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28/04/2017

Moto eléctrica en España: ¿ha llegado para quedarse?

Moto eléctrica en España: ¿ha llegado para quedarse?

Moto eléctrica en España - RACE

 

Ciclomotores, scooters, motocicletas… Los vehículos de dos ruedas a motor son una de las mejores alternativas al vehículo para desplazarse por la ciudad. Si lo comparamos con el coche, una moto tarda entre un 50% y un 70% menos de tiempo en realizar el mismo trayecto y además ocupa un tercio del espacio de un turismo, por lo que es más fácil de aparcar. También tiene un precio más económico.

Según la Asociación Nacional de Empresas del Sector de las Dos Ruedas (Anesdor), el 68% de la población vive en ciudades de más de 20.000 habitantes y el 45% tiene problemas de movilidad, lo que supone perder 420 millones de horas en atascos, con un coste aproximado de 5.500 millones de euros al año.

Retenciones, contaminación, aumento del coste de los combustibles… Ante esta situación surgen los vehículos eléctricos. Coches y motos eléctricos, todavía con baja oferta y demanda pero que han llegado para quedarse. Los fabricantes lo saben y ya están trabajando en aumentar sus gamas de modelos eléctricos.

Situación actual de las motos eléctricas

Las motos eléctricas apenas representan un 0,8% del total de las ventas del mercado de motocicletas en España, pero las cifras de matriculaciones reflejan un importante crecimiento. Los conductores empiezan a valorar este tipo de vehículo como medio de transporte. Así lo indican los datos de ventas de motos eléctricas facilitados por Anesdor: en 2016 se matricularon en España 1.371 motocicletas y ciclomotores eléctricos, lo que supone un crecimiento del 128,5% con respecto a 2015, año en el que se vendieron 600 unidades. Hay que matizar que la mayoría de estas ventas van destinadas a empresas de alquiler y flotas, un buen síntoma de que algo está cambiando.

Así también lo indica el informe ‘Motorcycles and Scooters’, elaborado por la consultora Navigant Research, donde prevén que las ventas de motos eléctricas alcancen los 55 millones entre 2015 y 2024 a nivel global. La clave está en el uso creciente de baterías de iones de litio, ya que ofrecen densidades de potencia muy mejoradas y una mayor vida útil con respecto a las baterías selladas de plomo-ácido (SLA). Si las baterías SLA en 2015 representaban el 92,3% de las baterías de scooters eléctricos y el 89,8% de las baterías de motocicletas eléctricas, Navigant Research estima que estos porcentajes se reducirán al 78,9% y al 65,5%, respectivamente, en 2024.

Pros y contras de las motos eléctricas

La gran ventaja de una moto eléctrica es que, al utilizar un motor eléctrico como medio de propulsión, no emite contaminación a la atmósfera ni produce contaminación acústica. Cero emisiones contaminantes y nada de ruido cuando estamos conduciendo este vehículo ecológico, características que se traducen en una conducción más relajada y placentera y en un entorno más saludable, eso sí, siempre debemos conducir la moto con seguridad.

Por otro lado, el precio de los combustibles no para de subir, razón para que muchos usuarios valoren la moto eléctrica para su próxima compra. El ahorro de consumo es uno de sus puntos fuertes y que puede compensar la diferencia de precio con respecto a una moto con motor de combustión interna cuando se van a realizar muchos kilómetros.

También hay que tener en cuenta que los costes de mantenimiento de una moto eléctrica son más reducidos porque un motor eléctrico no necesita aceites, filtros ni piezas de sustitución, su construcción es más sencilla, tiene menos elementos sometidos a desgaste y fricción y, por tanto, se producen menos averías.

Si hay que destacar una de sus principales desventajas es su elevado precio de salida al mercado, principalmente motivado por el alto coste que todavía tienen las baterías. A esto se suma que no suelen alcanzar la aceleración ni la velocidad punta de las motos tradicionales, algo que echa para atrás a los más aficionados a estos vehículos de dos ruedas. Estas menores prestaciones, en cambio, permiten que compañías aseguradoras ofrezcan primas de seguro más económicas al considerar que las motos eléctricas implican un menor riesgo de accidente.

Y hablando de precio, es importante saber que hasta ahora el Plan Movea, puesto en marcha por el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad en 2014 para impulsar la movilidad con vehículos de energías alternativas, incluye una partida de ayudas a la compra de motocicletas eléctricas, pero no para el ciclomotor eléctrico, algo que denuncian desde Anesdor. También desde esta asociación reclaman subir el límite del precio máximo de una moto eléctrica para poderse acoger a las ayudas, hasta ahora situado en 8.000 euros. En la actualidad el Plan Movea está inactivo a la espera de que se apruebe el nuevo presupuesto de 2017 en el Congreso.

Al igual que ocurre con los coches, la autonomía de las motos eléctricas sigue siendo limitada, entre 70 y 100 kilómetros por recarga. En el caso de los vehículos de dos ruedas es una autonomía totalmente viable para una conducción urbana ya que muchos estudios calculan que el recorrido medio diario de un motorista no supera los 27 kilómetros.

El hándicap lo encontramos en la escasez de puntos de recarga. Hace falta una mayor infraestructura tanto en las ciudades como en vías interurbanas para que la conducción eléctrica se convierta en una alternativa real a los vehículos de combustión.

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