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02/07/2015

Cantabria Infinita, arte rupestre y culto al cuerpo

Cantabria Infinita, arte rupestre y culto al cuerpo

Cantabria infinita’ es el eslogan corporativo que ha popularizado el Gobierno de Cantabria ¡y no es para menos! porque con sus más de 6.000 cavidades censadas, la Cornisa Cantábrica es un paraíso espeleológico, aunque no es necesario explorar las galerías bajo tierra en un recorrido que tenga carácter de turismo-aventura con botas, mono y casco con linterna en la frente (aunque también tenemos la posibilidad de embarcarnos en la aventura espeleológica). La región cántabra ofrece lo último en descubrimientos subterráneos, paseos rurales… y baños de bienestar.

Cuevas prehistóricas

Podemos disfrutar de ese otro mundo caminando por las pasarelas de madera y dando un paseo entre el frescor de las cansinas gotas de agua que lloran de las estalactitas a las estalagmitas por cualquiera de las cuevas abiertas al turismo bajo la Sierra de Arnero. Como la espectacular Cueva de El Soplao, una cavidad única, una referencia para la espeleología mundial y una de las pocas cuevas en las que pueden admirarse unas peculiares y caprichosas formaciones, que a diferencia de la estalactitas y estalagmitas, no tienen eje y que reciben el nombre de helictitas; estas excéntricas formaciones naturales crecen en sentido horizontal a ambos lados de los macarrones cristalinos de blanca calcita… sugiriéndonos más un paisaje marino de un arrecife coralino que una imagen cavernícola.

En El Soplao no hay indicios de arte rupestre, pero si queremos ver figuras pintadas en los rocosos techos de las cavidades, podemos ir a la Cueva del Castillo, o a la Cueva de Las Chimeneas, que tienen varios paneles de grabados tipo “macarroni” -realizados con los dedos-, representando motivos no figurativos, y también pinturas de caballos, bisontes y cérvidos, que están pintadas aprovechando el relieve de algunas rocas, muestra de que estamos junto al río Pas, en la confluencia de varios valles y no alejados de las llanuras litorales… Un terreno con buenas condiciones para la caza desde tiempos remotos.

Naturalmente, la visita obligada es a las Cuevas de Altamira, que si bien lo que ahora visitamos es su reproducción -llamada Neocueva- no deja de ser un magnífico testimonio facsímil realizado con precisión milimétrica de la época paleolítica.

Por los Valles Pasiegos, que ocupan buena parte de la región cántabra, discurren calmos los cauces de sus tres ríos: Pas, Miera y Pisueña, que riegan generosamente el tapiz de sus prados. Por sus pastizales, encajonados en un paisaje rústico de robles y hayas y festoneado por los muretes de piedra que separan los caminos rupestres, trashuman, viven, se reproducen, envejecen y mueren las felices vacas frisonas que tachonan la verde campiña con su capa blanca y negra. Es el momento de no acordarnos de la velocidad que alcanza, por ejemplo, el Koenigsegg Regera (el deportivo híbrido más potente del mundo) y abandonarnos al compelto disfrute de un atractivo paseo rural por entre algunas casonas asentadas en esparcidos pequeños núcleos de población, y de percibir el olor agreste del campo… donde tradicionales obradores elaboran con delicadeza, parsimonia y dedicación artesana los clásicos productos lácteos que caracterizan la zona: quesucos, quesadillas y sobaos.

Relax de calidad

Con esta panorámica ante nosotros daba pena irse al hotel que descubrimos gracias a VIAJES RACE, pero como estábamos muy cerca del balneario de Puente Viesgo (www.balneariodepuenteviesgo.com), y a sabiendas que es una institución en nuestro país, allí fuimos. Su nombre, Gran Hotel Balneario de Puente Viesgo, resuena en la historia asociado a la presencia de un manantial natural de aguas medicinales. En el siglo XIX se creó la primera ‘caseta de baños’ y ahora es un hotel de cuatro estrellas que cuenta con el lema: Cuidamos tu bienestar. La Estación Termal está comunicada con el hotel y rodeada por un gran parque. Este emblemático establecimiento, uno de los más frecuentados por las selecciones nacionales de fútbol y de baloncesto, así como por deportistas de élite de otras especialidades, cuenta con un espacio de 2.000 metros cuadrados dedicado a baños y piscinas dinámicas, para conseguir el máximo de bienestar y relajación, en un entorno que recuerda -por su decoración- a las termas romanas.

