvió para recordar la histórica travesía de Colón y sus carabelas que abrió en 1492 la puerta del continente americano. Se celebraron varios actos, incluidos un Te Deum de acción de gracias en la parroquia San Jorge Mártir y un discurso a cargo del juez, profesor y político Manuel Siurot, dedicado al monarca y a los aviadores que hicieron posible semejante desafío.
En conmemoración de este hito de la aviación, Argentina regaló a España la figura del Ícaro que hoy puede contemplarse junto al Muelle de la Reina, en la Rábida. Por su parte, Alfonso XIII hizo entrega a la Armada Argentina del hidroavión Plus Ultra, que sirvió como avión correo hasta ser retirado del servicio. Actualmente se exhibe en el Complejo Museográfico Provincial Enrique Udaondo de Luján, en Argentina, y cuenta con una réplica que se expone en el Museo de Aeronáutica y Astronáutica de Madrid, situado en el aeródromo de Cuatro Vientos. Allí se pueden apreciar hoy las características de esta auténtica reliquia que protagonizó la primera gran hazaña de la aviación española hace un siglo.






















