Interior de una de las torres Autostad

Justo a un lado de su principal planta de producción en la ciudad alemana de Wolfsburg, el Grupo Volkswagen ha creado un parque temático para los amantes del diseño y la tecnología aplicada al coche. El objetivo es reivindicar el papel que los coches tienen en nuestras vidas.

Autostadt significa ‘ciudad del automóvil‘ en alemán. Aunque oficialmente es el nombre del parque temático creado alrededor de la cultura automovilística por Volkswagen, no sería injusto lo ostentara Wolfsburg, la ciudad de Baja Sajonia donde tiene su sede central de la compañía y donde, además, se encuentra Autostadt.

De los 100.000 habitantes de Wolfsburg, alrededor del 50% trabajan para VW, cuya fábrica de Wolfsburg es la más grande del mundo en su sector; un monstruo industrial que dispone de su propia central térmica que también abastece de energía a la ciudad.

A la sombra de las cuatro chimeneas de la central, ocupando los 28 hectáreas donde antes se almacenaba el carbón de los hornos, se empezó a levantar Autostadt, un innovador proyecto de difusión de la cultura automovilística abierto en el año 2000 con motivo de la Exposición Universal de Hannover.

A lo largo de los años, el proyecto ha incorporado nuevos edificios de vanguardia y diversas atracciones con alta tecnología aplicada. Todo pensado para justificar el leit motiv del parque: gente, coches y todo lo que los pone en movimiento. Quien espere encontrarse en Autostadt solo una gran exposición sobre la fabricación de vehículos quedará decepcionado, ya que todo lo expuesto está pensado para destacar los diferentes aspectos de la movilidad humana, empezando por el diseño y la fabricación, pero también la sostenibilidad y la formación en movilidad responsable. Esta faceta está dirigida especialmente a los niños de hasta 11 años, quienes pueden practicar sus habilidades al volante en simuladores e, incluso, validarlas para obtener el carnet de conducir infantil después de pasar las pruebas en una pista exterior.

Las Dos Torres

La parte más espectacular de Autostadt es la que forman las Dos Torres de Coches, corazón del proyecto y punto de partida de Autostadt. Con 48 metros de altura, diseñadas en acero y cristal por el arquitecto Gunter Henn, cada una de estas torres totalmente transparentes puede almacenar hasta 400 coches, a 20 por planta, todos ellos recién montados en la fábrica y trasladados hasta aquí por un sistema de túneles subterráneos. Estos coches son de compradores que, tras pasar por un concesionario, han elegido recoger su nuevo vehículo en Autostadt. El Libro Guinness de los récords ha certificado el mecanismo implementado en estas torres como el «el sistema automático de aparcamiento más rápido del mundo», capaz de trasladar el coche verticalmente a una velocidad de 1,5 metros por segundo.

Los visitantes pueden experimentar un viaje similar -a mitad de velocidad- por el interior de las torres gracias al ascensor transparente equipado con asientos de coche y cinturones de seguridad que asciende hasta lo más alto del cilindro. Desde allá arriba se aprecia gran parte del complejo de ocio y los pabellones dedicados a las marcas del grupo: VW, Porsche, SEAT, Škoda, Audi, Lamborghini, Volkswagen Vehículos Comerciales, más otro centrado en los automóviles del segmento de lujo del grupo, como Bugatti.

Arquitectos y artistas de todo el mundo han contribuido a hacer realidad este ambicioso proyecto. Por ejemplo, el pabellón de SEAT lleva la firma del arquitecto español Alfredo Arribas; mientras que el de Škoda ha sido proyectado por el checo Borek Šípek.

Distribuidos por los pabellones o al aire libre se pueden ver obras de artistas de prestigio internacional (Wehberg, Eliasson, Günther…), que con su trabajo han logrado establecer un nexo entre el arte y la industria, dos facetas que contribuyen a mejorar la vida del ser humano y que están mucho más interconectadas que lo que a priori se puede creer. Autostadt es una prueba palpable de que la creatividad espiritual y técnica hacen muy buen pareja.

Zeithsaus, la historia sobre ruedas

La colección de automóviles de VW, expuesta en el ZeitHaus, es un espectáculo visual. La puesta en escena empieza en la iluminación de las piezas y termina en las paredes, en las que se reproducen contornos de carrocerías y otros elementos de los vehículos clásicos creando un contraste espectacular. La colección está integrada por 200 vehículos de más de 50 marcas. A lo largo de cuatro pisos se va desgranando la historia del diseño industrial desde los orígenes de la industria automotriz. Entre otras piezas de valor innegable destaca el primer coche sin tracción de caballos desarrollado por Carl Benz en 1893, así como diversos prototipos del modelo Beetle, un VW con diseño original de Ferdinand Porsche.

Zona de pruebas

Salvar con éxito una pista llena de obstáculos es el objetivo de los visitantes que se apuntan al recorrido de entrenamiento con un instructor profesional. Los diez minutos que dura la prueba son suficientes para conocer lo que vehículos como Touareg y Tiguan son capaces de hacer en condiciones extremas. A lo largo de la pista, el conductor se encuentra con calles forestales llenas de baches, pendientes de hasta un 30%, un lecho de río empedrado o un terreno arenoso profundo. Superar la prueba es posible gracias a la tecnología avanzada de estos coches, que incluye asistente de parada y bajada en pendiente, sistema de control del chasis adaptable, otro de antibloqueo de frenos y un programa de estabilidad electrónica.

Los orígenes de VW

Hace 75 años, Wolfsburg, era un pueblo insignificante. De la noche a la mañana se convirtió en lo que es hoy. El gobierno nazi decidió crear en 1937 una fábrica de «coches para el pueblo» y eligieron este lugar por su estratégica posición a orillas del Mittelland, el canal navegable de 329 km que une las principales cuencas fluviales de Alemania, la del Elba y la del Weser, por donde se transportaban tanto las materias primas necesarias para poner en marcha la fábrica como los productos terminados. Durante la II Guerra Mundial la planta fue, lógicamente, objeto de los ataques de la aviación aliada. A pesar de los daños causados, VW volvió a la actividad como empresa propiedad del Estado de Baja Sajonia y la República Federal Alemana, quienes en 1961 sacan a bolsa el 60% de la compañía. Con los fondos obtenidos por la venta, el «lander» constituyó la Volkswagen Foundation, que promueve y subvenciona actividades relacionadas con el arte y la educación.

Datos prácticos
CÓMO LLEGAR: El aeropuerto más cercano a Wolfsburg es el de Hannover, capital de Baja Sajonia. Iberia Express vuela tres veces por semana -martes, jueves y sábados- a Hannover desde Madrid desde 49 € por trayecto, comprando ida y vuelta.
Información y reservas
www.iberiaexpress.com
ALOJAMIENTO: Dentro del complejo de Autostadt está The Ritz-Carlton Wolfsburg, un hotel de lujo y buen diseño que ofrece habitaciones dobles desde 245 €.
Más funcional e igualmente bien situado, aunque fuera del recinto, es el INNSIDE by Meliá Wolfsburg inaugurado en 2014. Ofrece 219 habitaciones y suites desde 143 €.
Información y reservas www.autostadt.de
Oficina de Turismo de Alemania en España www.germany.travel/es

Texto y fotos: José María de Pablo