En un único circuito se puede disfrutar de cascadas, jacuzzi, río contracorriente, camas de burbujas, volcanes, chorros y cuellos de cisne; que se completan con las saunas, baño turco, baño sueco, sauna finlandesa, duchas de contraste y caldarium. Pero la ‘atracción’ más solicitada de su Templo del Agua es su Piscina de Flotación, un ‘invento’ en el que el cuerpo flota sobre una solución de agua saturada de sales que se encuentra a la temperatura del cuerpo. El espacio donde se haya esta piscina, combina música suave y luz tenue en un ambiente cálido, creando un entorno ideal para el descanso y dejando paso al placer de la serenidad… llegando a cotas de relajación sorprendentes. En este estado de somnolencia consciente, donde el tiempo parece no existir, en poco más podemos pensar.

A la mañana siguiente nos levantamos mucho más en forma…Yo les confieso que dormí entre algodones las 8 horas reglamentarias, y con las pilas recargadas -y tras solventar un pequeño problema con nuestro vehículo gracias al servicio de RACE-, nos pusimos en ruta.

De buena mañana

Para desayunar no tenga dudas: sobaos pasiegos, el primer producto gastronómico que comercializó Cantabria. Volvemos al coche para visitar a María de los Ángeles Sáinz, actual propietaria y obradora de la empresa familiar Sobaos Pasiegos Joselín (www.sobaosjoselin.com), que se encuentra en el pequeño municipio de Selaya, para instruirnos con la historia de los sobaos: “En el siglo XVIII las mujeres pasiegas llevábamos los sobaos en cuévanos (esa típica cesta hecha con varas de avellano entretejidas y que se carga a la espalda) por ferias y mercados para venderlos en los pueblos vecinos. Íbamos de pueblo en pueblo, ofreciéndolos de casa en casa. Antiguamente, los sobaos se hacían con masa de pan a la que se iba introduciendo mantequilla, azúcar y huevos, que a fuerza de amasar -o sobar (de ahí el nombre de sobao)- se iba logrando una masa uniforme. Pero hoy en día hemos conseguido una variante más al gusto de la repostería, elaborada con una miga de color amarillo (porque le añadimos miel) que proporciona un color más intenso; textura más densa y esponjosa, y de sabor más dulce, donde destaca de modo especial el aroma de la mantequilla”.

Tomar un café con leche (se esté ¡o no! en la Plaza Mayor de Madrid) y sumergir un auténtico sobao pasiego en él, resulta una experiencia inolvidable. Buen provecho.

GUÍA DE VIAJE

Visita a las cuevas:

El Museo de Altamira: La Neocueva está a 2 km. de Santillana del Mar.
museodealtamira.mcu.es

El Soplao: Se encuentra a 70 km. de Santander. Se accede por la Autovía A-8 (Santander-Oviedo) tomando la salida 269.
elsoplao.es

Las Cuevas de El Castillo, Las Monedas y Las Chimeneas:
En Puente Viesgo, a 29 km. de Santander. Se accede por la N-623 desde Burgos y por la Autovía A-67 desde Castilla y León. Dejamos el coche en el parking del balneario, ya que podemos ir andando a cualquiera de ellas.
culturadecantabria.com

Visitas gastronómicas:

Cantabria cuenta con una rica y extensa tradición culinaria porque es mar y montaña, vegas y huertas. Cuando consulte la Guía del Club de Calidad se asombrará de la gran variedad de productos autóctonos.
calidadcantabria.com

El guiso llamado ‘olla ferroviaria’, que cocinan en marmita de hierro en La Venta de Castañeda, en la localidad de Pomaluengo, constituye un plato de cuchara que viene muy bien después de una larga caminata (claro que después sugiero otra larga caminata para ‘bajarla’).
ventacastaneda.com

Algo contamos ya en el anterior número de AUTOCLUB sobre cocido montañés (alubias, chorizo, costillar de cerdo y berza), pero degustarlo en Casa Nacho González, junto a la Fuentona de Ruente es otro cantar. Sin palabras.

En el Restaurante Zacarías, sito en el popular barrio de Puertochico de la capital cántabra se encuentra la más surtida y selecta rueda de quesos de Cantabria. Dicen los parroquianos del lugar que en las catas de leche Zacarías Puente (propietario del restaurante) sabe ¡sólo con olerla! a la altura a la que han pastado las vacas. Maestría.
restaurantezacarias.com

También puede que nos apetezca comer unas inmejorables anchoas de Cantabria como aperitivo como las de Casa Lita, en pleno Paseo Pereda santanderino.
Y otro día… tenemos que reservar apetito para los frutos del mar, para la mariscada Casa Maruja de San Vicente de la Barquera ¡que no hay que perdérsela!
restaurantemaruja.es

VIAJA A… CANTABRIA
Haz esta ruta con VIAJES RACE. Entérate de cómo hacerla aquí.

Texto y fotos: Pedro Grifol